de mi
¿que parte desprendo para quebrarme?
arrinconado, me reflejo en el óxido de una rendija
tantas ganas de irme bajo ella tengo,
pero no,
no quepo.
(ni mi cuerpo tampoco)
¿que queda por nacer en mi?
me nombra lo incompleto
(eco)
me devoran las replicaciones del aire sobre mis huesos
erosiono
(desaparezco)
mi aspereza violenta la atmósfera,
como también a su propio tacto
(me corono de espinas en los ojos tratando de no ver)
una lengua amordazada castiga a su silencio
¿será mi libertad, entonces, desperdicio?
me aprehendo.
(y me sangra la boca)
el color en mi se diluye
y no duro tanto
(ay, es que mi reflejo es tan, pero tan pálido)
que me asusta
sé que en mis pasados me he rehusado a oficiar de razón, pero
imperdonable es preguntar por quien nunca vino
-ni quiso hacerlo-
sostenerse así
es rigor mortis con las manos ejerciendo de poleas
levantando cargamiento industrial.
cercenándote cada vez un poco más.
entonces ¿que queda por nacer en mi?
(la ironía es mi deseo por traducir
el desconocimiento en algo que pueda entender)
y mis dudas:
¿adjetivarán su sombra las personas?
yo lo hago: carente, plana (proyecto en mi)
yo
plano,
carente,
vacío.
-debajo mío-
¿que hay debajo mío?
¿que hay debajo mío?
un cielo cayéndose sobre inocencias,
peldaños de kilómetros de altura y pies microscópicos
insuficiencia.
(tal vez, no sé, jamás exploré tanto)
ay, pero por cruzar la planicie que en mi se desenvuelve
y me nombra, y me llama
y me rompe y me rehace y me vuelve a nombrar
y que identifica
(porque soy)
haría tanto
tanto
pero tanto
que haría nacer algo en mi
a pesar de no saber que,
tal vez un nuevo corazón
(o mi miedo)
y me iría
donde mi sombra, sinónimo de mi vacío
no me siga,
ni mi cuerpo la proyecte y no me nombre, ni me llame
ni me rompa.
jueves, 27 de octubre de 2016
jueves, 20 de octubre de 2016
de todas las presencias que fui, en ninguna creo haber sido realmente yo mismo
existe algo en mí que invita a deshacerme,
algo que cae en mi pecho como ácido
dejándome sin
aire.
algo por lo que desconfío ahora de todas mis palabras,
enmudeciendo de inocencia.
aquella inocencia de temor,
donde lo incierto se desviste revelando una daga adentrándose en mi
a pesar de que no la quiera.
me refugio entonces, en mis brazos y en mis piernas sobre un suelo efímero,
donde hago nacer la ciénaga de una espera
en la que me hundo por negar.
por negarme a mi,
por negar mi palabra,
por negar mi aire,
por negar mi presencia.
entonces ¿quién es, sino yo, quien acaricia el retrato de un pretérito ausente?
¿dónde o en quién es que recae el eco de la voz que alcé a pesar de no tener fuerzas?
...
¿quién me nombra a pesar de no haber estado, a pesar de no haber sido?
de forma póstuma, mi amargor se inmortaliza en un brote, ergo
me vuelvo bosque, pero vacío
donde la madera cóncava,
se luce como la representación más fiel de mi pecho
donde mi corazón errático, es apenas una flor que nació agonizante.
cada latido como un incendio
entonces, vivo, simultáneamente, naciendo y muriendo.
mi voz llama, pero nadie responde al auxilio.
me presencio
y me ausento,
pero no encuentro la forma de llamarme, sino es después de ahora,
puesto que disto de mi forma actual,
ya que sé que no soy quien era cuando empecé a gritar
ni soy quién seré cuando el sol nazca de mi garganta
y amanezca
puesto no seré el alba
ni tampoco haré ocaso,
ya que hay algo que cae en mi pecho como ácido
dejándome sin
aire.
ya que existía en mi
algo que invitó a deshacerme
y soy ruina de lo que fui o creo haber sido.
algo que cae en mi pecho como ácido
dejándome sin
aire.
algo por lo que desconfío ahora de todas mis palabras,
enmudeciendo de inocencia.
aquella inocencia de temor,
donde lo incierto se desviste revelando una daga adentrándose en mi
a pesar de que no la quiera.
me refugio entonces, en mis brazos y en mis piernas sobre un suelo efímero,
donde hago nacer la ciénaga de una espera
en la que me hundo por negar.
por negarme a mi,
por negar mi palabra,
por negar mi aire,
por negar mi presencia.
entonces ¿quién es, sino yo, quien acaricia el retrato de un pretérito ausente?
