no sé hace cuanto,
en mi habitación
erigí una pared en la que tallé mi altura
cinco años, un metro once
seis años, un metro dieciséis
siete años, un metro veintitrés.
otra pared en la que dibujé todo lo que deseaba
y bajo el colchón de mi cama,
un sommier que nunca quise porque me costaba refugiarme bajo él,
bordé palabras que no entendía
y tallé en las patas aquello a lo que le tenía mas temor.
y era horrible.
habiéndome cortado con una gillette el rostro, tratando de emular a mi padre
dejándome cicatrices en las mejillas,
por donde mi lengua asomaba,
recuerdo yo, intuitivamente, haber corrido bajo la cama como si fuesen los brazos de mi madre.
en lo que yo pensé que fue mi primer despliegue de independencia,
lloraba por un miedo sofocado por la vergüenza de no saber
de leer las palabras mal bordadas, mal escritas
y no tener idea,
no tener idea de nada.
de sentirme estúpido, de sentirme tonto porque me veía a mi mismo con las manos llenas de sangre, las mejillas cortadas y mi lengua que perdía su calor húmedo por el aire que tajaba mis papilas gustativas de sequedad como arena.
y después voltearme
y leer en cada pata aquello que soñaba cada noche
que me hacía llorar
y que como pensaba ser independiente, no podía ir con mi madre para que me dijese que estaba todo bien, que solo fue un mal sueño
y lo peor es que lo sabía,
pero también
¿como podía dar por sentado que algo entre el borde de la cama y la pared, en ese espacio que dejaba para ver la oscuridad, no me iba a agarrar del brazo y acogotarme en un silencio en el que pensaba solo mis pupilas podían gritar hasta reventarse?
ocho años, 20 centímetros,
una temporada bajo el galpón de las sábanas
aquellos hilos que picaban e irritaban mi piel
que jamás se recuperó.
////////////////////////
hoy veo mis muñecas
minadas de pocillos en el que vierto el té mas agrio,
y pienso que mi altura ya me da lo mismo
y todo aquello que quise alguna vez
se derrumbó
para enfrentarme cara a cara con un cielo que jamás deja de llover.
por detrás de mi casa
hay un río que se esconde entre los yuyos que me quemaron los brazos,
los guantes comidos por las polillas
y el agua turbia, con costillas quebradas de ramas caídas
hinchadas, podridas
acariciándome los tobillos, raspándome.
las gotas caen sobre las cuencas de los ojos podridos de un ganado famélico, perdido
que va donde el río le dice.
corro para anunciar lo inevitable,
mis piernas pesan, hay lagunas negras en mi piel de porcelana rota.
el umbral de mi puerta tiene mi reflejo prohibido,
frente mío hay una campana rota para ensordecer a los perros,
pero ya el río se los tragó a todos.
mi voz queda sola entre tanto eco,
siento hervir la cerámica de ausencia.
hay una puerta de chapa que no cierra, adentro, un foco con el filamento partido.
pero claro, yo no sabía eso.
por lo que entonces, hay una puerta de chapa que no cierra.
mis manos se apoyaban sobre el marco del metal pintarrajeado de verde,
mi hombro se empujaba contra la piel, la que empujaba contra la puerta
mi dedo índice miraba hacia dentro de curioso.
castigo ilustrado.
yo lloraba, con una costra de óxido alrededor de lo que me faltaba de dedo.
mi hombro seguía empujándose, mi piel seguía haciendo presión
yo lloraba más fuerte para que se dieran cuenta.
mi padre sacrificó sus uñas para abrir la puerta que por fin había cerrado para buscar lo que yo mismo me había arrebatado.
entre tanta humedad mi piel ya se había arrugado,
hacían 45º ahí dentro
por la noche caían pequeñas lluvias que bendecían a las ratas refugiadas que se escondían entre mis juguetes viejos.
mi padre se encerró para pelear por lo que era mío,
yo creí jamás volverlo a ver,
pero no me importaba
corrí hacia un piletón en mi cocina para verter mi sangre, mientras mi madre me gritaba agarrándome de los brazos, tratando de arrastrarme hacia el auto, diciéndome que todo iba a estar bien.
pero yo no quería.
me encerré en el baño mientras mi sangre se iba por las delimitaciones de las baldosas hacia una rendija que llevaba por debajo de mi casa.
mi padre vio llover mi sangre y yo nunca me di cuenta.
mi madre golpeaba la puerta.
yo revisé todo el botiquien esperando encontrar un dedo de repuesto, o algo que me diera alivio, porque ya sentía que el óxido estaba cicatrizando, creando un dedal que terminaría en infección,
pero claro, yo no sabía eso.
no mucho más recuerdo de entonces:
-un blister de medicamentos que tiré por el inodoro.
