sábado, 31 de octubre de 2015

Estela

me envuelven las estelas de recuerdos,
que incompletos,

como tinta cayendo desde una idea,

confunden mi memoria

haciéndola creer, que la realidad ya ha sucedido;

y es todo lo mismo, ¿no?

las paredes que derriten su concreto en una frente llena de tristeza
fundiéndose con ella en la eternidad de un llanto,

el piso hundiéndose con cada paso,

el amanecer tardío de una mañana desganada
que se refleja en un centenar de ojos arrepentidos 
por haber dejado un sueño atrás,

la luz que ciega al cielo

y el cielo negro,
rogándole a la luna por volver a brillar,

las nubes cegando a la luz
y la lluvia

que diluvia sobre una tierra indiferente,

cayendo gota a gota

como tinta cayendo desde una idea
formando un recuerdo incompleto

[en una hoja totalmente en blanco]

que confunde a la memoria
y nubla a una mente

haciéndola creer

que todo está ocurriendo de nuevo

[es todo lo mismo, ¿no?]

Elementos

el aire sopla muerte
con un viento,

que me invita a irme con él

adelantándome al destino de mi carne;

la tierra abre su piel
con un grito,

que me invita a caer por su garganta

y volver a donde pertenezco;

el agua se llora a si misma
con una tristeza,

que me invita a llorar por ella

y acaudalar al río

[que tal vez volveré mar]

el fuego arde su pasión 
con un corazón,

que me invita a latir con él;

martes, 20 de octubre de 2015

La Destruction d'une âme Pure

soy la luz del sol por un efímero segundo
soy la crueldad que reina tu cuerpo

y es que me consumís y me desintegro por dentro
en mi piel llevo tu marca

y en mi boca tu recuerdo

que me hace cosquillitas,
ahí, cuando el sol besa a la luna

y por un efímero segundo 
soy tanto el sol como la luna [llena]

y pretendo quererme a mi mismo

pero es que ya no se si soy (o seré)
no pretendo nada entre tanto lío

que prentendes vos de mi, entonces?
[porque pretender no puedo]

tu sombra me besa los talones en silencio
y algo por dentro me hace ruido

como besos suavecitos en mi piel (lento, abrupto por momentos)

que me adormecen
y me hacen olvidar de regalarte una palabra

pero que bello es estar adormecido
(si afuera cantan, cantan con pesar
las estrellas que titilan para nosotros)

y si afuera hay silencio

y si afuera hay autos sin destino

y si afuera hay alguien desangrándose

no me importa

no nos importa

[o no debería]

(pero secretamente,
ahí donde el abismo se hace finito,
mis sentimientos me rasguñan el alma)

y me destruyen por dentro



Escrito con Caro Capart

Tragedia

mi boca rota de violencia,
susurra palabras que se ahogan en sangre;

lentamente, una tras otra caen
formando un diálogo entre sí sobre el suelo,

y un silencio en mi mirada;

por mi corazón alguna vez fluyeron estas palabras
que hoy escribo sobre estas baldosas rotas

y aún palpita

sigue diciendo cosas
[sigue sintiendo cosas];

algún día, no tendré nada más que decir

y se callará;

[pero aún vivo, 
y vivo porque digo, 
y digo porque siento] 

y siento porque quiero,

porque aún quiero verte;

creo que vivías cerca de acá,
sabes que iría a verte si me pudiese parar

sabes que caminaría hasta tu casa y golpearía tu puerta

callando a los perros de tu cuadra, que le ladran al peligro,
para no despertar a los espíritus cansados que duermen por tu barrio

sabes que lo haría;

pero no sé que hacer;

me pego a mi mismo,
así cae mi sangre y puedo hablarme,

pero no sé que decirme;

escupo al cielo para decirle algo a las estrellas,
pero su luz no me da una respuesta

y no sé que hacer;

mi mirada hace ruido y rompe su silencio
y me despierto

en mis palabras veo mi reflejo

y la luna, ya escondiéndose;

