jueves, 10 de diciembre de 2020

las escasas probabilidades de que alguien venga a socorrernos

I

re-encuadres de fotografías antiquísimas mediante topografías artificiales.

el relieve de los rostros bajo el nivel del mar.

    (desde la orilla no podemos diferenciar la niebla de la espuma de las olas)

y
solo
recuerdo
el momento
antes de quebrar la tensión
y salir a la superficie a dar una bocanada de aire.  

II

el
cielo
casi era
el sinónimo
que estaba buscando
para lo que nunca escribí.

III

réquiems en chiptune/avatares de una nación entera erosionan los límites de la humanidad.

instalaciones cerradas observables desde servicios de streaming on demand.

la reclusión y la pérdida de materialidad de los días.

el poema
como reality show

teorizado a la fuerza para un consumo nulo.

IV

línea/tierra/frío/quirúrgico/luz/intermitente/blanco/ruido/ladrido/pelea/miedo/miedo/miedo
voz/monitoreo/encerrado/división/una/mano/ajena/pero/que/es/mía/seguimiento/miedo/miedo/miedo
pared/cabeza/golpe/golpe/golpe/maniobras/evasión/cama/techo/abajo/blanco/miedo/miedo/miedo

V

no hay razón para quedarse.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

modelo a escala de una colisión perpetua

 I

mis pies se adentran
en ciénagas
accidentales
por dejar la canilla abierta

(porque el pasto no crece)

cerca de la orilla
del lago que acabo de inventar

reposan hogares diminutos.

tengo que secarme los pies antes de volver a entrar a casa.

II

no es invierno,

 mi lengua no encuentra las palabras
entre los límites de mi boca.

gesticular intriga para ocultar la impotencia.

 dibujo un recorrido imaginario con mi dedo de la distancia entre los puntos de luz del alumbrado público
difuminados por la lluvia

   a lo lejos se asoma un auto.

yo saludo.

 el viento me toca la mano,
 cierro los ojos.

  el auto pasa.

la lluvia sigue cayendo.

III

la complejidad de la figura:

una prensa apretando mis manos contra una mesa de concreto
una presa apretada por mis manos contra el borde de un precipicio.

alguien reza apretando sus manos contra las cuentas de un rosario

devorando estatuitas del mármol más fino
tratando de llenar un hueco su estómago

el abdomen:
  ruinas a cielo abierto,
  un pilar entre piedras cuyos lados dibujan rostros de gente que recuerdo
  cada vez un poco menos

  contra mi voluntad.

IV

 edificios a contraluz,

    una silueta inmolándose ante los ojos atentos de nadie.

V

baños
químicos 
after-office

colapsan el sistema de alcantarillado.

chasquidos se pierden en el eco del desperdicio.
             (chk chk chk chk chk chk chk)

la sospecha de que por acá no es buen camino
 
 la luz intermitente
 de una linterna de bolsillo
 
me marca siempre una ruta diferente a la anterior

   (chk chk chk chk)
 (chk)
     (chk)  
   (chk)

 cada vez más cerca
 la indecisión
 más cerca
 la

 respuesta
 equivocada.

VI

los días de nuestros nombres juntos.

 el declive del imperio que construimos.

 el exilio que emprendimos sin vos.

VII

-.-.-.////s,mfdalk///---()/&/

()/&%T%/K;::::--
 ;;:;la intimidad]
 ;:_;: ;:; 
      [ı///-&//]
&%(=#==??entremedio)
  ↕U...&/(&/

%$%$$%$%%la lejanía ____::_:(&/W///

VIII

retrato ceremonial:
   quien viste alas de polillas cansadas
   sin poder volar aún

los pasos erráticos sobre el salón comedor

    el debut,
    la despedida.

IX

la noche está viva
gritando

que la muerte lleva un espejo en su rostro.


martes, 27 de octubre de 2020

quiero poder vivir en el movimiento del pasto crecido cuando sopla el viento

I

oigo llamarme a medio camino de la noche.

una herida que escucho, pero que no siento.

algo arde lejos de mi
algo arde, también, dentro mío

  no presto atención, sino al ruido de mis pasos entre la tierra.

los insectos notan mi presencia,
no así yo, la de ellos.

  ¿acaso algo arde donde ellos?

 no presto atención,
 sino a lo que me llama a medio camino de la noche.

el ruido de la tierra
queriendo reproducir mi nombre

 pero que callo a pisoteadas.

II

cóctel: prender fuego las alas de ícaro antes de que pueda tocar el sol 

con
la punta de los dedos

abriendo paso entre los músculos de mi pecho

tratando de apagar manualmente

un
núcleo digital
inalcanzable. 