-una huida de urgencia a la guardia,
-el astigmatismo provocado por la intermitencia de las luces de hospital
-las puertas del quirófano que abrían pacientes con sus abdómenes desnudos,
-su sangre no compatible
-llanto
-linchamientos a médicos
-gente de recepción que jamás atendía los teléfonos
-ambulancias con sus neumáticos robados
-una antitetánica
y a mi madre preguntando que como me pasó
que donde estaba mi padre
y yo, que no sabía, que me dolía y que no sabía si iba a volverlo a ver, pero que no me importaba.
nadie dijo mas nada,
ni al llegar a casa,
ni al cenar
ni al dormir.
nadie supo que ese día dormí bajo la cama de nuevo, nadie se dio cuenta que aún tenía las mejillas cortadas.
nadie supo que de noche comenzó a llover
y que jamás paró.
mis pies descalzos, llenos de barro, sienten la cerámica helada.
mi voz no tiene respuesta ni de si misma.
todas mis paredes las ha derribado la corriente,
mis padres, ausentes
y yo, ahora, tocando las cicatrices de mis mejillas, viendo como mi lengua cae muerta
pienso que hay aquellos que dicen saberse de su pasado, pero dicen afianzarse al presente ante todo
¿quieren saber lo que yo sé?
de mi pasado
nada.
¿quieren saber a que me afianzo?
de mi presente
a nada.
////////////////////////
no hay mucha diferencia en tallar todos tus anhelos de inocencia en tu primer hogar, a flotar como ganado muerto entre escombros, arrastrado por la corriente de un rio turbulento producto de un cielo que jamás dejó de llover.
miércoles, 30 de mayo de 2018
lunes, 14 de mayo de 2018
anecdotario de como pienso que va a terminar todo
son las 5:38 AM.
hace dos días no me levanto de la cama.
recreé figuras humanas con aspecto similar al de mi reducido círculo íntimo
con los desechos de mi incontinencia urinaria y fecal
solo para no olvidarme de como lucía.
huelen mal
como yo.
una costra de mugre queda inmortalizada en las sábanas que no cambio hace diecisiete meses
hay agua salada en la almohada, fermentándose
y envases rotos de cervezas que consumí calientes y acostado
mientras el techo me decía y me repetía que si yo estaba así, era por gusto no más.
mi colchón es un cenicero
y casi me auto-inmolo en 5 ocasiones
pero no me causó tanta molestia porque dejé la ventana abierta en medio de una inundación que se sucedía afuera, pero yo ignoraba.
ahora no puedo hablar sin tiritar,
una secuela y un aviso de una potencial hipotermia, supongo yo.
son las 5:40 AM
y me estoy levantando de la cama,
toco tierra firme por primera vez en más de 48 horas y siento una electricidad que parece arrancarme los tendones,
primero el izquierdo porque intuyo que hoy no va a ser un buen dia.
mi alfombra está gris de ceniza
con centenas de lunares negros encima de ella, pululeando de acá para allá.
los pies están cubiertos con medias que no ocultan la mordida de las pulgas
y no caminan de no ser por las manos, agarrando los gemelos petrificados para marcar el paso.
ahora,
esos mismos pies con esas mismas medias
están mojados, están mojadas
y mis rodillas imitan dos colillas de cigarrillos acabados, destrozadas, maniatadas y mojadas (de nuevo).
mis pies húmedos,
blanquitos de aislamiento con venitas negras de úlceras
piden clemencia,
mientras mis piernas, amarronadas, llenas de quemaduras, cortes y hematomas
solo están exhaustas de haber caminado tanto.
son las 5:43 AM.
mi cabeza está anudada por finitísimos hilos de porcelana que no pasan por el umbral de la puerta.
hay un hilo en particular que me lleva o al menos trata de guiarme
pero no sé a donde,
no sé si quiero seguirlo
sé que hay algo que tira, que tira, empujando mi pecho a salir de la pieza,
pero no sé a donde,
no sé si quiero seguirlo
no sé si queiro salir de mi pieza.
