ambivalente,
el demente, no puede saber;
si sus labios se mueven,
o si en sus oídos, se refleja un susurrar,
despacio, muy despacio, despacito;
hacia atrás, empieza a caminar;
para huir de si mismo,
y refugiarse en alguien más;
"y es tarde, ya tan tarde" dice,
pero sigue, perdiendo su tiempo,
porque así siente,
el demente;
que regresará, de nuevo a sus manos;
que se arrugan cada vez, un poco más,
y el temor,
de su piel se hace dueño,
porque tan poco valiente,
al demente, le aterra;
volverse cuerdo,
y se acallan las voces,
que resonaban antes,
dentro de él,
las horas recobran su sentido,
y los minutos pesan más,
y aún sin voces,
el demente no sabe que pensar
porque el temor,
de su piel se hace dueño,
porque del presente,
el demente tiene miedo;
el demente teme;
volverse cuerdo.
pequeños gatos de café;
juegan con la noche,
porque no pueden ya dormir,
manejando así;
quienes van a poder descansar;
y quienes van a tener que seguir,
por una noche más;
y sus pupilas,
tan danzantes de dilatación;
se posan sobre los sueños de aquellos que no duermen,
que ellos guardan,
pero que no se los devuelven;
y lloverá;
algún otro día,
ohh, pero;
aquellos gatos de café,
tan cansados están ya,
de perder su color,
volviéndose blancos;
olvidando su marrón,
convirtiendo el agua,
en café frío;
volviéndose gatos comunes;
durmiendo sobre un piso,
que no los resguarda,
cayendo,
ante las garras de un sueño,
dejando que la noche;
juegue con ellos,
de sus bocas;
se oye un maúllo de eternidad,
de sus ojos;
se observa un despertar,
que recae,
que los duerme,
y solo vuelven a soñar;
y desearán,
que la lluvia modestamente pare,
porque aunque estén dormidos;
como todos, temen ahogarse,
quieren un sol;
que los mantenga marrones,
para poder;
estar despiertos,
durante,
noches;
y para que puedan decidir,
quienes van a poder descansar;
y quienes van a tener que seguir,
despiertos;
por otra noche más.
aquellos gatos,
odian el mar.
prestame un sol,
prometo cuidarlo,
y vivir de su calor,
solo necesito instrucciones;
para saber cuando devolvértelo,
así no te enfrías.
por favor;
te pido por favor,
decime que te lo de
no quiero que te enfríes, no
pero yo me olvido rápido,
al sol, tal vez, para ese entonces,
ya lo tenga olvidado, oh.
prestame una nube,
porque el calor del sol ya me esta quemando,
tal vez así llueva,
tal vez no queme tanto,
solo necesito saber,
cuando dártela de regreso,
así no te quemas,
por favor,
te pido que me digas,
porque me voy a olvidar;
y tal vez para ese entonces,
la nube ya me va a dar igual
y te pido que;
me prestes una noche,
para dormir, por fin;
alejado de esta tarde;
y para ver mas o menos las estrellas
no aparecen tanto,
pero algunas se dejan;
pero decime, por favor;
cuando devolvértela,
no quiero que no duermas,
pero sabes que yo me olvido rápido,
pero tal vez para ese entonces;
la noche ya me sea indiferente,
y diferente será, cuando viva;
en la noche que vos escondes,
bajo tus ojos,
una noche que no me da igual,
una noche;
que ojalá me puedas prestar.
derrumbas,
mis palabras
quemando,
las letras que las formaban
con un fósforo apagado,
para que con tu mano,
recojas las cenizas,
soplándolas con una brisa natural,
dándole la oportunidad;
al viento;
para que pueda por fin hablar.
y le susurras a mi oído,
pero yo me adueño de tus letras,
solo oigo tu respiración,
respirandole a mi oreja;
y ella, se adueña de tu calor,
pero no se da cuenta,
no te escucha porque ya no tenes voz.
le regalaste la mía al viento,
y este se la prestó al sol.
pero su calor, las quema;
antes que lleguen a escucharse.
mudo el sol;
como vos, tiende a desesperarse;
mudo el viento;
como yo, puede desmoronarse
si no oye su voz,
pero se la prestó al sol
y voy a oír la tuya, que ahora es mía,
si es que no la presto antes.
pero, ¿como vas a ser;
silencio, el resto de tu vida?
sin contestar;
con un gesto haces que te siga,
y nos dormimos bajo un árbol,
y al despertar te doy los buenos días,
y me robas tus palabras, que eran mías.
quedo mudo,
y te vas.