III

dejar la épica del apocalipsis atrás.

el viento
solo va a dejar
viento.

IV

campo traviesa
campo enfermo
famélico

ganado hacinado, comiendo
tragando
alambre de púas cercando,
cortado

hogar allanado
robado, el mechero trabado,
el gas apagado
ahora prendido, la sala en silencio (...)
el fuego subiendo,
los cimientos bajando

el ganado cercado, el alambre quemado
el humo tragando (van)

perdiéndose a la vista

del día que cede su lugar a la noche cayendo.

V

sistema orgánico

      enfermo
      efenrmo
      eonrmre 
            ...
[ver otras sugerencias (703)] 
            ...
      efímero

[000007.000r0024001]

no hay resultados para la búsqueda efectuada.

[000003x0000eee0002]

no hay nada que indique que algo está funcionando mal aquí.

[0000025000xx001003]

simulación de un cuerpo

 estiro una mano (que no es mía)
 siento un dolor (que no me pertenece)

 creo sentir el tacto de otro cuerpo (simulado)

[000dll.460fs0072039]

 no hay respuesta del servidor con el que se intentó establecer una conexión.

jueves, 1 de octubre de 2020

hipótesis del tiempo fantasma

 quiero ser:

               el único punto visible en el mar
               antes de que anochezca.           

     también, 

              una serie de imágenes replicadas en un circuito de video cerrado
              reafirmando lo que tantas veces se ha dicho.

quiero vestir:

              pequeñas dagas de cotillón bajo las uñas,
     
              un collar hecho de microscópicas astillas de vidrio
              que amenacen constantemente mi postura
y

         un velo que evite que mis ojos salgan rojos por el flash repentino de una futura foto borrosa.


quiero preguntar:

           
          ¿qué temperatura va a hacer mañana? 
                                     
                                      -
                                  
          ¿cómo son los lugares que no sé señalar en un mapa?
                                     
                                     -  
 
          ¿dónde quedaron los lugares que ya no recuerdo?  
                                     
                                     - 

                -la curiosidad es más ligera que el deseo-


es mejor ver al sol con los ojos cerrados,

   el pasto hace cosquillas con el viento.

conservar el momento es volverlo eterno.

                              -

lamento no poder haber llegado antes

lamento no poder quedarme tanto.

                             -   

podría ser
que lo que estaba buscando
jamás estuvo acá en primer lugar.


lunes, 7 de septiembre de 2020

relicario

al borde
del hueco

 los rastros de una soga se imprimen en mis manos.

 la distancia sabe ser indistinta ante el avance de los cuerpos.

más allá
de las macetas agrietadas

las crecidas reclaman jardines inmaculados.

el río se agiganta
  mientras nos vamos haciendo mas pequeños.

del barro

y del agua
en los baúles.

 al sol
 todo se dobla,

 los pies mojados sienten el viento un poco más cerca,

y arde un poco mas cuando los tobillos se raspan por la maleza crecida.

el tacto es sensible a la humedad.

 el piso parece desvanecerse.

quiero dejar de caminar y ver donde se hundieron las palabras que eran nuestras.  

quiero poder arrojarme sobre el cielo
y que el aire me corte antes de que nazca una tormenta.

quiero poder petrificar nuestras miradas como las recuerdo
resguardarme en un eterno instante de confort,

había flores también en donde estábamos todxs.

no le hablo al silencio

sino que le grito sin derecho a réplica.

  desmenuzo las paredes con mis uñas mutiladas, 
  escribo mi nombre para no olvidármelo de nuevo.

afuera es de noche hace un mes.

  el viento se levanta por las rendijas de mi puerta; 

  los perros lloran cada vez mas fuerte porque no pueden encontrar la luna.

  dentro
del hueco
 
   mis manos están sangrando.

el cielo se encuentra fuera de mi casa golpeando cada vez mas fuerte una puerta débil y cansada.

  las luces de mi casa están apagadas, pero aún así el aire se escabulle,
  pero no me corta, ni me abraza

  solo me reconoce como un cuerpo y me acaricia.

  el fondo de mi casa va perdiéndose entre el agua.

 el agua salada achica mis tobillos.



busco en donde rendir mi cuerpo para que alguien me sostenga.

creo verte en todxs aquellxs que te vieron.

a lo lejos creo que puedo distinguir la silueta de los árboles.



siento que ya lo vi todo a pesar de nunca haber estado acá y no saber nada de este lugar.




jueves, 27 de agosto de 2020

jamás despegué el plástico que recubría la heladera

 deshago la protección industrial por mi necesidad de lo inmediato.