y no sé donde termina este dolor esto que tengo dentro,
es decir,
estos mismos pies con estas mismas medias
mojados, mojadas
y una filtración en mi cocina que da refugio a toda esa lluvia podrida que no sabe donde caer muerta
y que mata la madera de mi piso
y la achicharra
y la desprende
y hace que me corte estos mismos pies
y raja estas mismas medias
y tiñe de sangre el piso lleno de recortes de diario del dia en que naci donde guardaba mi esperanza.
son las 5:48 AM.
estoy tirado en el suelo, hundiéndome a medida que entra la lluvia.
mi mano
toca mi pómulo derecho.
lo toca como quién acaricia un televisor con un martillo.
un lado de mi cara está ahora mas dentro mío,
lo siento,
siento el hueso astillado intentando penetrar a la fuerza mi mandíbula,
mis encías sangran
mientras mis dientes se desentienden del asunto.
en mi pecho
tengo en exhibición
un tenedor y un cuchillo clavados minuciosamente,
toda la vajilla resquebrajada, pulverizada, sobre mis clavículas
como querubies de loza
y el plato más caro, descendiendo dificultosamente por mi tráquea.
son las 5:56 AM.
me convenzo a mi mismo de que si pudiese viajar al pasado, haría las cosas mejor, pero en el fondo sé que es mentira.
son las 5:57 AM.
son las 5:58 AM.
son las 5:59 AM.
estoy entredormido.
al agua comienza a querer entrar en mis fosas nasales y en mi boca,
yo solo respiro.
repito mi nombre para no olvidar que a esto lo merezco,
no voy a llamar a nadie porque temo ahorcarme con el cable amarillento de un portero que no funciona,
además en la calle ya no hay quien viva.
el agua sube por el ascensor.
miro el reloj,
son las 6:00 AM.
afuera hay gente que lo perdió todo.
me encantaría que sepan que acá dentro también.
caigo en cuenta que no hablo, sino que susurro como telegrama.
lo importante es conciso, o sino solo es poesía con la que nunca vas a llegarle a nadie.
y yo hurgando en mi pecho para dar lo mejor de mi,
solo consegúi llenarme las manos de bilis negra.
no crean en lo que las poesías les dicen.
no crean en lo que les hayan dicho.
porque la poesía es esto.
es la cabeza sepultada en un agujero que es húmedo, que huele a tierra infértil
que está lleno de todas las veces que te desilusionaron cuando eras pequeño,
de todas esas veces en las que estuviste al borde de la muerte,
de todas las veces que te rechazaron,
de todas los momentos en los que no fuiste suficiente.
de todos los momentos en los que decepcionaste a otros
y de todas las veces en las que te decepcionaste a vos mismo.
son las 6:02 AM
dos tiros que fueron disparados a dos cuadras de mi departamento me despiertan, pero al no ser mi cavidad torácica la dañada, no me alegro.
las sirenas penetran en mi cráneo como un torno.
quiero ignorar como va a terminar todo,
no quiero despertarme nunca.
hace dos días no me levanto de la cama.
recreé figuras humanas con aspecto similar al de mi reducido círculo íntimo
con los desechos de mi incontinencia urinaria y fecal
solo para no olvidarme de como lucía.
huelen mal
como yo.
una costra de mugre queda inmortalizada en las sábanas que no cambio hace diecisiete meses
hay agua salada en la almohada, fermentándose
y envases rotos de cervezas que consumí calientes y acostado
mientras el techo me decía y me repetía que si yo estaba así, era por gusto no más.
mi colchón es un cenicero
y casi me auto-inmolo en 5 ocasiones
pero no me causó tanta molestia porque dejé la ventana abierta en medio de una inundación que se sucedía afuera, pero yo ignoraba.
ahora no puedo hablar sin tiritar,
una secuela y un aviso de una potencial hipotermia, supongo yo.
son las 5:40 AM
y me estoy levantando de la cama,
toco tierra firme por primera vez en más de 48 horas y siento una electricidad que parece arrancarme los tendones,
primero el izquierdo porque intuyo que hoy no va a ser un buen dia.
mi alfombra está gris de ceniza
con centenas de lunares negros encima de ella, pululeando de acá para allá.
los pies están cubiertos con medias que no ocultan la mordida de las pulgas
y no caminan de no ser por las manos, agarrando los gemelos petrificados para marcar el paso.
ahora,
esos mismos pies con esas mismas medias
están mojados, están mojadas
y mis rodillas imitan dos colillas de cigarrillos acabados, destrozadas, maniatadas y mojadas (de nuevo).