¿dónde o en quién es que recae el eco de la voz que alcé a pesar de no tener fuerzas?
...
¿quién me nombra a pesar de no haber estado, a pesar de no haber sido?
de forma póstuma, mi amargor se inmortaliza en un brote, ergo
me vuelvo bosque, pero vacío
donde la madera cóncava,
se luce como la representación más fiel de mi pecho
donde mi corazón errático, es apenas una flor que nació agonizante.
cada latido como un incendio
entonces, vivo, simultáneamente, naciendo y muriendo.
mi voz llama, pero nadie responde al auxilio.
me presencio
y me ausento,
pero no encuentro la forma de llamarme, sino es después de ahora,
puesto que disto de mi forma actual,
ya que sé que no soy quien era cuando empecé a gritar
ni soy quién seré cuando el sol nazca de mi garganta
y amanezca
puesto no seré el alba
ni tampoco haré ocaso,
ya que hay algo que cae en mi pecho como ácido
dejándome sin
aire.
ya que existía en mi
algo que invitó a deshacerme
y soy ruina de lo que fui o creo haber sido.
lunes, 17 de octubre de 2016
sobre sauces y cipreses vislumbré mi verdadera forma
me oía tanto
que sentía arder mi voz, ensordeciéndome.
y lloraba y lloraba, hasta escuchar el mar naciendo de
las cuencas de mis tendones
era mi resonancia
la primera pérdida de sensibilidad.
mi coronación: el ser llamado humano por primera vez
y el llanto
como un aullido donde se resguarda todo aquello que no puede ser gritado.
que sentía arder mi voz, ensordeciéndome.
y lloraba y lloraba, hasta escuchar el mar naciendo de
las cuencas de mis tendones
era mi resonancia
la primera pérdida de sensibilidad.
mi coronación: el ser llamado humano por primera vez
y el llanto
como un aullido donde se resguarda todo aquello que no puede ser gritado.
martes, 4 de octubre de 2016
las cucarachas me hicieron su rey y luego abolieron la monarquía
hambre.
-confundo el cuerpo-
sílabas de aire muerto
garganta ensordecida pidiendo clemencia
pulso a doscientosdiecisiete palpitaciones por segundo (a punto de batir un record)
aire/aireai re
labiosecos
puntomuerto
oídos tapados.
todo arrasa conmigo.
es mi falta de identidad
porqué me llevan las raíces
y es mi falta de luz
por la que no broto.
instrumentación de mi anatomía:
mis brazos
un manto desgastado
mis pies
carbón ardiendo
mi voz
hiedra
mis venas
cenicero
mi corazón
una bomba.
sobre mí hay madera crujiendo
una muerte naciendo
y decenas de arañas, bien escondidas, riéndose de mi
todo porque soy quien hace resonar la madera a cada paso,
quien hace de llanto
y quien es tester de un veneno
que mataría a cada niñx enfermo del mundo.
mi lengua se cae
mi jardín se seca
toda vida está muriendo de a momentos.
introducción a la podredumbre: yo escondiéndome en un rincón
para no pasar vergüenza
pidiendo que no digan nada de mi,
pidiendo que no me vean
que nada.
arqueando mi espalda
soy un puente de hueso frágil, casi polvo.
¿que lluvia habría de blanquearlos?
corroe tanto la lluvia ácida
que casi soy una laguna
de piel.
corte/
verticalismo/verbalismo
mis labios sordos, mis labios sordos, mis labios sordos
hablan
dicen
y ni yo los escucho,
si siempre es lo mismo,
siempre es la misma gente caminando sobre mi
crujiendo cada uno de mis huesos,
como madera rancia
putrefacción.
anhelo pre-mortem.
comunico la paranoia por antenas
la pena por portación de rostro
mi ansiedad
en mis brazos se cobija.
yo sucumbo por insomnio
y por las cucarachas haciéndome su rey
ya que sé que pronto habrán de abolir la monarquía.
pero mientras tanto, persisto en el trono de un basural
el rincón favorito de mi alcoba
con mi pulmón entre brazos
y el corazón a punto de explotar en miltreintayún pedazos.
