I
voy fabricando de a poco
pequeñas artesanías en la boca interna de mis labios.
el suspenso de mi propia voluntad.
los índices amarillos
y los demás,
inquietos
escribiendo
e ignorando, a la par.
II
tránsito
de zoo.
rejas/malcuidadas.
basura/amontonadaenlacalle.
exhibiciones/cerradashastanuevoaviso.
III
y llueve
como tartamudeando el cielo
diciendo
desfibrilador
despejen.
sentir
la respiración en el rostro
entrecortada la línea
caída
como año nuevo
el corcho pegando el techo
los ojos escondidos entre las manos
y dan las doce.
IV
ático/recuerdo/cajadentro/encuentro
compañía en cd-rom.
entre el tacto,
la nostalgia por un ratito.
agradecer hoy, lo que pasó.
estornudar.
V
el sonido baja como cansado,
pesado como entre en
el pecho
la sed de aire,
la exhalación que va volviéndose catarro.
otra vez,
ya es de mañana.
VI
el mate
y su yerbanegra
y el sol
fermentando por demás
la falta de hábitos de limpieza.
VII
el mate
y su yerbaverde
y su agua casi helada,
y la boca seca
y mi estómago
llorando por el hambre.
otra vez,
ya es de noche.
VIII
boca abajo,
son las nosecuanto y pico.
mi brazo gesticula un tic involuntario
el pulmón izquierdo perforado
y el dolor de espalda.
abajo, boca de lobo.
el detalle entre el disgusto.
IX
la dificultad de leer la partitura de un idioma que me es ajeno.
decirse intrépido por intentar buscarle nuevas formas a un techo que ya fue cartografiado es lo mismo que nada.
no hay mérito
en saberse predecible
ni en homenajear al homenaje de uno mismo.
leer un poco más
las hojas amarillentas a punto de pudrirse.
la lectura en voz alta, el seseo y la saliva haciendo un charco para mojar los pies cuando el sol salga.
zzz
zzz
zzz.
I
sueños recurrentes
del cairo prendiéndose fuego,
faraón,
combustión espontánea
y la pérdida de fe
y lo divino
entre la basura.
recolección entre lo descompuesto.
las manos que se unen
para buscar un rastro que nos haga sobrevivir otra noche.
II
poema de ascensor:
no trate de salir por sus propios medios,
existe posibilidad de caer al vacío.
mantenga la calma
pronto será socorrido.
III
poesías a las diosas y dioses de la era de lo digital
hechas con los restos de búsquedas en google que hice pasadas las tres de la madrugada.
los chats anónimos,
los amantes artificiales
el romance descargándose a 6 mb/s.
los ataques ddos al corazón
y los servidores caídos.
IV
lo absoluto del silencio,
lo frágil que es la suerte.
ver como se me resbalan de las puntas de mis dedos
los días marcados con un marcador desgastado
en el calendario
todo lo que era especial para mí
todo lo que ya no tengo.
V
me han abierto el cuello para mostrarme a gritos como me desangraba.
la mala coagulación entorpece mi habla
el vaso de vino parece un poco más lleno
no me quejo.
me han torcido la espalda para obligarme a ver el cielo.
la condensación del aire frío
nubla mis lentes.
¿es lo mismo no ver una tormenta que no ver un día soleado?
la piel se siente distinta.
el viento atraviesa mi ropa,
poniéndome los nervios de punta
la sensibilidad de mis dientes me hace cerrar los ojos con fuerza.
otra vez
migraña.
parece que empezó a llover,
pero no distingo la lluvia de las lágrimas.
la tristeza de un piso nueve
y una baldosa floja.
corte general de agua en el edificio.
un par de pisos mas arriba, la gente sigue llorando.
y yo tengo que lavar a mano el pantalón.
VI
¿como
encontrar
consuelo?
¿en
donde
estaré?
¿por qué
es allí
y no acá?
¿cuando
será la
tragedia?
¿cuales son
las últimas
palabras?
¿cuales son
las
primeras?
¿ayer
o
mañana?
¿y
entonces
qué más?
VII
fuera de escena,
el alumbrado público colapsa
y nadie está despierto para darse cuenta
más que los asesinos de la quietud.
pero, ¿qué hacer con tanta oscuridad para unos pocos?
la avaricia comienza a afluir entra los corazones deshonestos de quienes quieren quedárselo todo.
es tentadora
la pertenencia de la noche
poder decir: "esta noche es mía"
y que lo sea.
en las bocas de las terminales
las sombras no parecen humanas
agarran con las manos el aire
que desbordándose
tiñe el agua marrón de un negro puro.
beben el líquido ácido para que nadie más pueda en un extraño acto heroico, pero egoísta.
no sé cual es el punto, tampoco.
el sol comienza a sentar cabeza
la cotización de las horas que fueron
se desploma.
liquidación por cierre.
nadie compra lo que todos venden.