mis pies húmedos,
blanquitos de aislamiento con venitas negras de úlceras
piden clemencia,
mientras mis piernas, amarronadas, llenas de quemaduras, cortes y hematomas
solo están exhaustas de haber caminado tanto.
son las 5:43 AM.
mi cabeza está anudada por finitísimos hilos de porcelana que no pasan por el umbral de la puerta.
hay un hilo en particular que me lleva o al menos trata de guiarme
pero no sé a donde,
no sé si quiero seguirlo
sé que hay algo que tira, que tira, empujando mi pecho a salir de la pieza,
pero no sé a donde,
no sé si quiero seguirlo
no sé si queiro salir de mi pieza.
y no sé donde termina este dolor esto que tengo dentro,
es decir,
estos mismos pies con estas mismas medias
mojados, mojadas
y una filtración en mi cocina que da refugio a toda esa lluvia podrida que no sabe donde caer muerta
y que mata la madera de mi piso
y la achicharra
y la desprende
y hace que me corte estos mismos pies
y raja estas mismas medias
y tiñe de sangre el piso lleno de recortes de diario del dia en que naci donde guardaba mi esperanza.
son las 5:48 AM.
estoy tirado en el suelo, hundiéndome a medida que entra la lluvia.
mi mano
toca mi pómulo derecho.
lo toca como quién acaricia un televisor con un martillo.
un lado de mi cara está ahora mas dentro mío,
lo siento,
siento el hueso astillado intentando penetrar a la fuerza mi mandíbula,
mis encías sangran
mientras mis dientes se desentienden del asunto.
en mi pecho
tengo en exhibición
un tenedor y un cuchillo clavados minuciosamente,
toda la vajilla resquebrajada, pulverizada, sobre mis clavículas
como querubies de loza
y el plato más caro, descendiendo dificultosamente por mi tráquea.
son las 5:56 AM.
me convenzo a mi mismo de que si pudiese viajar al pasado, haría las cosas mejor, pero en el fondo sé que es mentira.
son las 5:57 AM.
son las 5:58 AM.
son las 5:59 AM.
estoy entredormido.
al agua comienza a querer entrar en mis fosas nasales y en mi boca,
yo solo respiro.
repito mi nombre para no olvidar que a esto lo merezco,
no voy a llamar a nadie porque temo ahorcarme con el cable amarillento de un portero que no funciona,
además en la calle ya no hay quien viva.
el agua sube por el ascensor.
miro el reloj,
son las 6:00 AM.
afuera hay gente que lo perdió todo.
me encantaría que sepan que acá dentro también.
caigo en cuenta que no hablo, sino que susurro como telegrama.
lo importante es conciso, o sino solo es poesía con la que nunca vas a llegarle a nadie.
y yo hurgando en mi pecho para dar lo mejor de mi,
solo consegúi llenarme las manos de bilis negra.
no crean en lo que las poesías les dicen.
no crean en lo que les hayan dicho.
porque la poesía es esto.
es la cabeza sepultada en un agujero que es húmedo, que huele a tierra infértil
que está lleno de todas las veces que te desilusionaron cuando eras pequeño,
de todas esas veces en las que estuviste al borde de la muerte,
de todas las veces que te rechazaron,
de todas los momentos en los que no fuiste suficiente.
de todos los momentos en los que decepcionaste a otros
y de todas las veces en las que te decepcionaste a vos mismo.
son las 6:02 AM
dos tiros que fueron disparados a dos cuadras de mi departamento me despiertan, pero al no ser mi cavidad torácica la dañada, no me alegro.
las sirenas penetran en mi cráneo como un torno.
quiero ignorar como va a terminar todo,
no quiero despertarme nunca.
domingo, 29 de abril de 2018
el triste final de todo aquello que creíamos verdadero
I
mis ojos no atienden a la ausencia,
tres venitas de mi frente se revientan como papel de burbujas
y entre los pasillos de mis muelas
sopla un aullido de dolor.
la mano en alto,
esperanza como la última herramienta de un espíritu que aún pretende
en vano.
arden las uñas,
por fuera y por dentro
se evapora la sangre que puede escapar de la piel achicharrada
y no entiendo de que otra forma puedo hacer una metáfora de que estoy sosteniendo una vela
porque quema
y mucho y siento que no tengo tiempo
y me duele.
la cera
c
a
e
y se me hace costra,
mi muñeca es doblegada por un pedido de auxilio que va apagándose
sin haber sido atendido por nadie.
II
la contemplación de los últimos días
es hábito
hasta que un día se acaba.
