viernes, 3 de septiembre de 2021

corolarios de un mundo que va tragándonos desde adentro

fuente: cambria
tamaño: 11
interlineado: 1,5

línea 29, columna 21

mi rebelión personal es nunca comenzar por donde se me propone.

presionar cada tecla pesa lo mismo que empujar un martillo industrial a mano limpia
las palabras son esquivas cuando se está fuera de temporada,

casi como los balnearios.

ahora, no me refiero a esquivo en cuanto a la disponibilidad de los mismos,
sino en la eficacia de su goce.

hoy mismo estamos en la intersección invierno/primavera

ejemplificando: hoy es un día gris, hace frío, por ende, estoy vestido con pantalón largo y un buzo que me voy poniendo o sacando según demanden mis impulsos nerviosos para regular mi temperatura corporal.

la mayoría de la gente está en sus casas, hay quienes quizás están de vacaciones al otro lado del mundo, donde aún es verano (casi otoño), pero donde siguen habiendo días de calor, por lo que el sol sale

por lo que los balnearios, en ese caso, bien serían viables como opción para disfrutar unos días de tranquilidad.

si ahora mismo pusiese mis pies descalzos sobre agua que no esté previamente calentada como la de la ducha que me di hace unas horas, esos pies estarían entumecidos por el frío

y pecando de espectacularizar la idea de realizar actividades reservadas para cierta época del año a través de un pacto tácito y colectivo (como comer vitel toné, por ejemplo, nunca lo entendí, es una tradición, sí, pero que no supone un impedimento) esa agua fría (imagino) que entumecería mis pies, estaría estancada

¿por qué? porque cuestiono la idea de que haya personal pagado todo el año para hacer mantenimiento de un lugar al que nadie lo habita.

y también estaría sucia.

¿por qué? un poco siguiendo la misma lógica que el razonamiento de arriba, pero más que nada porque ayuda a la imagen mental que confeccioné yo mismo sobre la desolación.

después de esta seguidilla de palabras tengo los huesos de las manos pulverizados.

la mente se mantiene vibrando a la frecuencia de un tubo fluorescente, monótona e imperturbable.

pero aun hay
hambre dentro mío.

siento que quiero escribir sobre criaturas míticas contemporáneas e idear una suerte de epopeya del siglo XXI en donde quienes lean devoren frutos extintos para explotar aún mas el negocio de las añoranzas de un pasado por el cual creemos haber sentido cosas que hoy ya no sentimos, algo así como la demostración de muestras gratis de nostalgias elaboradas, empaquetadas y vendidas a través una gran estrategia de venta basada en pruebas y errores, elaborada por un gran humano que es una máquina meticulosamente elaborada a partir de miles de millones de engranajes de carne y hueso.

pienso,
ver mi lámpara desde abajo hace que parezca un huevo frito. línea 62 columna 81.

el trazo que antecede cada letra titila como un estómago que agita sus paredes tratando de atrapar mas comida para ser disuelta.

hay palabras que significan lo mismo, pero que crean una coyuntura temporal a partir de cual época pertenecen, o más bien, dejando de lado la pertenencia como verdad absoluta, en que punto del espacio-tiempo las ubicamos como mas propias basándonos en  las conductas de lenguaje de cada uno de esos puntos,

por ejemplo: quitar algo malo, deshacernos de lo nocivo, eliminar aquello que no se quiere tener.

a modo personal: pienso que purgar como término, es más propio de una edad antigua, medieval. como también creo que depurar, puede referirse a tiempos más contemporáneos, aun obviando la etimología de lo puro a la cual, personalmente, asocio a una concepción divina propia del catolicismo.

obviamente que estas dos palabras convergen en una misma definición, pero es en el imaginario que creé detrás de ellas a partir de un consumo de contenido irremediable y ya a este punto, irrefrenable, que se crean las asociaciones por las cuales yo y cada una de las personas de este planeta, contemplan y comprenden el mundo.

la purga es la caza de brujas, es deshacernos de los débiles en tiempos famélicos o de los enfermos en época de plaga

la depuración es limpiar programas de errores para que el usuario tenga una experiencia satisfactoria y continúe usando nuestros productos, obviamente elaborados por aquel gran humano que continúa siendo una máquina meticulosamente elaborada a partir de miles de millones de engranajes de carne y hueso.

ahora bien,

los hombros realizan un ejercicio cíclico para que merme el dolor punzante de los omóplatos, propios de una mala postura que es una constante y una sesión de sueño de unas escasas dos horas y media la cual me encantaría decir es inconsecuente a mis hábitos, pero que afirmar eso constituiría una mentira.

