martes, 21 de octubre de 2014

Suelo

arrastrándome por el suelo.
casi desesperado, pude verme.
como si no habría estado ahí.
como si aquel piso.
hubiese estado arrastrándose sobre mi.
desempolvando sus baldosas sobre mi piel.
casi, dejándome caer.
casi, dejándome caer.
sobre el.
pero el sería quien cayera sobre mi, casi eventualmente, otra vez.
suspirando a mi oído.
antes de desvanecerse.
y aquello que me habría de suspirar.
lograba mantenerme en velo por las noches.
casi, no podía imaginar.
casi, no podía imaginar.
las tantas palabras que un piso me podría llegar a gritar.
oh, pero su silencio era lo que me asustaba más.
no quería levantarme.
por miedo de que se pudiera llegar a esfumar.
sobre que me apoyaría, entonces?
y quien sería aquel que detuviese mi caída?
pero cerca, dejándome caer.
huía lejos, dejándome caer.
sobre el vacío que dejó, aquel piso.
que sobre mi se arrastró.
dejando polvo en mi.
dejando polvo de si mismo.
sobre aquel piso que luego nació.
que como el otro, no aguantó.
y desapareció.
pero yo.
pero yo ya me había adelantado a aquellos dos.

jueves, 9 de octubre de 2014

Éndose/Ándose

desvaneciéndose.
las luces que las estrellas emanaban, estaban esfumándose.
aquellas gotas individuales que yacían en el piso, estaban evaporándose.
por el calor que dio ayer el sol.
que hoy está apagándose.
rayo a rayo.
y aquellos cristales que dibujaban lineas en si mismos.
fragmentándose.
hoy son solo polvo.
pero el viento no va a aparecer.
como para barrerlos a otro lugar.
el viento va a aparecer.
solo cuando se le apetezca soplar.
mientras que deslizándose sobre la piel.
un leve soplido muere, que dejando caer una suave tela.
solo para que puediese conocer el piso.
desnudándose.
casi por completo.
su ropa ya no existía.
pero sus ojos seguían cubiertos.
aciegándose.
aquellos párpados egoístas.
solo querían admirar a las pupilas.
que aparte de ellos, solo un espejo pudo ver.
y mientras tan calmo pretendía ser el panorama.
fuera de mi mismo.
cegándose.
los ojos conocieron a los relámpagos que iluminaban un cielo oscuro.
que intentaban convertirlo una tarde cualquiera.
pero cuyo esfuerzo solo se volvía realidad por menos de un segundo.
y aturdiéndose.
el cielo dejó libre a los truenos.
solo para que pudieran ser.
e inundándose.
las calles recibían a las gotas que el cielo dejó caer.
para que pudieran bailar.
para que pudieran danzar hasta el amanecer.
atormentándonos.
atormentándose.

Cada Respiro Que Tomes

era hora de dejarte ir.
pero era hora de que yo también me fuera.
siguiendo tus pasos.
escondiéndome tras tu espalda.
volviéndome uno con tu sombra.
,

miércoles, 8 de octubre de 2014

Analogía del Extremo y del Libro

díptica.
aquella penumbra pretendía ser díptica.
dando a conocer, solo a primera vista.
una simple oración, de una infinidad de historias que aquella oscuridad podría haber narrado a quien se lo pidiese.
pero resguardándolas.
en solo un prejuicio.
volviéndose subjetivación propia de quien las vea.
como las tapas del libro.
que los ayeres escribieron.
para evitar desaparecer por completo. 
pero ustedes sabrán.
que para cada quien, el ayer es distinto.
las tapas podrían hacerle memoria a una pesadilla.
o bien, podrían relatar la mejor de las anécdotas con solo un dibujo o palabra.
pero viendo el lado negativo de cada persona.
el que ve aquellas tapas como algo estrepitosamente nocivo, es un pesimista.
mientras que si se ven de la otra forma, se vive en el ayer.
un díptico imaginario.
y porque no, un libro, en el que cada tapa es un extremo.
pretendiéndose vivir en el nudo de la historia que este último cuenta.
para tener algo por que mantenerse en pie.
algo para mantenerse entretenido toda una vida.
pero generalmente no ocurre con mucha frecuencia.
pero muchos viven o en el título, o en la sinopsis.
los que tienen miedo de descubrir, y los que piensan que ya lo han descubierto todo, respectivamente.

lunes, 6 de octubre de 2014

Retro-Alimentación de Romances Descartables

tu voz se torna un cuasi-interminable incendio que solo se apaga.
al verse nombrado el silencio, que lentamente va extinguiendo las llamas de tus palabras.
dejando solo un cálido eco.
hablas a través de fugaces y ardientes explosiones.
que siempre dejan aquel sentimiento amargo en cada quien que te oye.
que pide, que desea un poco más.
como aquellos que quemaron sus labios al tener contacto físico con los tuyos.
pero ansiaban inmolarse.
ya que su abstinencia dejaba de ser, transformándose.
su avaricia comenzaba a nacer.
y siempre pedía, deseaba un poco más.
de vos.
pero cuando su boca desaparecía, y de ella solo quedaba un vago recuerdo manifestado en llagas.
te abandonaban.
y te atomizabas, culpándote.
y de esa culpa, decidías dejar de explotar.
dándole paso al silencio.
para que te pueda apagar.
completamente.
pero cuando parecías extinta, algún ser con más intriga que integridad.
quería conocerte.
experimentarte.
y se lo permitías, con toda la bondad que el universo podía llegar a brindar.
esperando encontrar un refugio en él.
mientras que el, solo hallaba un incesante sentimiento de disgusto y dolor.
para luego poder abandonarte.
y que tus flamas comenzaran a enfriarte.
decreciendo su intensidad.
azulandote.
dejándote consumir.
consumiéndote.
la retro-alimentación de romances descartables,
siempre la descartada eras vos.