III
bailo
conmigo mismo
vistiendo zapatos hirviendo.
paso doble a baño maría
y soy el toro
y soy el torero
y pueden pasar dos cosas: o me esquivo, me esquivo, me evito y hago gracia de ello y termino clavándome un estoque en el cogote cuando ya esté derrotado, desparramado en el suelo
o de darme aires de grandeza, termino encontrándome y en un golpe catársico, termino en el suelo, con medio labio colgando, un ojo mirando al piso y otro al cielo y una hemorragia que se pierde entre la tierra donde mis familiares fueron muriendo uno tras otro.
en cualquier caso
si alguien me asistiese, sé que llegaría tarde
porque mis zapatos están hirviendo
y estoy bailando
y las ampollas en la planta de mi pie se van reventando una tras otra como mis familiares, muriendo en el suelo en el que estoy bailando
y me inundo
y conmigo, se inunda la casa
y la casa está en su segunda hipoteca
y estoy bailando
para no darme cuenta de me atrasé con un pago
y que mañana me deshaucian
y no sé donde voy a ir
y si me voy lejos
nadie va a saber donde estoy
y si muero nadie va a encontrar mi cadáver hasta pasados unos días
y va a ser tarde.
IV
confesion a una línea de atención al cliente: estoy completamente atemorizado de que esta versión de mi sea lo mejor que puedo dar de mi.
-no da el tono-
V
cosas que me molestan si me pasan a mi, pero si las veo en fotos o películas me parecen estéticamente bellas:
- una bolsa de consorcio agujereada
- una copa rota
- una botella de vino rota en la cara de alguien (un agregado del ítem anterior)
- un baño público con el inodoro tapado, el agua marrón y los azulejos con números que me prometen felicidad
- cigarrillos apagados en el teclado de la computadora
- cigarrillos apagados en una copa de vino
- cigarrillos apagados en una copa de vino rota
- un cyber con una luz fluorescente que hace intermitencia
- una cabina telefónica con el cable del teléfono mordido
- flores en un vertedero municipal lleno de escombros (supongo que me parece que es la manifestación de la esperanza poética (o el fin de la misma) o que el amor es una mierda, pero en verdad creo que es una metáfora que se me escapa)
- un número de teléfono que diga algo así como 0-800-ayuda (porque jamás dan tono o jamás ayudan, detesto la falsa publicidad)
- una pila de platos sucios y rotos al borde de una pared
- no saber que querer (porque en general, esto plantea un viaje emocional que hace crecer a los personajes para encontrar una motivación y puede suscitar una inspiración para el espectador, pero en mi caso es como plantar una semilla en tierra muerta, porque al no saber que es lo que quiero, no sé bien que es lo que está pasando a mi alrededor y eso también le hace mal a las personas que frecuento y a veces me hace pensar el porqué de levantarme todas las mañanas y caminar entre la lluvia para ir a un lugar X, me hace pensar porqué hago lo que hago y no encuentro respuesta y por eso después paso horas mirando al techo, esperando que el mismo me hable o me caiga encima, pero nunca sucede ninguna de las dos y quedo con los ojos abiertos, llorando o no, parpadeando o no, porque es lo mismo, hasta dormirme o no y olvidarme o no de que es lo que estaba pensando ese día y distraerme en lo que me rodea como una acción superficial hasta que el mismo ciclo se repita y me encuentre escribiendo esto sabiendo que existe la posibilidad de que mañana esté mejor o no)
mis ojos no atienden a la ausencia,
tres venitas de mi frente se revientan como papel de burbujas
y entre los pasillos de mis muelas
sopla un aullido de dolor.
la mano en alto,
esperanza como la última herramienta de un espíritu que aún pretende
en vano.
arden las uñas,
por fuera y por dentro
se evapora la sangre que puede escapar de la piel achicharrada
y no entiendo de que otra forma puedo hacer una metáfora de que estoy sosteniendo una vela
porque quema
y mucho y siento que no tengo tiempo
y me duele.
la cera
c
a
e
y se me hace costra,
mi muñeca es doblegada por un pedido de auxilio que va apagándose
sin haber sido atendido por nadie.
II
la contemplación de los últimos días
es hábito
hasta que un día se acaba.