rosas de plástico altamente inflamable
que no le regalo a nadie
   porque mi amor no quema por nadie

más que por la pila de ramas secas al costado de un río sin curso definido
    con la cabeza en llamas en la punta de los dedos, a punto de declarar un incendio controlado

                                    bajo los márgenes que yo impongo.

las hojas que arden primero, sosteniendo el cuerpo de sus sucesoras
se encuentran al fondo de mi garganta, pegadas como retazos de pastilla mal diluida que no supe como tragar

 y que me da arcadas y que aún tres vasos de agua no pueden terminar de erosionar.

 las mismas hojas entran, buscando mecerse entre los hilos de bronce que las arañas de los rincones tejen celosas, mientras cartografían meticulosamente la geografía de la sala de estar donde han vivido por generaciones

  pero que hoy, de entre todos los días, están dispuestas a dejar
  añorando lo que hay más allá de donde podemos reconocernos.

quisiera que se me excluyera de esta narrativa, pero es en vano.

trato constantemente de poner la permanencia en jaque
dibujando con el dedo en el vidrio empañado
siluetas borroneadas por exposición prolongada

cuya película el sol quema malintencionadamente
a través de las pocas ventanas por las que me permito ver.

 mis ojos ven químicos hirviendo sobre retina
          -la hornalla a fuego mínimo, pero aún así-

¿como puede ser que los colores sean tan hermosos a la vez que duelen tanto?

              ¿de que color tendría que ser mi piel cuando termine de caer la tarde?

las angustias son color índigo
            lo demás me es ajeno. 

el carbón va yéndose en brasas
 el calor es lo más cercano al vuelo de los cuervos. 

 de noche,
 solo los picos buscando los últimos retazos de carne
 en los cadáveres de quienes ya han caído

 -al costado de la ruta-

la parte de atrás de un hotel en el que jamás dibujé mi nombre, pero por la que escucho hacerse eco.

mi rostro flota sobre mis manos 
 mientras grita una garganta de metal a través de la pared.

 envejezco prematuramente y no soy más allá de quien era cuando supe verme.

 desde el tanque viene bajando el mar de a olitas

  y es por eso que entre esta tierra no crece nada.

y es porque visto las coronas que fueron enterradas
 que me cuesta raspar el barro seco de entre los dientes

 y las líneas de mis labios sedientos encriptan un pedido de auxilio que se pierde entre la fuga de aire hirviendo.

 mis sueños me escoltaron a ver un rey desconocido,
                   a quién agradezco por no hacerme daño

los pies siempre se esconden entre la tierra para desentenderse

se hunden
buscando de que apoyarse

y todavía no es mi piso.

 el silencio es la forma discursiva predilecta 
 hasta que el metal grita

 y caigo. 

 la responsabilidad en la desesperación
 es apagar la luz para no ver desmoronarse todo sobre mi.

la puerta de vidrio se rompe, mientras un auto acelera a lo lejos.

siempre una almohada al límite de la existencia designa mi norte,
yo solo camino aguardando la próxima instrucción.

no hay como traducirnos en cuerpos,

   las sombras no responden ante una luz ajena.

 ¿quién sabe rendirse ante la vista?

   ¿quién puede mostrarme lo que ya vi tantas veces?

 mis pies están mojados
       
       no creí que la pérdida ardiese así.

sábado, 8 de agosto de 2020

07 - 08 - 20

 mis sueños son negativos velados
oscuridad, que raspo con un cuchillo viejo, solo para encontrar la forma de tu silueta

y poder quedarme tranquilo de que seguís acá.

ya pierdo la cuenta de cuantos cuerpos te lloraron,

de cuantos gritaron tu nombre al cielo para que hacerte eco por toda la eternidad.

 sé que no vas a apreciar nuestro llanto, pero es imposible extrañarte y que no duela.

ayer sentí que el mundo se paró por un minuto solo para vos
 con una lluvia de cinco minutos que hacía mímica de llanto para invitarme a llorarte

como te estamos llorando todxs.

es imposible dimensionar todo lo que sos,
      todo lo que fuiste para todxs nosotrxs.

y tampoco sé que decir, aparte de que me encantaría que estés acá.
(que nos encantaría a todxs, que estés acá)

que nos puedas dar un abrazo, una caricia, o al menos decirnos una palabra

 que nos guíe en este mar de incertidumbre.

 quiero decirte que te amo,
 y que hoy es un día horrendo porque no estás acá.

  quiero que mis sueños no se nublen.
   quiero poder soñarte, darte un abrazo y recordarlo al despertar.

 no puedo poner en palabras lo que te extraño hoy y lo que voy a extrañarte siempre.