[es tarde ya]

mi cuerpo se hunde en mi cama
y me ahogo, poco a poco, en un sueño;

quiero soñar con el espacio,
porque en vos orbitan todos los planetas,

y quiero quedarme ahí,

pero despierto;

[y despierto]

el amanecer me trajo un dolor que antes no dolía
y mi sombra marcada en mi almohada

[aún no ha despertado]

mi boca duele, pero mi sangre cicatrizó;

me quedo mudo

y con ganas de decirte tantas cosas;

siento mi corazón más lento
y no entiendo

tal vez el cielo se quedó con las palabras que eran para vos
[y nunca me dio respuesta]

tal vez la calle esté secando mi amor y la gente caminando sobre ella
lo lleve consigo en la suela de sus zapatos;

[no vas a tener mis palabras, lo sé]

mi mirada guarda silencio,
y calla el corazón;

me quedo muerto

y con ganas
[de haberte dicho tantas cosas]

lunes, 19 de octubre de 2015

Olvido

aquel hombre que rompe el horizonte
con una sombra que no le pertenece,

le canta al rencor, mientras el aire adorna su cuerpo [desgastándolo]

soterrando con una melodía,
viejos placeres infundados en el miedo

que hoy solo son pesares en su memoria;

y con una tristeza encima
maldice al olvido por haberse olvidado de él

y deja un silencio, terminada su canción
para los aplausos
que jamás nadie le da;

el silencio se olvida de él,

él olvida que alguna vez cantó una canción

y su figura, susurrándole al sol que la hace resaltar 
no sé da cuenta que la noche ha caído, ya hace rato;

ahora él es uno con el horizonte

[o el horizonte es uno con la tierra]

un tortuoso sendero recorre, vislumbrando un destino

que no existe;

sus pies fatigados
lloran sobre la tierra por la cual caminan;

hasta caer rendidos ante la tierra;

el cuerpo choca contra el suelo,
creando una bruma de polvo

que hacen brotar del ojo, una lágrima

algunas salen [pero ya no por la tierra]
y otras posponen su tristeza;

la voz del hombre trata de cantarle al rencor,

pero se halla a sí misma, cantándole al miedo,

al temor de no tener por que vivir;
[no se puede vivir del resentimiento]

la voz se quiebra

y el silencio de una muerte;

amanece,
de luto se nubla el cielo;

ya no hay una sombra que rompa el horizonte

ni un canto hacia al rencor;

ya no hay hombre,
ni recuerdo del mismo

lo que tanto ha maldecido durante tantos años

en eso se ha convertido;

[cae la noche

ya no hay un hombre,
hay olvido;]

miércoles, 14 de octubre de 2015

Rutina

el amanecer

el despertador

y su quejido de que: "recién es mitad de semana y la concha de su madre"
despertando a su esposa

la corbata ahorcandolo

la camisa con los botones a punto de salir volando

el mate lavado
las tostadas, el dulce y la manteca

la mancha violeta en lo blanco de la camisa

el "la puta que me re mil parió" 

el beso de despedida

el cachete frío de su esposa que lo ve azotar la puerta
[lloran las bisagras]

los vidrios empañados de un auto en ruinas
que no arranca

[y no arranca]

el vecino que empuja

y el auto que arranca

la calle

el motor que muere
la puerta que no cierra

[y el trabajo]

la computadora lenta

y el solitario que aún funciona

la gente quejándose que se oye tras los mostradores
y el, que está del otro lado 

y no le importa

[el almuerzo]

el descanso
y la conversación con los demás hombres de camisa manchada

y vidas desganadas

quejándose de sus platos que están mas vacíos que llenos

el conformismo con la miseria
y el recuerdo de una buena comida casera

las milanesas
y la milanesa quemada de aquel martes pasado

el ceño fruncido, el enojo

y el pensamiento:

"seguro va a quemar la colita de cuadril
hace todo mal la hija de puta"

el descanso que se acaba

y su plato que aún tiene la comida en él;