-confundo el cuerpo-
sílabas de aire muerto
garganta ensordecida pidiendo clemencia
pulso a doscientosdiecisiete palpitaciones por segundo (a punto de batir un record)
aire/aireai re
labiosecos
puntomuerto
oídos tapados.
todo arrasa conmigo.
es mi falta de identidad
porqué me llevan las raíces
y es mi falta de luz
por la que no broto.
instrumentación de mi anatomía:
mis brazos
un manto desgastado
mis pies
carbón ardiendo
mi voz
hiedra
mis venas
cenicero
mi corazón
una bomba.
sobre mí hay madera crujiendo
una muerte naciendo
y decenas de arañas, bien escondidas, riéndose de mi
todo porque soy quien hace resonar la madera a cada paso,
quien hace de llanto
y quien es tester de un veneno
que mataría a cada niñx enfermo del mundo.
mi lengua se cae
mi jardín se seca
toda vida está muriendo de a momentos.
introducción a la podredumbre: yo escondiéndome en un rincón
para no pasar vergüenza
pidiendo que no digan nada de mi,
pidiendo que no me vean
que nada.
arqueando mi espalda
soy un puente de hueso frágil, casi polvo.
¿que lluvia habría de blanquearlos?
corroe tanto la lluvia ácida
que casi soy una laguna
de piel.
corte/
verticalismo/verbalismo
mis labios sordos, mis labios sordos, mis labios sordos
hablan
dicen
y ni yo los escucho,
si siempre es lo mismo,
siempre es la misma gente caminando sobre mi
crujiendo cada uno de mis huesos,
como madera rancia
putrefacción.
anhelo pre-mortem.
comunico la paranoia por antenas
la pena por portación de rostro
mi ansiedad
en mis brazos se cobija.
yo sucumbo por insomnio
y por las cucarachas haciéndome su rey
ya que sé que pronto habrán de abolir la monarquía.
pero mientras tanto, persisto en el trono de un basural
el rincón favorito de mi alcoba
con mi pulmón entre brazos
y el corazón a punto de explotar en miltreintayún pedazos.
dolor es desmenuzarse y darte cuenta que de todo tu armazón, sos solo un charco de agua estancada
me prolongaba
en un tacto que no era mío,
ni de nadie.
despertaba enumerando:
mis dos ojos, mi sombra:
no me habitaba más nada.
luego, me extendía
hacia un viento agrio
que mecía la cortina de mi memoria.
algo siempre me devolvía al viento,
mi mirada entorpecida, estaba
y mis manos no sentían (ni sienten) el aire tanto
como para
ver.
entonces, mi sombra:
no me habitaba más nada.
la tierra se levantaba,
cada puñado era daga
ardor/ard/orar/dor,
la sangre coagulaba cada veintitrés pasos
porque entonces yo caminaba
¿y a donde iba, acaso?
las cicatrices eran mi piel desnuda,
puesto mi entereza era herida
y dolía, por supuesto que dolía
pero, reitero, entonces yo caminaba
puesto aquellos eran mis sueños, doliendo.
me despertaba ahogado de pavor, empapado de miedo,
y bañado de noche.
no me atrevía a despertar a los murciélagos en mi persiana,
-me iban a perseguir con una escoba por toda la casa, de seguro-
inmóvil.
no veía, ni me proyectaba
entonces, nada:
no me habitaba más nada.
y era libre.
en un tacto que no era mío,
ni de nadie.
despertaba enumerando:
mis dos ojos, mi sombra:
no me habitaba más nada.
luego, me extendía
hacia un viento agrio
que mecía la cortina de mi memoria.
algo siempre me devolvía al viento,
mi mirada entorpecida, estaba
y mis manos no sentían (ni sienten) el aire tanto
como para
ver.
entonces, mi sombra:
no me habitaba más nada.
la tierra se levantaba,
cada puñado era daga
ardor/ard/orar/dor,
la sangre coagulaba cada veintitrés pasos
porque entonces yo caminaba
¿y a donde iba, acaso?
las cicatrices eran mi piel desnuda,
puesto mi entereza era herida
y dolía, por supuesto que dolía
pero, reitero, entonces yo caminaba
puesto aquellos eran mis sueños, doliendo.
me despertaba ahogado de pavor, empapado de miedo,
y bañado de noche.
no me atrevía a despertar a los murciélagos en mi persiana,
-me iban a perseguir con una escoba por toda la casa, de seguro-
inmóvil.
no veía, ni me proyectaba
entonces, nada:
no me habitaba más nada.
y era libre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)