mi cuerpo alejado de toda realidad,
será golpeado por lo objetivo;
punzará mi rostro,
en mi boca nacerá un sabor extraño,
plagado de vida;
mis labios desangrarán rotos, mi palabra,
su decir, solo será dolor;
el goteo constante de otras bocas heridas,
crearán ríos de sangre helada,
que tantearán el suelo,
diálogo a diálogo;
el rojizo charco en que toda sangre habrá de desembocar,
será la conversación más pura;
ni aún el silencio confesará la belleza,
del improvisto del contacto,
de la naturaleza primera;
mi esencia,
secándose en el piso,
contrastará con mi cuerpo débil,
rogando beber de ella;
mis labios desangrarán más rápido,
mi sed no se inmutará;
la conversación cada vez mayor será,
[será]
y mi cuerpo,
en silencio mutará;
y se maravillará con la belleza,
del contacto de la naturaleza primera;
el cuerpo se secará,
le seguirán sus pares;
la sangre en parte entera se habrá ido,
tal vez aquel charco de mi y de otros secándose en el piso,
sueñe más que todos nosotros;
antes de ser parte del viento;
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