[el trabajo]

el solitario que se volvió buscaminas

la gente que sigue tras el mostrador que hoy no saludó a sus hijos o a sus nietos que están yendo a la escuela con sus guardapolvos

su falta de interés,

y su enojo

[el reloj dando la hora exacta de salida]

en su casa hay un corazón que late más rápido
y dos manos que se queman con el horno

intentando hacer todo perfecto

[el estacionamiento del laburo]

el motor que no arranca

[y no arranca]

un auto que embiste contra el suyo

y arranca

la vuelta a casa
el ceño que se frunce más y más
la calle

y los supermercados chinos atestados de gente;

[la casa]

el motor deteniéndose

y el sol huyendo tras el horizonte,
atemorizado de él

el azote de la puerta
el llanto de las bisagras

la mirada cegada en ira

el culo en el sillón
y los ojos en el partido

[3-0 perdimos y la concha de su madre]

los cubiertos sobre la mesa
y la cena

el plato y la esposa rogando porque su comida sea parecida a la que hacen en esos programas que salen en la tele al mediodía

el tenedor pinchando la carne
[no sangra]

la boca y los dientes mutilando

las papilas que sienten el gusto a quemado

el grito,
la mano corriendo la mesa

los platos cayendo
la carne contra el piso

y la esposa arrinconada entre la heladera y el horno, soñando con tener otra vida

las manos

el cuello, prisionero de la desesperación
y las uñas clavadas en la piel

su mirada furiosa clavada en el cuello que ahoga

y el "soltame, por favor" que su esposa solloza con el último aire que le queda 

los huesos de la pobre mujer sonando contra el piso
el rojo de la sangre

el aire que falta
la sal de las lágrimas que caen por la herida

y su: "perdoname querida, juro no va a volver a pasar"

los momentos que vivieron juntos que le recuerda a su mujer, que hoy prefiere estar muerta

la sonrisa de ella
y el recuerdo de por qué lo ama tanto

[ignora la violencia de todos los días y piensa que cuando sean mas viejitos todo va a ser perfecto]

la cama bien hecha y limpita

el "mi amor, te amo tanto, tanto"

la mejilla sonrojada
y los ojos de él, que miran de reojo a su esposa ya dormida

y el pensamiento

"si mañana quema el bife de nuevo, la mato"

los ojos que se cierran

las fantasías y los sueños

[cumple su sueño de toda la vida y gana el mundial con la celeste y blanca

amanece cuando mete el gol a los 90' del segundo tiempo

pero no besa la copa, porque suena el despertador]

"recién es jueves y la puta que los parió"

martes, 13 de octubre de 2015

Deseo

ey nena, a dónde vivís?

la cuadra de la casa de mi abuela parece el conurbano
y me gustaría invitarte una noche;

acá las calles son vacíos de alquitrán

y las estrellas casi parecen brillar justo sobre tu frente;

si no podes, te aviso otro día

cómo vas a dormir hoy?

ojalá no pases frío;

dicen que la primavera llegó hace casi un mes,
pero las veredas aún no abandonaron al invierno

[ojalá nadie te haga nada]

¿cómo es tu barrio?

en la esquina de lo de mi abuela siempre que llueve se inunda

y los autos siempre dudan de pasar,
[le temen el naufragio]

pero peor son las calles de tierra

y toda la cara cubierta de barro
[esos charcos son traicioneros]

cierto que tengo que poner a lavar mi buzo;

¿por qué la gente siente tanto?

a veces te siento tanto,
pero tanto a veces, me deja sin sentirte;