Antítesis

con arcilla delimita el territorio de tu cara.
y acostate con ella sobre vos.
que se queme.
que se queme bajo el sol.
que se pegue.
que se vuelva parte de vos.
amoldándose a tus facciones.
convirtiéndose en una máscara.
una máscara que automáticamente borra cualquier idea que pudo haber de un ser humano.
un disfraz de arcilla y de piel.
que esconde.
pero que?
ofuscados están quienes la usan.
batallas, guerras se libran en el interior de cada uno.
apenas la máscara se convierte en parte de ellos.
seguidas por la revolución causada por la antítesis del ser civilizado.
la antítesis de los anhelos de crear.
sumergiéndose de placer con el solo afán de destruir.
la antítesis de creer.
nihilismo.
en cada persona, y en ellos mismos.
la antítesis de la razón.
los instintos.
son ley.
la ley humana.
deshinibiéndonos.
canibalizándonos.
pero entonces.
es verdaderamente mala aquella máscara?
es tan estrepitosamente horrible como le dicen?
aquella que nos permite deshinibirnos.
que nos permite corrompernos, sin poseer preocupación alguna del pensamiento ajeno a uno mismo.
y abandonar la sociedad donde por tanto tiempo fuimos cautivos.
que nos deja hacer todo eso, sin tener que sucumbir al exilio.
a vivir entre sombras.
por aquel temor a ser condenado por los demás.
a mi mero parecer.
la máscara es solo la llave.
que permite ver.
al ser humano como en verdad es.
el animal más peligroso del mundo.
el animal que intentó civilizarse, para alcanzar el progreso.
pero para lograrlo, masacró, torturó y asesinó.
y la máscara solo quiere brindar la oportunidad.
que solo poseyeron los más poderosos.
de ser esclavos de la ambición, del odio, del egoísmo.
que tanto deseaban ser, pero la decencia se los impedía.
a aquellas ratas hundidas en la miseria.
para que salgan de sus cloacas.
y puedan arrebatar lo que verdaderamente les pertenece.
todo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Extinción

mi uña se tiñe.
de los azules que desgarré.
para crear un cielo atormentado.
pero mi mano paga las consecuencias de aquel intento por concebir a la belleza.
sumergiéndose entre escalofríos y entre espasmos.
al resguardarse en ella los colores más fríos.
los colores más helados.
casi congelándose.
casi congelándome.
obligandola a conciliar el sueño por tiempo indefinido.
volviéndome un manco temporal.
y convirtiendo a la unión entre mis manos.
en una condensación.
vapor nace de su encuentro.
pero hielo queda de su adiós.
y de aquel aplauso que no sonó.
solo queda el tibio recuerdo del encuentro entre el frío y el calor.
y la mirada que no pudieron darse.
pero que sabemos que existió.
y como la mano que no conocía el hielo, transpiró.
en un desesperado intento por llorar.
pero avaricia resulto tener el frío dentro de su ser.
que intentaba apoderarse de mi.
avanzando a paso lento sobre mi brazo.
llegando a cubrir toda la mitad izquierda de mi cuerpo.
con su helado beso siempre sobre mi.
y entendí, que si seguía permitiendo que su avance fuera constante, me iba a petrificar.
no quería.
no quería quedarme congelado por una eternidad.
o tal vez dos.
y arrastré desesperado, la mitad de mi.
solo para así teñir mi uña.
de los naranjas que arañé.
para crear un crepúsculo en mi mismo.
y la mano que derramo agua salada fue la primera en conocer el calor.
que el mismo fuego había provocado.
el hielo extrañado observó, quedándose mudo.
totalmente sorprendido, y algo extrañado.
no podía sentir la mitad de mi cuerpo.
pero el hecho de que sentía de más la otra, lo compensaba.
las llamas quemaban las puntas de mis nervios.
mientras que el hielo solo las hacía descansar.
tan gradualmente escaló el cálido naranja sobre mi.
que no pude percatarme de su encuentro con el helado azul.
pero sentí su fusión.
y sentí mi inminente transformación de aquel abrazo.
el fuego derritiendo el hielo.
y el agua extinguiendo el fuego
tan rápidamente, que no me percate.
pero cuando reaccioné y quise mirar, estaba ciego.
no había nada.
no había nada de mi.
solo un pequeño charco.
que funcionaba como un recuerdo de lo que había sido.
tal vez en él había un reflejo.
tal vez no había nada.
a fin de cuentas, solo era agua.
pero esas cuantas gotas no serían eternas.
y con eso dicho, el sol apareció.
y con su calor.
poco a poco las fue extinguiendo.
evaporándolas.
evaporándome.
concediéndome la oportunidad de ir al cielo.
pero solo para dejarme caer.
una vez cada mucho tiempo.