jueves, 22 de octubre de 2026

la síntesis de la fortaleza

necesito borrar los brazos recordándome
esos soportes huecos en los que el deseo busca representarse. caminar
con las manos descalzas, apuñalar el cielorraso con una risa extraña,
pulir el olvido para permitir el regreso colateral del amor
en una descompresión pausada y mediada
a través de un rojo atmosférico que pueda sofocar la urgencia
de un cuerpo parcial e incompleto. de un colágeno petrificado en el pasado. 

dos veces vi nacer la ceguera, siempre brotando del hambre
que empuja a preservar lo que hace sombra. una infancia cual vivir,
vidrio cual mascar. ritmogramas, proposiciones de ruido semántico.
el dolor doblado, compactado en crímenes de bolsillo. los fisgones de luciérnagas invertidas
tallan el filo de la zaga del suceso. tres veces vi nacer la ceguera.
ni una vez sangré.

asentarse entre estructuras frágiles y húmedas
para criar cajas de moscas. apilar las alas para arpegiar los vuelos y enfermar el aire.
ficcionalizar el silencio y ocultar, entre las grietas, imitaciones del declive.
no se digerir el malestar, pero puedo acariciar todo lo que se pegue a las paredes de mi estómago hasta calmarlo.
la oscilación de las larvas enciende las alarmas del sismógrafo. moluscos diminutos se hunden cientos de metros más,
sin saber que el resguardo es mitológico. 

no hay después en la herida.
la fantasía de caminar a través de una casa inhabitada es un apósito endeble.
un cuello quebrado. una mano que queda a mitad de camino de las superficies. la canción de dos bestias que adormece.
los espacios cerrados con los que soñamos para atravesar el duelo y las partes nuestras que dejamos ahí
para rearmarnos incompletos. la forma tibia con la que hay que llegar a un acuerdo. las memorias corroídas, insalvables.
un golpe que despierta una sensación familiar. una voz que huye antes de ser capturada.


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