martes, 1 de septiembre de 2015

Luego

tras un sueño,

mi cuerpo alejado de toda realidad,

será golpeado por lo objetivo;

punzará mi rostro,
en mi boca nacerá un sabor extraño,

plagado de vida;

mis labios desangrarán rotos, mi palabra,

su decir, solo será dolor;

el goteo constante de otras bocas heridas,
crearán ríos de sangre helada,

que tantearán el suelo,

diálogo a diálogo;

el rojizo charco en que toda sangre habrá de desembocar,
será la conversación más pura;

ni aún el silencio confesará la belleza,

del improvisto del contacto,
de la naturaleza primera; 

mi esencia,

secándose en el piso,

contrastará con mi cuerpo débil,
rogando beber de ella;

mis labios desangrarán más rápido,

mi sed no se inmutará;

la conversación cada vez mayor será,

[será]

y mi cuerpo,

en silencio mutará;

y se maravillará con la belleza,
del contacto de la naturaleza primera;

el cuerpo se secará,

le seguirán sus pares;

la sangre en parte entera se habrá ido,

tal vez aquel charco de mi y de otros secándose en el piso,
sueñe más que todos nosotros;

antes de ser parte del viento;

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