martes, 10 de marzo de 2015

Trencito

alboroté,
los rieles de este tren,
que sin querer descarrilé,
riel vacío;
llévame,
que yo a la rastra llevaré este tren,
hasta la próxima estación,
donde bajaré al conductor,
del tren que ahora conduzco yo;
y viajaré de estación en estación,
hasta el invierno,
donde me abrigaré con el vapor;
que dibuja la caldera,
que apagaré al llegar la primavera,
de la que florecerán,
hojas que vestirán al tren;
que en otoño,
de los árboles se caerán,
preparándolos,
para el invierno que habrá de llegar;
donde mis rieles,
se descarrilarán,
y donde otro conductor,
tomará el tren, al igual que mi lugar

lunes, 9 de marzo de 2015

Huracán / Presagio / Oscuridad

a este presagio,
en un soplo,
lo llevaré,
hacia el huracán;
al cual,
le rogará bajo mi nombre,
que no se aleje más;
le rogará por los vientos,
para que no me soplen,
que no nos soplen más;
rogará, este presagio,
para que del huracán,
en su ojo,
el y yo nos transformemos,
para ver de cara al cielo;
y a si soplar un viento más;
alejándonos,
siendo uno,
junto este pequeño futuro,
que carga,
este huracán,
y de las predilecciones que susurra,
el viento sabe que serán verdad,
su ojo ya no observa,
solo mira a contemplar,
porque yo ya me quedé ciego,
y del cielo solo veré,
como la noche se avalanza;
en perpetua oscuridad,
donde el presagio,
bajará del huracán,
y con el tiempo, se marchará;
y del apresuro de los momentos,
me esfumaré al soplar el último viento,
del huracán,
que ya brisa, para ese entonces será,
y ciego,
ya poseído por elviento,
mi cuerpo inexistente,
sobre un despertar,
se posará,
a descansar,
esperando por el próximo presagio,
y por el próximo huracán

jueves, 5 de marzo de 2015

Malentiende

malentiende,
estos roces que se conciben
bajo el velo rutinario,
que rodea tu ser;
regalándole a la piel,
la ilusión de calor;
malentiende,
estas palabras,
cuya ambigüedad,
condena a sus letras,
a vagar,
suspendidas en el aire,
de a poco, captando tu atención,
y confundiéndote,
entre los tantos sentidos,
que les brindas,
piensa, malinterprétalas;
malentiende,
la profundidad de este mar,
que ahora crece,
siente,
pies remojándose,
parpadea e inúndate;
malentiende,
la rapidez,
con la que este fuego ahora se prende,
enciende,
las llamas condenan  las vidas de estos seres,
comprende,
la vida nunca va más allá de la muerte;
malentiéndete;
olvida, y de nuevo, apréndete,
regálate la posibilidad,
de sentir cada sensación,
como si fuese la primera vez;
y escápate,
olvida, y de nuevo, conóceme;
malentiéndeme,
tergiversa este cuerpo,
esta voz,
esta sed,
y este sol;
que tanto tiempo lleva en mí,
y que quedo con un poco de tu calor,
dáselo a tu piel,
no le des una ilusión;
y como tanto recuerdas,
ahora olvida;
y márchate,
no querrás perderte del día;
ve, junto a tu luz,
y tu voz que será tu guía,
y déjame,
darle un abrazo a tus pensamientos
antes de tu partida,
y les susurraré a su oído,
pidiéndoles que me malentiendan;
toda la vida,