III
bailo
conmigo mismo
vistiendo zapatos hirviendo.
paso doble a baño maría
y soy el toro
y soy el torero
y pueden pasar dos cosas: o me esquivo, me esquivo, me evito y hago gracia de ello y termino clavándome un estoque en el cogote cuando ya esté derrotado, desparramado en el suelo
o de darme aires de grandeza, termino encontrándome y en un golpe catársico, termino en el suelo, con medio labio colgando, un ojo mirando al piso y otro al cielo y una hemorragia que se pierde entre la tierra donde mis familiares fueron muriendo uno tras otro.
en cualquier caso
si alguien me asistiese, sé que llegaría tarde
porque mis zapatos están hirviendo
y estoy bailando
y las ampollas en la planta de mi pie se van reventando una tras otra como mis familiares, muriendo en el suelo en el que estoy bailando
y me inundo
y conmigo, se inunda la casa
y la casa está en su segunda hipoteca
y estoy bailando
para no darme cuenta de me atrasé con un pago
y que mañana me deshaucian
y no sé donde voy a ir
y si me voy lejos
nadie va a saber donde estoy
y si muero nadie va a encontrar mi cadáver hasta pasados unos días
y va a ser tarde.
IV
confesion a una línea de atención al cliente: estoy completamente atemorizado de que esta versión de mi sea lo mejor que puedo dar de mi.
-no da el tono-
V
cosas que me molestan si me pasan a mi, pero si las veo en fotos o películas me parecen estéticamente bellas:
- una bolsa de consorcio agujereada
- una copa rota
- una botella de vino rota en la cara de alguien (un agregado del ítem anterior)
- un baño público con el inodoro tapado, el agua marrón y los azulejos con números que me prometen felicidad
- cigarrillos apagados en el teclado de la computadora
- cigarrillos apagados en una copa de vino
- cigarrillos apagados en una copa de vino rota
- un cyber con una luz fluorescente que hace intermitencia
- una cabina telefónica con el cable del teléfono mordido
- flores en un vertedero municipal lleno de escombros (supongo que me parece que es la manifestación de la esperanza poética (o el fin de la misma) o que el amor es una mierda, pero en verdad creo que es una metáfora que se me escapa)
- un número de teléfono que diga algo así como 0-800-ayuda (porque jamás dan tono o jamás ayudan, detesto la falsa publicidad)
- una pila de platos sucios y rotos al borde de una pared
- no saber que querer (porque en general, esto plantea un viaje emocional que hace crecer a los personajes para encontrar una motivación y puede suscitar una inspiración para el espectador, pero en mi caso es como plantar una semilla en tierra muerta, porque al no saber que es lo que quiero, no sé bien que es lo que está pasando a mi alrededor y eso también le hace mal a las personas que frecuento y a veces me hace pensar el porqué de levantarme todas las mañanas y caminar entre la lluvia para ir a un lugar X, me hace pensar porqué hago lo que hago y no encuentro respuesta y por eso después paso horas mirando al techo, esperando que el mismo me hable o me caiga encima, pero nunca sucede ninguna de las dos y quedo con los ojos abiertos, llorando o no, parpadeando o no, porque es lo mismo, hasta dormirme o no y olvidarme o no de que es lo que estaba pensando ese día y distraerme en lo que me rodea como una acción superficial hasta que el mismo ciclo se repita y me encuentre escribiendo esto sabiendo que existe la posibilidad de que mañana esté mejor o no)
sábado, 28 de abril de 2018
objetos encontrados en el galpón de una casa incendiándose
I
busco urgente alquiler de monoambiente demolido
la zona me es indiferente mientras haya un cyber que abra 24/7 y pueda fumar adentro viendo mis conversaciones archivadas del msn donde hablaba de todos los sueños que tenía cuando era pibe y no estaba buscando casa sin tener recibo de sueldo
o de no poder ser, chacarita, preferentemente.
referencias no comprobables.
comunicarse a cualquier teléfono público en el área de capital federal o sus alrededores.
II
se le comunica a la población que a partir de este momento se debe adelantar una hora el reloj, ya que el horario de verano entró en vigencia el corriente día,
también nos informan que hubo un choque múltiple en los accesos a la ciudad, por lo que salir es prácticamente imposible
desconocemos los números
pero por una estimación de un profesional, calculamos que por la magnitud del choque, es posible que todos los oyentes hayan perdido a un ser querido
reiteramos: son las 20:02, perdón, las 21:02.
III
"VOS TAMBIÉN PODES TENER TU PROPIO OBITUARIO" *
* (artículo encontrado en una revista billiken de 1998)
"la familia (tu apellido) anuncia con tristeza la desaparición de (tu nombre) a la edad de (tu edad) el día (día que quieras morirte)
participan del fallecimiento sus abuelos, tíos, sobrinos, sobrinos políticos, hijos, hermanos.
