articular las broncas sobrellevando
las mañas del agua, souvenir de las transparencias.
la magnética atracción a sobrepoblarnos,
los nudos en la contigüidad de los cuerpos
que empujan a los pocos espacios vacíos que restan
a doblarse en si mismos para componer la presión.
la reserva con la que cultivamos fantasías
en la naturaleza apenas revelada. toda la vida,
la duda. cómo desmantelar el extrañamiento
¿por qué no ir un poco más cerca?
ver formarse de primera mano la ojiva de la posibilidad
con alguien que puede ser transeúnte también.
las llamas de otras épocas, el ruido de la piel.
dos colonias siamesas, enredándose.
no sé que otros ojos ver,
el sueño dio tesoro, una cuerda apenas holgada,
diadema que propicia el necesario choque entre dos frentes.
apadrinar el dolor
inoculándolo en las fisuras que causamos
con el principio de las fauces. celebramos asfixia lounge.
nada para anticipar en la anatomía de la ternura
cuando se tiene un sentido automático del asombro. lo que el contacto derrite,
las manos no saben recomponer.
el hurto de los trances augura un resquicio en la seguridad,
angustias pueblan el silencio hasta que el calor se torna inaguantable.
sectores que comienzan a reducir sus marchas,
no llegué a extrañar nada de lo que tuve
porque todo fue más súbito que yo.
el pulso asémico
no expande la hendidura
a pesar de iterar la molestia.
la tierra donde todo mira
respira tenue y apenas cálido. un palacio de huesos,
fuselaje donde abordan los fabricantes de sospechas.
los pájaros atraviesan la mano de la noche
borrando su adjetivo de huésped. carne imantada,
la emulsión del salvajismo. el sonido de la corrosión
otra vez invita a la confusión a bordear doliente
nuestras fiebres encriptadas.
en alguno de mis pasados
soñé con el pasto creciendo. las heridas de salida
eran un escape para lo más inmediato. las imágenes fantasmas.
un sol sin conquistar, el preludio
de la vigilia de los huesos. la carga del compromiso
doblaba los hombros. la necesidad de un punto de apoyo
reventando el órgano del miedo.
siento acariciar los límites de mi propia identidad
sin cabeza, toda densidad parece evaporarse.
le perdí el rastro al deseo. un mapa de sentimientos olvidados
que nunca voy a descifrar. a veces quisiera escuchar anécdotas
de todo lo que va a continuar sin mi. no sé enfrentar lo que creé.
el mundo va alejándose como los residuos de una distorsión
un fin de semana, terminando.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario