despertar;
ojos abiertos, que aún saben a oscuridad;
mi cabeza se encuentra lejos de la almohada,
pienso;
en que ojalá mañana vuelva a soñar;
ojos,
la bruma huye de mis párpados,
y puedo notar
que aún no nace el día;
agoniza,
la noche, esparce sus cenizas;
entre las flores,
que dormidas;
entre sueños,
árboles serán;
sus raíces, que en mis sueños,
se se enredan en mis pies;
me arrastran tierra adentro,
y mis dedos,
atemorizados,
arrancan de una flor,
el pétalo,
que cubierto de cenizas;
no le dará mas calor;
deseo no llueva pronto,
quiero otra noche más,
sino, tal vez el agua,
las cenizas robará,
apoderándose de ellas,
y cada una de sus gotas,
en noche se convertirán;
la luna, en su reflejo, dibujada me llorará una lágrima de luz,
pero en el cielo no la veré,
y esa gota, al tocar el agua,
se extinguirá;
pienso,
aún no más,
divagando;
ojos,
claridad,
levantar;
dormidos mis pies,
danzan,
antes de volver a caminar,
me voy,
lejos, aún no más;
voy a buscar mi lluvia,
que hace días que no la voy a regar,
iré a visitar a mi sol,
su calor he de cambiar,
si extinguidas encuentro sus llamas;
me helaré;
bajo el ojo de mi tempestad,
oh, tanto tiempo hace que no la he venido a visitar,
le regalaré un rayo,
y la invitaré a que venga conmigo a pasear,
tal vez también la invite a dormir esta noche;
en mi cama,
la apreciaré en el cielo,
tanto,
hasta que de ella,
en mi, broten los sueños;
sueños,
sueño despierto,
despertar;
aún el día no nace,
y quiero salir a jugar,
pero si corro en mi patio,
mi velocidad soplará las cenizas,
y dándome la noche más eterna,
solo para mi,
y en el horizonte;
solo se mostrarán débiles trazos de atardeceres,
que por más que vaya buscarlos,
de mi se escaparán,
la noche es fiel,
y no dejará de seguirme;
espero no ser débil,
e invitarla a pasar en mi;
será parte de mi ser,
"¿y que tal tu ser?"
pequeños destellos de vida me preguntarán,
y mi piel,
teñida de un violeta azulado,
contestará por mi,
no quiero la noche en mi ser,
no quiero la noche bajo mi cabeza,
no quiero la noche de día,
quiero al sol,
quiero que me dé los buenos días;
y aún no,
ni siquiera se ha asomado bajo el horizonte,
su contorno,
de mi, ya parece tan distante;
quiero levantar mis pies de esta cama;
no me gusta,
me hace sentir que floto,
pero es de la clase de ilusiones,
que crean decepciones,
y en mi, pequeñas tragedias,
exageraciones,
pero,
decepcionado me veo,
al momento de despertar,
pero tal vez,
por siempre flotaré,
si en esta cama me he de quedar;
solo sueños,
lejos, realidad;
imagino como mi sería mi vida,
si por este reino he yo de reinar,
silencio plebeyos,
este rey un sueño les soñará,
no,
negación,
estupidez,
me olvidaré de tantas cosas,
y me perderé de cientas más;
está cama es tan cómoda,
pero hay que despertar,
siempre despertar,
siempre hay que despertar;
desadormécete,
sol,
ven sobre nosotros,
porque hoy quiero ser
porque ayer fui,
y hoy y mañana, lo espero hacer,
quiero despertarme,
levantarme,
y volver a mi aposento,
solo cuando extinto se encuentre,
tu último haz de luz,
protege de esta noche sus cenizas;
sería una lástima que cayeran en otro lugar,
sé que tu calor las volverá piedra,
y tu atardecer,
otra noche las volverá;
deja salir a tu pequeña hija alba,
a jugar;
soñando despierto,
de a poco,
siento,
amaneció,
huiré,
hacia donde esta tarde me lleve;
y volveré,
porque sé que el crepúsculo me traerá de nuevo;
ahora solo le regalo un adiós a mis sueños,
y saludo al despertar,
siempre hay que despertar;
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