¿qué se sentirá vivir dentro de la caja de una guitarra?

por alguna razón creo que se trata de uno de mis sueños olvidados por la fugacidad de la focalización de la niñez.

siempre contemplé los lugares no-habitados como manifestaciones de un paraíso liminal, pero no contemplando la idea de paraíso bajo los cánones cristianos, tomando esas concepciones, sería mas bien un purgatorio: un lugar en el medio de la nada, donde no pasa nada.

también me llaman la atención las reacciones del cuerpo como punto de partida para alteraciones de la percepción: el estado febril como fenómeno de una poética histérica e incapaz.

una habitación a oscuras puede volverse un hangar frío y abandonado donde los conscriptos guardan raciones y que en este momento está oficiando de hospital ambulatorio para un único soldado herido, tapado con un paño húmedo que intenta inútilmente regular una temperatura corporal que comienza a derretir los vasos sanguíneos más cercanos a la punta de los dedos.

quizás todo sería más fácil dentro de la caja de una guitarra. 

con las cuerdas roídas por los callos de unos dedos hábiles, pero autoexigentes. con las clavijas marcadas por el paso del tiempo como peldaños de mármol pisados por una seguidilla de civilizaciones cayendo como piezas de dominó. en la caja de una guitarra en la cual reverbera un acorde disonante como muestrario de un arte aún no explorado que deja ambos oídos dañados e incapacitados a la par, con el objetivo de no tener preferencias.

la imposibilidad de mantenerse de pie, pero la fuerte convicción de balbucear incoherencias que no suponen, a primera instancia, una comunicación eficaz. el cuerpo desorientado no exige una gestión de daños, pues no está al tanto del daño latente que guardan sus alrededores.

debo estar en el punto exacto del desvanecimiento. 

tanto mi rostro, como aquellos ajenos, van mimetizándose en un paredón de televisores diminutos que reproducen veinticuatro/siete un circuito cerrado que se presenta como un panóptico desollado y exhibido para su venta libre e indiscriminada.

no hay prospecto en este caso, la intimidad se ve rodeada por un espacio público y colectivo que es amorfo y avanza tragándose todo lo que llegue a las comisuras de sus miles de bocas. la rendición como la última estrategia bélica del milenio por excelencia.

de repente todo el mundo está en mi habitación, a la vez que yo estoy en la habitación de todo el mundo.

la base de operaciones de un sentir que ya no es instintivo, ni visceral, sino que ha sido categorizado, recopilado, estudiado, re-categorizado y comprimido a una serie de cables y componentes donde llevo a cabo la irresponsable tarea de tipear este texto sin ningún tipo de reparo. como mencionado anteriormente, y ahora ejemplificando, también es donde me comunico, me entretengo, me entristezco, donde a veces me reprimo y a veces sobre-extiendo mis sentimientos ante un anonimato indiferente.

los feudos digitales continúan siendo loteados a cada segundo. ¿puede proclamarse como propio un lugar en la virtualidad? la tierra es finita (si cavamos unos pocos metros podríamos alcanzar el núcleo) lo demás, pareciera ser ajeno.

somos huéspedes de un hotel transitorio operado por nuestras faltas, nuestras penas y nuestros temores.

la traición de habernos fallado mutuamente es la carga que cada vez aplasta más nuestra columna y hace, al menos en lo personal, que tenga que realizar ejercicios cíclicos para que el dolor de los omóplatos pueda dejarme almorzar frente a una pantalla en blanco a la que voy pintando de negro con palabras, palabras, palabras y palabras.

lo que cazamos nos acecha. 

el pasado es el futuro mercantil donde se yuxtaponen (en mi caso) lo analógico de mis dedos pulverizados y lo digital de una pared infinita sobre la cual imprimo frustraciones,  siempre en el marco de una rabia controlada.

los neuro-erotismos propios de la época, el cuerpo encriptado y abonado para un consumo tanto lascivo, como masivo. los manifiestos son el eco de las  voces de quienes se paran arriba de un cajón de verduras en una plaza vacía.