[no sé]

ojalá algún día puedas dormir en mi cama,
puedo dormir en el sillón si querés

[mi almohada es la más cómoda del barrio]

quiero saber donde vivís,

me gustaría poder escribirte una carta

así poder conocerte,
y no solo escribir las cosas que me gustaría hacer con vos;

ojalá algún día aparezcas en mi vida

y no seas solo esta hoja en blanco

domingo, 11 de octubre de 2015

Instante

el instante acecha al cuerpo

jadean centenares de pieles a lo lejos
y se apresura, hasta el caminar más lento

para poder huir del presente;

el porvenir se desliga de todo futuro
y así tanto el cuerpo como el ahora

se ven desnudos;

frágil la piel
ante el ímpetu del momento [que contra ella arremete]

se resquebraja, fragmentando suavemente todo el cuerpo
que consigo, lleva la cicatriz que el tiempo le dio;

cicatrices que recorren toda la piel
como si de las raíces de un árbol se tratasen

aprisionando al ser que dentro de la piel del cuerpo se encuentra;

[prisión de alerce]

el alma acobijada entre tintes de sangre,

ignora al instante y sueña con... ¿qué?

¿con qué ha de soñar el espíritu si nada,
nada nunca ha conocido?

los sentimientos ya vanidades le parecen

los pensamientos solo ideas tontas,

y la idea de amar [sentimiento que no siente y pensamiento que no piensa]
le parece inconcebible;

el alma sueña, si es que ha de soñar,
con dejar al cuerpo que la encierra bajo tierra,

para poder ella tantear la libertad;

llora por la vida del ser que la aprisiona,

y las lágrimas más verdaderas brotan de su mirada ciega,
mezclándose con la sangre, 

diluyendo su flujo;

avejentándose la piel,

debilitándose la vida;

piel que ya llora,
llora por el presente
que luego anhelará como recuerdo;

llora la piel, se ve triste el cuerpo

[ríe el alma]

y el instante prevalece, 
concluyente en su infinidad;

un instante que arremete contra el cuerpo,

un cuerpo que llora al ver su piel,

una piel, que es la raíz de una vida,

una vida que ya casi se extingue [muerte]

una muerte que significa un principio para el alma;

un alma inmortal,
un alma plagada de vida,

un alma que es un instante en cautiverio;

[el cuerpo ha muerto

el instante,
embriagado en la violencia del tiempo, sigue y sigue ocurriendo;]

un alma que es ahora un instante en libertad;

y es sed,

sed que proclama una venganza ante el cuerpo,

el alma aguarda por una concepción,
y luego por un nacimiento;

una mirada ve la luz por primera vez, en algún lugar del mundo,
ha nacido un cuerpo nuevo;

el alma ajena llora por su cofrade aprisionado

y su sed se hace más fuerte...

-pronto ha de llegar la libertad- como eco suena en su interior;

...

el instante acecha al cuerpo;

martes, 6 de octubre de 2015

Caída Libre

caída libre,

una danza fluye bajo el viento;

en su aire, casi pueden oírse romper las olas
de un mar petrificado;

junto a la rompiente, se oye un alma llorando;

cuya pena, 
pesa en mi pecho,

que empuja a mi voz

a romper el silencio;

vuelvo del delirio
y veo a mi cuerpo, condenado al vacío,

haciendo sonreír a la muerte;

sigo desvaneciéndome
casi ahogado, en sangre de muerte,

aquella, que es la oscuridad que veo;

mi piel se abre,
nace un sol muriendo;

rojo es ahora el cielo, puesto que la sangre es lenta

más lento el pensamiento,

que cuando se da cuenta,
noche, es de nuevo;

y sonríe la muerte, esperando a mi llegada;

caigo, caigo

y sigo cayendo;

cada vez el aire se vuelve más denso

pesa el pesar del alma
y pesa mi cuerpo

que se despide del aire
y abraza a la tierra, de quien ya se había olvidado;

muere conmigo el silencio,

la playa,

las olas,

y el mar,

pero el alma sigue llorando (esta vez por mí)
aunque mi pecho ya se ha liberado de su pesar;

minutos pasan de mi muerte;

cae mi sangre,
volviendo a su cuerpo;

la luz a mi piel ha regresado

y roja es ahora la tierra,
pero oscuro el cielo;

y la muerte, muere de risa

celebrando que de ella, cofrade me he vuelto