el viento canta;
y el sol llora,
porque ya nadie lo puede escuchar.
ya no cabes dentro de vos,
te dividís en cientos de partes;
que flotan,
separadas,
tan lejos yacen.
una de la otra.
que dejan espacios vacíos,
que forman caminos;
que desesperadamente recorres,
en un afán por encontrarte.
y para hallarte ya es tarde,
oh, ya es tan tarde para hallarte;
que perdí mi tiempo,
y me perdí también;
busco en vos,
en un afán por encontrarme,
y de mi saco fragmentos,
solo para completarte,
para que al menos;
alguno de los dos sea uno.
como un sol, que desaparece
como una mirada, que se entristece
como una flor, que se marchita
como un cigarrillo, que se apaga
como una llama, que se llena de agua
tal vez,
yo;
no debí ser uno alguna vez,
tal vez,
vos,
fuiste quien debías ser,
una,
alguna vez;
tal vez, tal vez,
solo tal vez,
y voy consumiéndome,
mis minutos se alentan;
para prolongarme un poco mas
pero;
como un sol, que desaparece;
como una mirada, que se entristece;
como una flor, que se marchita,
como un cigarrillo, que se apaga
y como una llama, que se llena de agua.
tal vez;
yo;
ya me fui.
caí por accidente;
en un naufragio,
en el cual el barco estaba perdido,
estaba varado,
porque el agua del mar,
se había secado;
hace ya tiempo atrás.
y sin saber que hacer,
caminé;
por el fondo del mar,
aguardaba por un rumbo;
que no me haga mirar atrás,
y la tierra no respondía mis preguntas,
solo se disipaba con ráfagas del viento;
que le susurraban a aquel polvo,
para que se aleje de mi.
como la tierra, muda
pretendía ser.
hablaba conmigo mismo,
para así poder escuchar mi voz;
y procurar que seguía ahí.
porque un mudo en el desierto, no conoce la cordura;
solo la extremidad de la insolación,
que no solo le bastaba con el agua del océano.
si no que quería secarme, a mi también.
seguí caminando;
por el fondo del mar,
aguardaba por un rumbo
que no me haga mirar atrás.
pero miraba,
cada vez un poco más.
desesperandome,
por no volver a aquel lugar,
al que muchos llamaban hogar.
no podía ya llorar.
no podía ya reír, no podía ya gritar.
los colores se habían extinguido,
y el panorama de sepia se pintó.
tierra, era lo único que veía.
y yo, era lo único que veía la tierra.
estábamos solos,
y ella me ignoraba.
mi voz desaparecía;
mis cuerdas vocales se aflojaban.
secando mi garganta.
secándome.
quería correr, pero rendido, desistía;
pensaba que si llegaba hasta el horizonte,
tal vez, vea algo más en mi,
que un intento de huida.
pero, ¿que mas puedo ver en mi?
más que el miedo,
mas que tierra.
más que a mis dedos,
que se transformaban gradualmente en polvo.
hasta que los soplé.
y se desvanecieron.
ojalá hubiese sido un sueño.
ojalá hubiese sido real.
ojalá no hubiese sido tierra.
casi me había esfumado,
solo era un ojo.
todo lo demás había desaparecido.
no físicamente,
solo no podía sentirme.
nunca pude expresar,
la impotencia de haberme perdido,
de haberme disipado,
de haberme desvanecido.
así que con mis últimas fuerzas,
comprimí mi lagrimal,
y lloré.
una gota.
que cayo a la tierra.
y ya estaba a punto de irme.
cuando otra cayó.
otra la siguió.
mi ojo ya podía ver bien;
como veía antes de secarse.
mis dedos volvieron a nacer.
y volví a sentirme.
pero siguieron cayendo gotas de mi.
un charco;
un arroyo;
un lago;
un río;
un mar;
un océano nació de mi.
el barco en el que caí,
volvió a naufragar en agua.
a mecerse por la corriente y el viento.
pero yo ya me había alejado de el.
y me habría alejado de la tierra,
si yo no hubiese sido el océano,
en el cual me ahoge.
desaparecí;
ahogándome en mi mismo.
ansío,
poder regalarme a mi mismo;
un parpadeo.
las noches de sueño,
no son las mismas;
con los ojos abiertos.
aquellas pequeñas pausas,
son escapes, en donde la mente huye,
para olvidarse por milésimas de segundo,
del movimiento.
y aunque ya sabe lo que va a pasar,
en ese pequeño instante,
en que el que es protagonista la oscuridad,
simplemente lo ignora;
se despega,
se va.
porque la continuidad, aniquila.
aquellos pequeños escapes, segmentan la vida.
pero si no están.
viendo todo de corrido.