¿qué es este dolor tan familiar, pero que a la vez se siente tan ajeno?

¿cualés son las instrucciones a seguir ahora que estamos a medio camino?

¿cómo amedrentar a los fantasmas que sientan las bases del presente?

¿quién replicará mis recuerdos una vez que ya no esté?

¿dónde está la tierra prometida?

tengo mis manos llenas de grasa por operar una maquinaria para la cual no tuve preparación alguna.

las palabras aún continúan siendo esquivas,
el sol ha salido a medias, pero sigue haciendo frío

mi alienación personal es terminar siempre por donde se supone.


jueves, 2 de septiembre de 2021

producción mecanizada de bacteriófagos para establecer un arma biológica de destrucción masiva

I

quisiera saber
si mi reflejo sigue ahí.

II

¿cómo seguir el rastro de la interpretación?

una figura en una pintura me da la espalda,

mientras un horizonte que nos pertenece por igual,
permanece inamovible.

las olas rompen al borde del precipicio

donde un grupo de atletas
realizan una formación de gimnasia artística

a modo de protesta fútil

contra la desestructuralización de lo que proclamábamos sagrado.

III

una
luz
dorada
regala visión eterna

con pequeñas notas de divinidad.

una
forjada
para ser escudo
contra el desamparo.

IV

la angustia hace eco hacia mis adentros.

las sombras
son partícipes de la estilización del fraude.

V

las coronas de los árboles deshechos

advierten la caída de la monarquía.

pero aun a pesar
del despojo de la identidad,

continúan llevando la carga 

de un orgullo real que enmascara la timidez de establecer contacto entre sí.

VI

antotipos
son la prueba

de la belleza como nutriente

de pequeños insectos

que terminarán por pudrir plantaciones enteras.

los platos vacíos,

afuera
una orquesta
pregona la caída del sol.

la mesa aún no esta puesta,

el colapso de la vida doméstica.

VII

la mutua decisión de tomar caminos que nunca se entrecruzan.

los pasos
de quienes venían por detrás

se escuchan cada vez más lejos.

el aislamiento por cuenta propia

y un cuerpo deshabitado
flotando en un lago de vidrio.

un corte indica hacia donde se dirige la corriente.

mil veces me pude ver con una sola mirada,

mil veces incompleto.

viernes, 27 de agosto de 2021

de como jugar un juego basado en la formalidad y la discreción y perderlo todo después del primer turno

pequeñas luciérnagas incendiarias
recorren las empalizadas improvisadas

que erigimos para resguardarnos de la noche.

caen
exhaustas
como plástico derretido

aferrándose como costra
a una piel
endeble

que es mía.

tersura chamuscada,
el tacto mareado

¿dónde poner la coordenada para diferenciarme?

¿cómo orientarme?

si ya no veo.

agua helada
ca
  yen
     do
de a escupitajos,

media entre el ardor
y los ojos apretados por voluntad ajena

logrando una concesión

 para el cese de las hostilidades.

una hoguera
a lo lejos

dibuja siluetas propias de un tenebrismo meticulosamente trabajado.

una polilla diminuta
se disfraza de demonio al otro lado del pueblo

sus alitas de poliéster

aletean en vano

confeccionando una danza
 que es la ejecución precisa de un vuelo interrumpido

que corta brisas de aire seco como rompevientos.

un mástil ahuecado
al centro,

izado a media asta

el mantel en el que merendábamos cuando niños.

en el pecho, manos aferrándose a lo que pueden
en pos del recuerdo.

tantos mártires,
repertorios de una tristeza cíclica
e inevitable

y la ausencia de un espacio

que en su propuesta
de un abandono definitivo,

advierten como automatismos programados,

el fin de la era de la adoración.

las estéticas del auto-engaño,
encriptadas

subastadas

una mente colmena que replica
un vacío perpetuo
que es la estática

de la misma estación de radio

abandonada hace más de dos décadas.

las empalizadas quebradas
por una belleza fugaz, violenta y efímera.

los hilos
de las bolsas de cenizas que cargo

se amarañan entre mis dedos
y dejan marcas

que parecen inscribir 

un pedido de auxilio

en una piel
a la que el tacto le es ajeno.

lunes, 23 de agosto de 2021

aproximaciones al cumplimiento de las normas pactadas tácitamente

I

la contemplación,
arte de antaño.