(esto puede variar según si tu familia te quiere o no)
el fallecimiento enluta a las familias (los apellidos de tus mejores amigos o, en caso de no tener, repetir los 10 apellidos más comunes del registro civil)
el velorio se realizará en la sala velatoria (nombre de sala velatoria) a las (hora de preferencia)
"¡AHORA VAS A PODER TENER CORONAS DE FLORES Y SER EL CENTRO DE ATENCIÓN EN TU CÍRCULO ÍNTIMO!"
busco urgente alquiler de monoambiente demolido
la zona me es indiferente mientras haya un cyber que abra 24/7 y pueda fumar adentro viendo mis conversaciones archivadas del msn donde hablaba de todos los sueños que tenía cuando era pibe y no estaba buscando casa sin tener recibo de sueldo
o de no poder ser, chacarita, preferentemente.
referencias no comprobables.
comunicarse a cualquier teléfono público en el área de capital federal o sus alrededores.
II
se le comunica a la población que a partir de este momento se debe adelantar una hora el reloj, ya que el horario de verano entró en vigencia el corriente día,
también nos informan que hubo un choque múltiple en los accesos a la ciudad, por lo que salir es prácticamente imposible
desconocemos los números
pero por una estimación de un profesional, calculamos que por la magnitud del choque, es posible que todos los oyentes hayan perdido a un ser querido
reiteramos: son las 20:02, perdón, las 21:02.
III
"VOS TAMBIÉN PODES TENER TU PROPIO OBITUARIO" *
* (artículo encontrado en una revista billiken de 1998)
"la familia (tu apellido) anuncia con tristeza la desaparición de (tu nombre) a la edad de (tu edad) el día (día que quieras morirte)
participan del fallecimiento sus abuelos, tíos, sobrinos, sobrinos políticos, hijos, hermanos.
(esto puede variar según si tu familia te quiere o no)
el fallecimiento enluta a las familias (los apellidos de tus mejores amigos o, en caso de no tener, repetir los 10 apellidos más comunes del registro civil)
el velorio se realizará en la sala velatoria (nombre de sala velatoria) a las (hora de preferencia)
"¡AHORA VAS A PODER TENER CORONAS DE FLORES Y SER EL CENTRO DE ATENCIÓN EN TU CÍRCULO ÍNTIMO!"
lunes, 23 de abril de 2018
rasgando capas y capas de pintura a base de plomo como pasatiempo de domingo
mis dedos me están viendo.
yo estoy viendo a mis dedos.
se mueven uno tras del otro,
tac-tac-tac-tac
repiten eso tras un intervalo de silencio de la misma duración que el tac-tac-tac-tac
la madera es hueca
por lo que el repique hace un eco
que pareciera que hiciera otro tac-tac-tac-tac
que sirve como respuesta al primero.
mis dedos me están viendo
yo los estoy mirando
se quedan quietos mis dedos,
yo me quedo en silencio
el eco acaba de extinguirse finalmente.
mis dedos me ven
yo miro mis dedos
y decido tocarlos,
toco mis dedos,
mis dedos están tocándome,
palpo las yemas,
rasguño mi identidad.
mis dedos están tocándose,
toco mis dedos entre si,
toco mi boca con mis dedos,
mis dedos están tocando mi boca
y saben mal.
mis dedos saben a tristeza,
toco la tristeza con mis labios
es amarga.
no me gusta,
pero no puedo dejar de probarla.
mis dedos me están tocando los labios y saben a tristeza.
de mis manos nacen mis dedos
y mis manos están raspadas.
el otro día me caí y me raspé mis manos,
de donde nacen mis dedos
son cinco raspones que tienen forma de archipiélago griego
rojos, violetas
mediterráneos.
digo griego porque suena bonito,
la verdad es que nunca fui a grecia
y la verdad que estos raspones me están doliendo mucho
así no tendría que estar hablando de ellos,
dicen que el dolor es psicológico
y me duelen.
entonces
como mis manos están raspadas y me duelen
y mis dedos saben tristeza
y es amarga
y no me gusta
puedo suponer que cualquier cosa que haga con estas manos
y estos dedos
no va a ser algo lindo.
va a ser algo triste y que va a doler.
por ejemplo
recién agarré el último pucho
y es triste porque es el último
y duele porque hace seis meses que tengo una faringitis no tratada.
