jueves, 7 de abril de 2022

ejercicio de prácticas burocráticas

I

el segundo
tras el contacto,
la abolladura en las perlas.
una fisura nace
de lo más profundo
mientras
la lengua
vive.

II

shibari de alta tensión,
la piel
busca
algo que arda
como el fuego residual
de una refinería de petróleo.

III

desfilan
pavos reales
por uno de los pasillos de agua negra
al fondo del cajón de las verduras.
las plumas de hongos
liberan esporas
entre
los bailes
de apareamiento.

IV

retengo
luces familiares
a pesar de las bajas de tensión.

la ruta es puente de espectros.
la rotonda,
convergencia
de los corazones.

V

ah si, la sangre
de nuevo, la presión bajando por la herida
el calor, la prisa
la presa
lame los colmillos
que coronan nervios
que no muestran
señal alguna
de arrepentimiento.

VI

no dejo de proyectarme en pérdida,
no veo razón
para no escabullirme
entre los incendios
y quemarme
la punta de los dedos
con la baba que hierve
en las bocas
de los sacrificios.

VII

¿tendría que abrazar lo neutro?
rechazar la velocidad
de lo dual
solo porque
yo soy el que es lento.

VIII

querido muerto,
eras el único vivo en el paraíso.

fuiste promesa
cuando todo lo primitivo
dormía.

pero ahora no sé como llamarte de nuevo,
¿cuál nombre es el tuyo?
¿respondes a algo, acaso?

querido muerto,
eras el único que reía de nosotros.

solo
atesoro de vos
caricias eléctricas
que vuelven a mi
de tanto en tanto,

ya quisiera yo, de nuevo sean
de tacto en tacto,
pero el grito
solo estampilla el eco: devolver al remitente.

IX

donde están
los causantes de fechorías,
los que removían el barro buscando el corazón
que se escondía bajo tierra,
los que eran gigantes helénicos o miniaturas chinescas según
en donde se reflejara el sol

donde están
los que se escondían bajo la mesa
para no escuchar las historias
que atraían a la muerte.


lunes, 4 de abril de 2022

el incumplimiento de las tradiciones de la monarquía anfibia

la lógica voraz,
el abandono de la voluntad
para encadenarnos a lo que no es nuestro.

los por siempres
son avistajes perpetuos
del horror que yace frente mío.

hay tanto tiempo
que no conozco, tantos
desordenes que son el ruido
de bisagras empapadas de oxido
de la caja de herramientas
que se esconde entre nylon amarillento
y galerías familiares
incendiadas.

un ojo delata
las pantomimas
del ejercicio arqueológico.

la historia
más allá del plástico.

las cotas de malla como delicadezas
sobre los rostros toscos
que mece la corriente
de un río oscuro
donde flota
la cama en la que
reposa
caronte.

mil fábulas han comenzado desde que inició esta era
mil fábulas han concluido antes del final,

quisiera replicar
el exoesqueleto
de las mitologías perdidas
con los restos
que la orilla rescata
y hace chocar contra mis tobillos

porque
¿qué es lo que me queda, sino es tratar de comprender lo que no conozco?

tengo que dejar
de hundirme en sueños,
dejar de luchar ante la necesidad,
de no responder a la urgencia con la atención
que se requiere.

tengo la responsabilidad de crear un mundo
que sea mío y con el que esté conforme
para que lo habiten
aquellos
que están
a mi lado.

no quiero
pasar otra noche
encerrado en jaulas
de acero
que sangran bálsamo.

no quiero
pasar otra noche
sin un refugio
que no me deje
ver el cielo.