VIII
el corazón inamovible,
derrumbe a la brevedad.
¿quien busca complicidad cuando no hay amparo?
los lamentos y la vida al costado de la ruta.
los fragmentos claramente diferenciados
la erosión de los conceptos
y el reciclaje poético que ofrece un producto de muy baja calidad
pero que consumimos, porque los negocios ya no abren a esta hora.
no hay un abandono real del reino de lo verosímil,
sino mas bien un pequeño exilio.
el silencio
porque
siempre el silencio es disparador
la ruptura
la noble persecución de un ideal artístico que no llega a concretarse
y la declaración de guerra a la procrastinación
que falla,
de nuevo.
¿y ahora?
ah si, los finales
la patologización de un dolor que no es tal
y la polarización en una idea que el texto no nos brinda.
el discurso en tercera persona
para eliminar la marca del autor
que ya es cicatriz.
disponer de todas las palabras a la merced de cada quién
para llegar a ningún lado
y decir que es poesía.
IX
hallo cierto alivio en la introducción del final,
en la sutileza de una tempestad bien curada.
el ballet de la catástrofe/las manos enchastradas sosteniendo a duras penas un ramo marchito/una sonrisa con los dientes amarillentos/una promesa que no es tal/otra cama distendida/ y dormir a colchón pelado.
me voy huyendo de mi mismo,
me siento más cerca de donde antes no estaba. (obviedad)
aunque no encuentro todavía un resplandor en los ojos míos,
no encuentro todavía una dirección que me resulte adecuada,
no encuentro todavía un abismo para ver el fondo.
pero no importa
si cuando cae la noche
puedo fundirme con ella, para desaparecer entre la oscuridad
y gritar hacia donde mi voz pierda su origen entre el eco
y nadie escuche.
abrir una puerta en el medio de la nada
para ver que está proyectando en cartelera el cine del fin del mundo.
butacas vacías, destripadas de relleno para confeccionar una almohada que le haga un poco más fácil pasar la noche a alguien
y una pantalla cubierta de pintura negra que deja leer en ella un mensaje.
"el odio
el odio
el odio
y la rabia
la rabia
la rabia."
como reemplazo, una televisión de 14 pulgadas en blanco y negro.
no hay fila para pasar,
pero aún así se recomienda avisar con dos semanas de anticipación.
hace no tantos días
soñé con la creación de la cadena de frío.
ahora se está proyectando la crónica documental de un carnicero que termino colgado junto a los corderos sin cabeza hace varios años.
termina la función,
nadie se para, porque no hay nadie
más que yo.
y elijo no pararme, para no ser menos.
una sombra indistinguible se lleva la televisión en un mueble anticuado con ruedas que resulta más fácil para transportar.
dejan una cámara en reemplazo, y una sombra se posa detrás de ella.
en el silencio escucho como los lentes se ajustan para lograr un mejor foco
como pequeños insectos mecánicos pululando en su nido y comunicando el esquema de trabajo para el día de mañana.
siento que estoy a punto de despertar.
siento que no duermo hace días.
la cámara vuelve a cualquiera un turista ante la realidad ajena
y no me siento parte.
nadie me ha dicho nada aun
no he dicho nada tampoco.
escucho una gota caer.
miro hacia arriba. el techo sigue intacto.
escucho otra gota caer.
miro hacia atrás. no hay nada.
veo hacia adelante.
veo una gota caer desde el lente de la cámara.
estéticas del desencanto
en un desprendimiento de córnea digital.
el agua ahora me llega hasta los tobillos. veo como toda la comida desperdiciada flota en un charco agridulce.
siento que estoy a punto de despertar.
siento estar esperando cosas que no van a pasar.
siento que no hay un sentido en todo esto.
el agua me llega hasta la boca y va entrando entre la marea se va agitando más y más por los movimientos involuntarios de mi cuello, intentando evadir el peligro.
doy arcadas.
agradezco la falta de oleaje. de una rompiente que me revuelque entre un suelo que me es desconocido.
no hay nadie frente a mi.
no hay una sombra. no hay una cámara.
no hay un cine, no hay una puerta.
no hay una butaca.
mis extremidades solo están cansadas de mantenerse a flote.
intento no moverme tanto.
intento no escupir plegarias por debilidad.
desearía creer verdaderamente enuna desintegración entre el odio y la rabia.
sin identidad.
sin rostros.
como sombras que alguna vez tuvieron nombre,
caminando entre cenizas y entre polvo
con los pies descalzos,
indiferentes ante lo ajeno.
y ante lo propio.
siento que estoy a punto de despertarme.
el final del contacto.