martes, 3 de marzo de 2015

Siempre hay que despertar

despertar;
ojos abiertos, que aún saben a oscuridad;
mi cabeza se encuentra lejos de la almohada,
pienso;
en que ojalá mañana vuelva a soñar;
ojos,
la bruma huye de mis párpados,
y puedo notar
que aún no nace el día;
agoniza,
la noche, esparce sus cenizas;
entre las flores,
que dormidas;
entre sueños,
árboles serán;
sus raíces, que en mis sueños,
se se enredan en mis pies;
me arrastran tierra adentro,
y mis dedos,
atemorizados,
arrancan de una flor,
el pétalo,
que cubierto de cenizas;
no le dará mas calor;
deseo no llueva pronto,
quiero otra noche más,
sino, tal vez el agua,
las cenizas robará,
apoderándose de ellas,
y cada una de sus gotas,
en noche se convertirán;
la luna, en su reflejo, dibujada me llorará una lágrima de luz,
pero en el cielo no la veré,
y esa gota, al tocar el agua,
se extinguirá;
pienso,
aún no más, 
divagando;
ojos,
claridad,
levantar;
dormidos mis pies,
danzan,
antes de volver a caminar,
me voy,
lejos, aún no más;
voy a buscar mi lluvia,
que hace días que no la voy a regar,
iré a visitar a mi sol,
su calor he de cambiar,
si extinguidas encuentro sus llamas;
me helaré;
bajo el ojo de mi tempestad,
oh, tanto tiempo hace que no la he venido a visitar,
le regalaré un rayo,
y la invitaré a que venga conmigo a pasear,
tal vez también la invite a dormir esta noche;
en mi cama,
la apreciaré en el cielo,
tanto,
hasta que de ella,
en mi, broten los sueños;
sueños,
sueño despierto,
despertar;
aún el día no nace,
y quiero salir a jugar,
pero si corro en mi patio,
mi velocidad soplará las cenizas,
y dándome la noche más eterna,
solo para mi,
y en el horizonte;
solo se mostrarán débiles trazos de atardeceres,
que por más que vaya buscarlos,
de mi se escaparán,
la noche es fiel,
y no dejará de seguirme;
espero no ser débil,
e invitarla a pasar en mi;
será parte de mi ser,
"¿y que tal tu ser?"
pequeños destellos de vida me preguntarán,
y mi piel,
teñida de un violeta azulado,
contestará por mi,
no quiero la noche en mi ser,
no quiero la noche bajo mi cabeza,
no quiero la noche de día,
quiero al sol,
quiero que me dé los buenos días;
y aún no,
ni siquiera se ha asomado bajo el horizonte,
su contorno,
de mi, ya parece tan distante;
quiero levantar mis pies de esta cama;
no me gusta,
me hace sentir que floto,
pero es de la clase de ilusiones,
que crean decepciones,
y en mi, pequeñas tragedias,
exageraciones,
pero,
decepcionado me veo,
al momento de despertar,
pero tal vez,
por siempre flotaré,
si en esta cama me he de quedar;
solo sueños,
lejos, realidad;
imagino como mi sería mi vida,
si por este reino he yo de reinar,
silencio plebeyos,
este rey un sueño les soñará,
no,
negación,
estupidez,
me olvidaré de tantas cosas,
y me perderé de cientas más;
está cama es tan cómoda,
pero hay que despertar,
siempre despertar,
siempre hay que despertar;
desadormécete,
sol,
ven sobre nosotros,
porque hoy quiero ser
porque ayer fui,
y hoy y mañana, lo espero hacer,
quiero despertarme,
levantarme,
y volver a mi aposento,
solo cuando extinto se encuentre,
tu último haz de luz,
protege de esta noche sus cenizas;
sería una lástima que cayeran en otro lugar,
sé que tu calor las volverá piedra,
y tu atardecer,
otra noche las volverá;
deja salir a tu pequeña hija alba,
a jugar;
soñando despierto,
de a poco,
siento,
amaneció,
huiré,
hacia donde esta tarde me lleve;
y volveré,
porque sé que el crepúsculo me traerá de nuevo;
ahora solo le regalo un adiós a mis sueños,
y saludo al despertar,
siempre hay que despertar;

lunes, 2 de marzo de 2015

Credulidad

la credulidad, siembra;
débiles engaños en esta tierra,
que crecerán;
serán preguntas, pero pronto nos harán dudar;
hasta llegar a confundirnos,
y esta tierra liberará;
pequeñas semillas,
que en nuestros cuerpos crecerán;
en crédulos, 
nos convertirán,
e inocentes cuales niños,
hacia aquel viejo baldío habremos de escapar;
pronto, ven conmigo,
y no creas nada, pero nada de lo que digo;
como espero yo tampoco hacerlo,
no me mientas, guarda este silencio,
que risa a risa,
tal vez, nos iremos conociendo,
sin siquiera decir una palabra;
ven conmigo, abraza el alba,
que me prometió no alejarnos de esta tierra,
y si aún lo hiciese,
querida, amaneceremos cada día,
en aquel silencio, que cada mañana;
habrás de atesorar;
sé te conoceré, cada vez más,
allá en el sol, su despertar

domingo, 1 de marzo de 2015

En el Norte

te vas,
y yo me voy también;
quiero seguirte,
porque sabes,
que solo quiero que me mires,
porque sabes,
que solo quiero que me mires,
porque sabes,
que solo quiero que me mires,
y por eso te vas;
y sabes que aún yo sigo acá,
esperando;
esperando,
queriendo seguirte;
la verdad es que solo quiero que me mires,
voy a seguirte,
voy a seguirte,
voy a seguirte hasta el sur,
voy a seguirte hasta el este,
voy a seguirte hasta el norte;
y ojalá que cuando te siga, no me notes,
y ojalá que cuando te siga, no me notes,
y ojalá que cuando te siga, me mires,
y me preguntes de donde me conoces;
y ojalá que cuando te siga, no me notes,
y ojalá que cuando te siga, no me notes,
y ojalá que cuando te siga, me mires,
y me preguntes de donde me conoces;

Dejar Caer

ya no sigas más,
aferrada a éste silencio
déjalo caer,
regálale palabras,
a esta piel,
y llénala de luz;
poco a poco,
hasta ya no ver,
y entonces sígueme,
ven conmigo y mi voz,
acompáñame;
acompáñanos,
ya no sigas más,
aferrada a esta piel;
déjame caer,
regálale lágrimas,
a tus ojos;
y llénalos de cristal,
poco a poco;
hasta que en ellos,
te puedas reflejar,
y entonces guíate,
síguete,
por aquel sendero,
que tan bien conocen tus pies,
porque sabes;
que en aquel camino que recorrí,
y que hoy vos recorres,
dejé las palabras mas hermosas,
que tus labios posaron sobre mi piel;
y quisiera que;
pudieses encontrarlas,
y darles un hogar;
me gustaría que esas palabras,
volvieran a los labios que las dejaron escapar,
y síguete, entonces, por favor,
en este reflejo de cristal,
sabrás que pronto,
en alguna circunstancia, nos volveremos a encontrar,
y siento,
este silencio casi eterno;
llamando tu nombre,
para que te aferres sobre el,
solo pido que cuando lo hagas;
los dos seamos,
quienes lo dejemos caer,