domingo, 16 de enero de 2022

una serie de pinturas diminutas para personas diminutas exhibidas en una galería infinita

I

las flores,
sus pétalos
metálicos

las púas abrazan la carne,
y escriben
las primeras palabras

sobre un cuerpo
ingenuo que no experimentó
ninguna sensación
más allá
de ésta.

II

los diálogos
son roca.

el viento re-ordena las letras
de las palabras que pensábamos eran inamovibles.

¿qué quieren decirnos aquellos que han sido borrados del mundo?

¿era este cielo que está bajo nuestras cabezas, suyo en aquel entonces?

siento un dolor
que existe desde antes de que todo naciera
y que va a perdurar después de que todo se extinga

quisiera poder darle un nombre,
pero las letras se me resbalan de los labios
y mis dedos son demasiado transparentes para aguantar el peso de la tinta.

¿era este el futuro que presagiaban los cuerpos primeros?

¿quién portará el dolor después de que muera? ¿que le dirá el viento con mis palabras?

III

ya renuncié
a todo.

restará esperar a ver que pasa.

IV

el óxido dicta los pasajes primeros del paso del tiempo
donde el verbo no es mas que
océano
que es código,
como formas
de comunicación (como por ejemplo)
la ventriloquía para cuando
las bocas todavía precisan asistencia para tomar la palabra.

sostengo un vaso y utilizo la luz del sol para imprimir ángeles sobre manteles descartables
que me servirán por la próxima hora y media.

eventualmente,
mi mano divina buscará nuevos siervos cuando se aburra,
y mientras el papel se arruga por el mismo sol que cristalizó su luz en los figurines que están sufriendo de una prueba de fe,

la humedad terminará de corromper aquellos corazones de 0,1 mm de grosor
que serán aniquilados por decenas de filas de dientes metálicos
que darán por origen a bestias de fuego
ennegrecidas por el resentimiento
que el viento traerá de vuelta frente a mis ojos

solamente para que las sople lejos y se desintegren entre el aire.

VI

colección de bolsillo: la navidad de los insectos.

las antenas visten
luces diminutas,
los regalos para los huevecillos
que están pronto a eclosionar
siendo casi medianoche.

¿quién va a vestir las alas mas bellas?

adornadas con hojas a punto pútrido,
con ese color morado
tan elegante
tan escaso.

el árbol diente
de león altamente inflamable
una catástrofe casi anunciada

la huida se traduce
en un aleteo despavorido
que solo aviva un fuego que ahora es insaciable

los grillos entumecen su abdomen por las quemaduras
la música es cada vez mas disonante
pulsión de muerte 

entre la noche
se divisa un punto minúsculo
de color rojizo-

a lo lejos se oyen doce campanadas,

el césped vuelve a su color oscuro como si nada hubiese ocurrido.

VII

darte la mano
y desvanecerme,

¿cómo
condensar el tiempo lo suficiente
para que su paso resulte imperceptible?

el ejercicio de lo inútil.

el deseo es sinónimo de inocencia,
la cadencia cada vez menor
de tus palabras
y las mías
que no quieren
entorpecer
este silencio,
que es tuyo.

VIII

protección anti-terremotos
para las vírgenes de cerámica.

la hidrografía de la sangre
entre papel de burbujas
explotando

mientras el sol cae
tirando abajo pedazos del techo consigo.

IX

quiero guardar
los puntos que flotan entre el aire,
lejos de todo mal.

quiero trazar líneas invisibles con mis dedos
dibujar obras que solo
yo pueda interpretar

quiero
poder aniquilar con la mirada.

y
quiero
respirar
riesgo,
la raíz
de todo
placer

 destruirdestruirdestruir
es tan
natural
 como atesorar
lo que nos parece hermoso

¿a vos que te parece hermoso?

¿vos que quisieras destruir?


lunes, 10 de enero de 2022

juré quedarme en el mismo lugar

otra vez
ese sueño
en pleno verano
que borra los límites entre mi piel
y el sillón de cuero.

otra vez muerdo mis labios
para despegar de un tirón la gasa
de la sangre seca
y la sangre seca
de mi tobillo

y en el medio de la ruta
soy propiedad del viento
que podría llevarme lejos
si quisiera

y mi padre sigue avanzando sin ver atrás
y las lágrimas caen
en
los baberos de papel
con los que me vistieron sin que me diese cuenta

y que ahora van cercando mi cuello
cerrándose cada vez más
mientras oigo

el hervor de las remeras

y la palangana sedimentándose con la membrana de mi casa,

¿qué pensará mi madre de todo esto?

no hay sombra donde refugiarse,
otra vez.

y ahora
los caracoles que masacré cuando niño
vuelven a cobrarse venganza

y no sé como pedirles perdón

más que entregando mi cuerpo a las represalias
que sabía que llegarían,

pero
que ignoré
cuando era dios
de este patio
por la arrogancia
de haber creído
que no iba a haber
otro tiempo
más que aquel,
tan maravilloso.







domingo, 26 de diciembre de 2021

la re-aparición de un sentimiento que creíamos extinto

las camas deshechas,
las sábanas rasgadas

bajo las uñas
hilos azules
son venas
huecas

¿cómo confeccionar velas que nos enseñen como se mueve el viento?

si en estas manos
la sangre está ausente

¿será
que
el cielo
no va a brillar
tanto como hoy?

