mis dedos me están viendo.
yo estoy viendo a mis dedos.
se mueven uno tras del otro,
tac-tac-tac-tac
repiten eso tras un intervalo de silencio de la misma duración que el tac-tac-tac-tac
la madera es hueca
por lo que el repique hace un eco
que pareciera que hiciera otro tac-tac-tac-tac
que sirve como respuesta al primero.
mis dedos me están viendo
yo los estoy mirando
se quedan quietos mis dedos,
yo me quedo en silencio
el eco acaba de extinguirse finalmente.
mis dedos me ven
yo miro mis dedos
y decido tocarlos,
toco mis dedos,
mis dedos están tocándome,
palpo las yemas,
rasguño mi identidad.
mis dedos están tocándose,
toco mis dedos entre si,
toco mi boca con mis dedos,
mis dedos están tocando mi boca
y saben mal.
mis dedos saben a tristeza,
toco la tristeza con mis labios
es amarga.
no me gusta,
pero no puedo dejar de probarla.
mis dedos me están tocando los labios y saben a tristeza.
de mis manos nacen mis dedos
y mis manos están raspadas.
el otro día me caí y me raspé mis manos,
de donde nacen mis dedos
son cinco raspones que tienen forma de archipiélago griego
rojos, violetas
mediterráneos.
digo griego porque suena bonito,
la verdad es que nunca fui a grecia
y la verdad que estos raspones me están doliendo mucho
así no tendría que estar hablando de ellos,
dicen que el dolor es psicológico
y me duelen.
entonces
como mis manos están raspadas y me duelen
y mis dedos saben tristeza
y es amarga
y no me gusta
puedo suponer que cualquier cosa que haga con estas manos
y estos dedos
no va a ser algo lindo.
va a ser algo triste y que va a doler.
por ejemplo
recién agarré el último pucho
y es triste porque es el último
y duele porque hace seis meses que tengo una faringitis no tratada.
es culpa de las manos,
de mis dedos
que se están tocando, que están agrietándome los labios de tristeza,
porque la tristeza es seca, es árida, poco húmeda, deshidratada
o al menos yo veo a la tristeza como algo que ahueca cosas, cuerpos, ecosistemas
y donde después de que la tristeza pasa
nada vuelve a florecer.
pero hay algo más que mis manos y mis dedos,
están mis uñas
que nacen de mis dedos,
que nacen de mis manos.
mis uñas están sucias, tienen mugre.
los dientes amarillos,
agrietados,
tristes
buscan en lo más recóndito de la superficie de mis uñas
un largo suficiente que les permita decapitar a alguna de ellas.
mis dientes son malos, están amarillos, agrietados y tristes
y son muy nerviosos
y decapitan uñas pensando que así
quienes los vean van a ignorar que están amarillos, agrietados y tristes y que son malos
y solo se van a quedar con una imagen sádica y tiránica de ellos,
pero eso es mejor a que vean lo roto que se está por dentro.
y mis dientes tienen un fetiche con la mugre.
la tristeza es amarga,
y la mugre es simplemente desagradable.
hoy la mugre es tierra.
tierra seca,
tierra árida,
tierra poco húmeda,
tierra deshidratada,
tierra triste.
mis uñas estuvieron buscando una raíz que las conmueva en mi patio muerto hace poco.
mis uñas tienen esperanza,
mis dedos solo transmiten tristezas,
mis manos están raspadas y duelen.
el archipiélago se hunde
en la tierra donde enterré a mi primer perro
y saca su cráneo.
mis uñas escriben sus iniciales en el cráneo de mi perro muerto,
mis dedos lo vuelven polvo
polvo seco, árido, deshidratado y triste.
un viento de pena que me patea la nuca
y me hace empezar a llorar.
y es por esto que nada bueno puede nacer de mis manos, que duelen,
ni de mis dedos, que están tristes,
ni de mis uñas, que depositan su esperanza donde todo está muerto.
mis manos cubren mi ojos
mis dedos me despeinan las cejas
mis uñas dibujan paréntesis en mi frente.
una lagrima me cae en los labios
porque cayó por uno de mis dedos
y llegó a la palma de mi mano que cubre mis ojos.
la lágrima es salada.
mis papilas gustativas no se equivocan porque ya probaron la tristeza
y sé que es amarga
y que no me gusta.
pero es raro.
la lágrima es salada,
es salada como el mar muerto,
el mar muerto, bueno, no está muerto porque no puede morir,
pero nada crece de él.
y a pesar de no es seco, ni árido, ni poco húmedo, ni estar deshidratado,
es triste
porque nada crece de él
y duele porque es salado, como la lágrima
y por eso mis heridas punzan
y por eso duele
y mis manos están lloradas alrededor de las cinco islas
rojas, violetas
mediterráneas.
ahora estoy confundido,
todo lo que creía saber de la tristeza
acaba de adquirir un campo mayor al que yo le había otorgado.
mis ojos se hinchan y las cuencas son como un cinturón puesto en un agujerito demás, osea que aprietan.
parpadeo rápido, rápido, muy rápido a ver si puedo ocasionar un huracán a dos cuadras de mi casa.
mis manos duelen,
duelen mas que antes
y creo que es porqué me di cuenta que hay muchas formas de que algo duela
y que eso me ponga triste
y mis dedos proyectan su ambición en agrietar mi cuerpo, mis ojos, mis labios
de tristeza
porque ahora sé que muchas mas cosas de las que pensaba pueden ser tristes
no es que tienen que ser precisamente secas, ni áridas, ni poco húmedas, ni estar deshidratadas.
mis uñas solo quieren enterrarse en mi sien
por la verguenza de haber perdido su inocencia.
y no sé realmente que sentido tiene todo esto
porque las heridas me van a cicatrizar
y mis manos van a tener como manchitas más blancas del color de mi piel
que van a significar algo que probablemente no recuerde en algún futuro,
pero que ahora me parecen lo más urgente de mi vida.
mis dedos van a seguir tocándose,
rasguñando mi identidad, tocando las heridas sin permiso, tanteandolas
cauterizandolas, ahuecandolass, agrandandolas, desgarrandolas
y yo voy a estar
con los labios tocando mis dedos
o mis dedos tocándome los labios
viendo como todo
a veces lentamente,
a veces de una forma absurdamente veloz
se va pudriendo en mi,
tanto dentro como fuera,
sin
poder
hacer
nada.
y mis dientes, malos, amarillos, agrietados y tristes
van a degollar toda aproximación a la esperanza
comiendo de su mugre
de su falta, de su carencia
para desviar la atención de aquellos que me miran comerme las uñas
de lo que roto que estoy realmente.
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