II

reiterados pedidos de auxilio
dirigen a decenas de ambulancias

a donde termina lo orgánico.

III

la suspensión del deseo.

la supresión de las formas.

una constante
que es

un punto de partida

que no lleva a ningún lado.

IV

ciervos nativos digitales

complacen a

reyes de tecnologías obsoletas.

la nostalgia
obra como capital.

los pasados a los que se nos es imposible regresar
y los futuros que se nos han sido negados

son solo construcciones abstractas hechas a medida
a causa de un presente que no termina de conmovernos.

V

una saturación narcotizante
de estímulos diarios.

extraño el silencio,
tanto en realidad como en concepto.

mi voluntad es soluble ante una masa
efervescente que hace que pique mi garganta

y que me hace toser

mientras trato de dormir

oyendo el canto de los pájaros que viven en un día eterno.

VI

venta de prótesis

para poder sentir
un tacto ajeno.

(no hay devoluciones)

VII

pequeños nidos de cables
escondidos bajo la cama

albergan neo-insectos
que han rechazado el legado analógico de sus ancestros.

abdómenes metálicos,
mecánicos

emiten cantos en lenguajes tecnológicamente primitivos
 que resultan incomprensibles para sus pares.

serían un caso de estudio y de meticulosa investigación si no hubiesen olvidado que son insectos escondidos bajo una cama sin una fuente de alimentación mas que las migas de pan que una persona descuidada come a deshora y que, sin saberlo, excedieron su esperanza de vida hace dos días porque al fin y al cabo, siguen siendo 

insectos

escondidos bajo una cama

secándose a pesar del aire húmedo

hasta ser encontrados el día de la limpieza general de la persona que come pan a deshoras y no ve bajo la cama hace meses.

VIII

junto con la mano

montoncitos dispares
de luces marchitas.

hay algo en la idea de un recipiente vacío que antes contuvo algo hermoso
que me resulta interesante de observar.

la luz siendo parte ineludible del ambiente, los ojos que se postran sobre ella y una escena cotidiana que tiene lugar bajo su lumbre.

todos esos momentos,
irrecuperables.

y ahora después de haber sido reemplazadas por otras, siguiendo una línea de herencia interminable

apilo con mi mano

montoncitos dispares
de cadáveres pequeñitos

para abandonarlos en un acoplado

y puedan brillar una vez mas

antes de hacerse cenizas en un vertedero.

viernes, 6 de agosto de 2021

07 - 08 - 21

hoy día,
considero inútil el ejercicio de escribirle al futuro.

el presente
casi que es mala palabra

con tu ausencia
siendo este dolor que nació
del silencio que calló todo hace un año.

y ahora
siento de nuevo aquella misma sensación.

el mundo ralentizándose
para quedar totalmente inmóvil cuando den las doce.

es inútil
el ejercicio de escribirle al futuro.

el pasado es irremediable

y el presente
es tan doloroso
por no poder tenerte cerca.

la sinceridad me pesa,
como también el mecanismo para poder concadenar palabras

para que se vuelvan frases
y que se asemejen a la idea

de lo mucho que te extraño.

(y que te extrañamos todxs)

hay tanto que quiero decirte,
que quieren decirte.

que queremos que nos cuentes.

quisiera poder tomar prestadas tus palabras
y reordenarlas de tal forma

que me digas que estás acá.



te amo.

martes, 3 de agosto de 2021

el eco del llamado del próximo tren en una boca de subte vacía

 I

la interrupción
de la velada

por la pulverización de las bases.

una grieta que va dejándose caer
hasta tocar el suelo.

la pared desnuda
descubre,

más allá,

la ira por venir.