la puerta sellada
afuera el mundo parece haber desaparecido,

adentro
el mortero explota la pólvora doméstica

mientras
las velas de fátima
arden por una plegaria imposible.

hay golondrinas
carroñando los corazones de los damascos
que caen del patio del vecino

¿será que no va a haber un día tan hermoso como hoy?


viernes, 17 de diciembre de 2021

un acuario colgando del techo

polillas
incuban huevitos
de naftalina

no hay aforo
al fondo del cajón,

la supervivencia del más apto.

la humedad
entorpece el vuelo
de
mariposas marfil
con alas que son dagas

aire cercenado
el filo corta,
sangra
la mano que dobla el borde
de las instrucciones de como hacer ruido.

a saber,
los libros con las páginas
de vidrio

cortan igual que los corazones de papel.

sonido es rosa
es color
de piedras

cayendo del cielo.

refugio no son manos
techo es pasajero,
taca-taca-taca-taca
repiqueteo
escucho 

la gente corriendo
veo

¿de qué color es el horror?
pregunto

en la mano pululan
recién nacidos,
agitan alitas,
la fragilidad
del ahora

el incendio del pasado
da por fruto un presente infinito.

bailan
entre círculos de hadas
que son ruinas

figuras que no se dejan ver por ojos desnudos.

áspera
piel

escombros de flor,
el maquetado de una situación imposible

la simulación no fue exitosa.


miércoles, 15 de diciembre de 2021

la delicadeza de la última estocada

 I

pregunté
¿qué eran las edades?

quise aprender
el antiquísimo oficio de nombrar las cosas.

¿qué son las edades? ¿qué son las manos? ¿los dedos?
¿por qué cuentan los días?
¿por qué se me escapan decenas de soles?

¿por qué cada vez que me acuerdo es de noche?

¿qué es la noche?

por la visión negada,
imaginé rostros para voces que me regalaban
acertijos
que dejaba a medio resolver.

pregunté de nuevo
¿qué eran las edades?

¿qué es la noche?

¿qué es nombrar?

II

los pétalos son velo,
flotan apenas
sobre el té 

espolvoreado de cenizas.

el tallo de la flor
en la boca de los muertos 

la hiedra
trata inútilmente
de volver a tocar el cielo.

III

la virtud
de saberse
vulnerable.

poder doblegarse ante lo inevitable.

saber
que atrás hay peligro.

IV

arde el corte donde se despega la piel
ahí entre la unión
del pie
y el cielo.

arde el corte
la sangre
manchando
los azulejos
mi reflejo replicado
el baño
la canilla pierde
el inodoro sin mochila
por las rendijas veo un arroyo fétido
irse

arde el corte
la suciedad
el piso las baldosas todas
pegajosas mi pie
atascado entre el corte
y el cielo

y el cielo
mi baño
la suciedad
la sangre

parecen ser todo lo mismo.

la marca de las uñas entre las encías

 I

tardé
en entender
que la palabra
era impronunciable.

ahora sé por qué
se murmuran heridas por la noche.

II

los manguerazos de sangre
los
baldes de carne
desparramados sobre la vereda,
el viento salpimienta con las últimas hojas

antes del invierno.

III

anudé
montoncitos
de ropa sucia

para crear arrecifes

bajo el mar
que es un placard
que ya no está vacío.


domingo, 5 de diciembre de 2021

los desguazadores de las noches

I

ventilador de piso
no ahuyenta
la humedad.

las sábanas
impresas con la curvatura
de los sueños.

el parpadeo involuntario,

la cadencia
de ese mismo vaso
entibiado
que saludó
a  los labios desteñidos
de los que ahora
se desprenden pequeños oasis
fermentados

dejando
aureolas en la mesa de plástico,

que brillan con el sol que aun no se ocultó.

II

cardúmenes
de metal

como perdigones tras un disparo

chocan sus cabezas
bajo el agua,
entre el aire,

ahí
por donde el sonido
resulta indistinguible.

III

verte
viéndome

viéndote
verme.

IV

nubarrón
es (en)
el cielo
gigante
nos hacen
perder los rastros
del camino para volver a casa.

es
tarde ya.

el barro se abrazó
a nuestra piel
como costras
y cicatriza
y arde

y es tarde ya.

¿vendrá acaso
un poco de lluvia
que  afloje la tierra
de mi piel?

¿por donde es
hogar? ¿qué es
casa? ¿por qué
frío?

no me dejen solo
bajo los pies
de un árbol
de nuevo.

¿no se enteraron? 

hay
nubarrón
es
surcando
el cielo
gigante.

¿saben hacia dónde está casa? 

V

colmillo
es prendedor
sin nervio,

desparramado
por entre un patio salvaje

¿no lo han visto?

colmillo es amarillo
como trigo
pero no
come.

¿no lo han visto?

colmillo está cerca del corazón,
pregunto tanto
porque sin él
me siento
vacío.

es prendedor, sin nervio
para que no duela.

se perdió en un patio salvaje.

es amarillo
como el sol,
pero no encandila.

es amarillo
como el sol,
pero tampoco brilla

y me preocupa porque no ha aparecido
y se está haciendo de noche.

colmillo es prendedor
y a pesar de no ser arteria,
lo uso cerca del corazón

así me siento acompañado,
se perdió hace poco

¿no lo han visto?