¿quien sabe que es real?
el sol quema lo que queda de mis ojos,
que no saben cuando dejar de mirar;
embriagados por aquel brillo,
que los va a cegar.
idiotas ellos,
no pueden controlar su libertad.
tarde o temprano;
dejarán de existir.
si no será el sol, será el sueño.
las noches largas,
no son las mismas;
con los ojos abiertos.
la falta de luz no reemplaza.
a los párpados.
la piel no toca las lágrimas.
no se seca,
no se moja.
la piel no es nada.
los ojos desaparecen.
me quedo ciego.
el parpadeo,
regresa,
solo;
para volverse;
eterno.
refugiado;
dentro de un árbol.
veo;
a través de ranuras de su tronco
por las cual se filtra el viento
permitiéndome respirar.
veo;
las ramas que cobijan las hojas
que pronto se caerán;
tiñendo el suelo de verde;
de naranja;
de marrón;
de rojo;
de nada.
y veré;
como las ramas, ya desnudas;
concebirán a nuevas hojas.
y como las más viejas;
se quebrantarán.
viajaré por la tierra;
solo para ver como las raíces de éste árbol
se enredan,
entre sí.
para finalmente atarse al suelo.
y encontrar la tranquilidad.
para mostrar indiferencia;
ante las tormentas que antes;
lo podrían haber llegado a derribar.
atado, es más libre que todos,
mas que él,
más que ella,
más que yo.
porque así encuentra la seguridad;
que todos,
que él,
que ella,
que yo, tan desesperadamente,
tratan de buscar,
en el transcurso de esta vida.
atado al suelo,
el árbol es, y el árbol será.
atado al árbol,
yo soy, pero seré?
mi piel no es inmortal,
y si mis hojas se caen, no volverán a crecer.
mis raíces son inquietas,
no permanecerían atadas a un mismo lugar.
no doy sombra,
pero no me podría llegar a quemar.
solo me desvanecería;
pero en donde podría despertar?
eso me aterra;
a diferencia del árbol;
que ya atado, no conoce el temor.
y lo que es y siempre va a ser peor,
del árbol desearán siempre la madera,
desearán siempre su sombra,
desearán dedicarle una poesía o dos,
desearán ser el árbol,
desearán ser, por el árbol.
pero de mi;
nadie desea;
nadie desea mi piel;
nadie desea mis latidos;
nadie desea mis párpados;
nadie desea mi ser;
nadie desea ser por mi.
a diferencia del árbol, admirado, anhelado;
por el cual desean ser, y dejan ser;
por temor a lo que su tronco pueda decirles.
con indiferencia, a mi, me dejan ser;
pero soy como todos,
soy, para dejar de ser
vivo, para dejar de vivir,
florezco, para marchitarme;
soy una línea,
y todo me lleva a mi final;
a mi culminación.
me dejan ser,
pero soy,
solo para pudrirme.
tal vez, por eso soy,
dentro de este árbol.
la gente admira su exterior.
creyendo que su interior solo es madera.
pero es hueco,
es un vacío,
soy yo.
que con un afán de ser;
un poco más de lo que podría llegar a ser,
me refugié,
me escondí,
me escapé.
corrompí su interior, volviéndolo humano.
pero su superficie,
lo que para los demás representa,
sigue intacto.
vivo en lo que quiero ser.
pero no soy.
envidió sus hojas;
sus ramas,
su belleza,
sus raíces, que atadas a la tierra,
le aseguran ser;
casi por tiempo indefinido.
pero mis raíces, no tocan salvo lo superficial;
de este suelo.
no estoy atado,
y aún así libre;
me siento más aprisionado que nunca.
desnudas tus palabras.
van a parar.
al oído de algún otro.
sabrán ellas a donde.
huyendo de la noche.
que las enfría.
atemorizadas;
por el solo imaginarse;
que podrían terminar congeladas
y ahora que lo pienso
tal vez, por eso;
tus gritos son solo un aviso;
de que seguís con vida
pero tus susurros abrigan;
hasta el punto que queman
las palabras pierden su esencia;
a merced de la distancia.
pálida, la lágrima.
cae de una página.
destiñendo su tinta.
volviéndose una gota de la misma.
manchando así el piso;
luego de haberse estrellado contra el.
y preferís no decir nada.
solo para no congelar;
aquella grisácea acuarela
que pronto se borrará;
quedando de ella una borrosa página;
de un libro, cuyas palabras queman;
solo porque están cerca.