II

¿quién va a tomar mi mano cuando me derrumbe?

III

vuelve a mi
un recuerdo que creí extinto.

vuelvo a estar en un océano viscoso e indomable
en medio de la noche mas oscura.

vuelvo a ser mordido por los dientes mas negros que alguna vez vi 

y vuelvo a revolcarme de dolor dentro de un hocico desconocido.

IV

soy tan pequeño
que me repito:

"estoy acá"

"¿qué? ¿acaso no me ven?"

no hay nadie,
más que una brisa indiferente

que hace que los yuyos choquen entre sí,
reproduciendo el sonido de una cofradía de insectos diminutos

que intentan devorarme desde adentro.

V

vuelve a mi
una pregunta que no me había hecho en mucho tiempo.

¿dónde guardaron, quienes vinieron antes que yo, sus corazones?

hoy
solo puedo calentarme las manos
con pequeñas hogueras de pechos huecos

desparramados,
como en campo minado

en medio del invierno.

VI

luna de agosto,
el sol negro.

oigo la melodía
a lo lejos,

de aquel canto proveniente de las manos que solían arroparme

y que ahora, al oír, solo me produce rabia
por estar entremedio de un frío que niega cualquier tacto.

VII

la sangre es lenta
disminuyendo su flujo cada vez más

al caer la noche.

lo último que puedo hacer
es marcar un camino con ella

  por el cual 
  sé que no quiero regresar.

VIII

¿cómo
navegar
a través del desastre

sin que nadie note la falta
de lo esencial?

miércoles, 30 de junio de 2021

cartas de amor anónimas

 I

rostros
en braille.

el tacto obra,
delimita, separa y nombra.

¿qué es mío?

¿qué es tuyo?

el
decir

la imposibilidad.

la belleza de lo impostergable: aquí y ahora, todo es nuestro.

II

alrededor de mi cuello
llevo enhebrados

artefactos de rituales fallidos.

huesos diminutos
replican el agitar de una sonaja.

la risa se marchita entre el eco antes de que pueda llegarle a alguien.

en el altar, solo quedan restos de velas consumadas,
que dibujan en una piedra,

un mapa de un mundo que ya no existe.

la muerte lleva consigo el aroma de la cera.

el cielo continúa imperturbable.

III

quisiera encontrar una razón
para no seguir haciendo esto.

IV

morbidología aplicada//

corona de jeringas como aparición
monaguillos con títulos médicos

conservas en formol como tentempiés.

el frío
el frío//

cintas de cuero desgastadas
oprimen un pecho incontrolable

una ansiedad somatizada,
 la respiración ahora jadeo

las manos frías,
heladas.

las voces de un pasillo a decenas de kilómetros tras el horizonte
resuenan en cuchicheos incomprensibles.

la luz blanca quema mi piel, imprimiendo estampitas como plegaria.

eclesiásticología.

V

una belleza indomable socava
mis adentros

para acabar de desmoronarme.

VI

[socava]
    nombre femenino

1. acción de socavar

[socavar]
  verbo transitivo

1. excavar alguna cosa por debajo, dejándola sin apoyo y expuesta a hundirse.

[hundir]
  verbo transitivo

1.verbo pronominal
(hundirse) quedar [una persona] abatida física o moralmente al perder las ilusiones, la fuerza, el ánimo, etc., o caer en una situación muy negativa.

VI

[desmoronar]
  verbo transitivo

1. deshacer poco a poco [...]
destruir lentamente [...]
sufrir una persona [...] un estado profundo de abatimiento.

VII

¿a dónde me muevo ahora?

sé ir de acá para allá (aún a pesar de no saber volver)

me muevo
entre pastos secos, rasposos
donde a veces chispean susurros de sangre
de faunas extintas.

no sé si presa o cazador, de cacerías modernas
a monton (ándose)

en mi espalda,

como las incertidumbres que cargan
mis labios antes de pronunciar

lo que no sé poner en palabras.

dentro mío
ya no queda nada

más que
el recuerdo

del día en el que nadie se conmovió.