utilizo una suerte de mármol frío,
para acarrear mi expresión,
en un lugar olvidado,
como olvidada fue mi voz;
y en él se tallar,
letras de máquinas de escribir viejas,
en las que durante algún lapso, utilicé;
y son los pasos de la gente,
que transita sobre dicho retazo de urbe,
que borra, aquellas letras de mi ser,
con la misma frialdad con la que fueron escritas;
dejando solo grisáceas cicatrices,
que como un dibujo a pequeña escala,
del lugar que la rodea,
quedan a la vista de todos;
siempre leo,
o creo leer,
otros retazos de ciudad,
con palabras en ellos;
¿habrá otro cuerpo en alma y espíritu,
tal vez físico,
que realiza las mismas prácticas que yo?,
aún no lo sé;
será tal vez,
que cada baldosa de cada vereda,
de cada calle y avenida,
de cada ciudad;
sean voces escritas,
por cuerpos ya fallecidos,
en el último lugar,
donde su vida yació?;
si inequívoca resulta ser mi teoría,
por siempre, me aferraré a mi mármol antes blanco,
ya gris, casi negro;
y en el escribiré, sobre casi toda su superficie,
dejando a relucir, una pequeña esquina blanca,
que los pasos que borraron todo lo demás,
pintarán con el alquitrán, y el hollín de la ciudad;
y que cuando oscura, por completo se encuentre,
escribiré las últimas palabras,
que me sean permitidas,
alejando por siempre mis brazos, de él,
no así mis ojos;
que espero vean palabras,
que tal vez sean borradas,
pero que en mi guardarán la sensación,
de que al estar cubiertas de urbanas cenizas,
la gente evitará hacer contacto físico con ellas,
y viviré al igual que ellas,
en gris;
tal vez ya no viva en forma física,
tal vez hace tiempo no lo hago,
tal vez solo exista,
tal vez algo;
algo encontraré,
en un espectro frío,
donde halle otro medio de expresión,
tal vez otra baldosa,
en otra ciudad,
que me escribiré con contento,
y que tal vez los pasos no la caminen para borrar,
tal vez sea la lluvia quien borre aquellas letras,
porque al leerme, la hice llorar,
tal vez llene una calle,
tal vez llene una ciudad,
plasmando mi voz,
en lugares a los que nunca los ojos llegan;
me siento en silencio
espero no por mucho,
espero por algo,
espero que la lluvia limpie las baldosas grises,
y mi mármol, vuelva a estar en blanco;
para satisfacer, el sentido de pertenencia,
ya que al ser el primer lugar,
que mis recuerdos recuerdan,
un impulso me lleva,
atrayéndome,
a donde dije mis primeras palabras,
y donde quiero seguir hablando,
pero donde no quedan mas lugares para hablar;
tal vez mi voz se vuelva muda,
y mis manos no la tallen mas,
tal vez el ignorar de la gente fue señal,
en silencio me convierto,
y mi voz, conmigo,
silencio será;
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