es culpa de las manos,
de mis dedos
que se están tocando, que están agrietándome los labios de tristeza,
porque la tristeza es seca, es árida, poco húmeda, deshidratada
o al menos yo veo a la tristeza como algo que ahueca cosas, cuerpos, ecosistemas
y donde después de que la tristeza pasa
nada vuelve a florecer.
pero hay algo más que mis manos y mis dedos,
están mis uñas
que nacen de mis dedos,
que nacen de mis manos.
mis uñas están sucias, tienen mugre.
los dientes amarillos,
agrietados,
tristes
buscan en lo más recóndito de la superficie de mis uñas
un largo suficiente que les permita decapitar a alguna de ellas.
mis dientes son malos, están amarillos, agrietados y tristes
y son muy nerviosos
y decapitan uñas pensando que así
quienes los vean van a ignorar que están amarillos, agrietados y tristes y que son malos
y solo se van a quedar con una imagen sádica y tiránica de ellos,
pero eso es mejor a que vean lo roto que se está por dentro.
y mis dientes tienen un fetiche con la mugre.
la tristeza es amarga,
y la mugre es simplemente desagradable.
hoy la mugre es tierra.
tierra seca,
tierra árida,
tierra poco húmeda,
tierra deshidratada,
tierra triste.
mis uñas estuvieron buscando una raíz que las conmueva en mi patio muerto hace poco.
mis uñas tienen esperanza,
mis dedos solo transmiten tristezas,
mis manos están raspadas y duelen.
el archipiélago se hunde
en la tierra donde enterré a mi primer perro
y saca su cráneo.
mis uñas escriben sus iniciales en el cráneo de mi perro muerto,
mis dedos lo vuelven polvo
polvo seco, árido, deshidratado y triste.
un viento de pena que me patea la nuca
y me hace empezar a llorar.
y es por esto que nada bueno puede nacer de mis manos, que duelen,
ni de mis dedos, que están tristes,
ni de mis uñas, que depositan su esperanza donde todo está muerto.
mis manos cubren mi ojos
mis dedos me despeinan las cejas
mis uñas dibujan paréntesis en mi frente.
una lagrima me cae en los labios
porque cayó por uno de mis dedos
y llegó a la palma de mi mano que cubre mis ojos.
la lágrima es salada.
mis papilas gustativas no se equivocan porque ya probaron la tristeza
y sé que es amarga
y que no me gusta.
pero es raro.
la lágrima es salada,
es salada como el mar muerto,
el mar muerto, bueno, no está muerto porque no puede morir,
pero nada crece de él.
y a pesar de no es seco, ni árido, ni poco húmedo, ni estar deshidratado,
es triste
porque nada crece de él
y duele porque es salado, como la lágrima
y por eso mis heridas punzan
y por eso duele
y mis manos están lloradas alrededor de las cinco islas
rojas, violetas
mediterráneas.
ahora estoy confundido,
todo lo que creía saber de la tristeza
acaba de adquirir un campo mayor al que yo le había otorgado.
mis ojos se hinchan y las cuencas son como un cinturón puesto en un agujerito demás, osea que aprietan.
parpadeo rápido, rápido, muy rápido a ver si puedo ocasionar un huracán a dos cuadras de mi casa.
mis manos duelen,
duelen mas que antes
y creo que es porqué me di cuenta que hay muchas formas de que algo duela
y que eso me ponga triste
y mis dedos proyectan su ambición en agrietar mi cuerpo, mis ojos, mis labios
de tristeza
porque ahora sé que muchas mas cosas de las que pensaba pueden ser tristes
no es que tienen que ser precisamente secas, ni áridas, ni poco húmedas, ni estar deshidratadas.
mis uñas solo quieren enterrarse en mi sien
por la verguenza de haber perdido su inocencia.
y no sé realmente que sentido tiene todo esto
porque las heridas me van a cicatrizar
y mis manos van a tener como manchitas más blancas del color de mi piel
que van a significar algo que probablemente no recuerde en algún futuro,
pero que ahora me parecen lo más urgente de mi vida.
mis dedos van a seguir tocándose,
rasguñando mi identidad, tocando las heridas sin permiso, tanteandolas
cauterizandolas, ahuecandolass, agrandandolas, desgarrandolas
y yo voy a estar
con los labios tocando mis dedos
o mis dedos tocándome los labios
viendo como todo
a veces lentamente,
a veces de una forma absurdamente veloz
se va pudriendo en mi,
tanto dentro como fuera,
sin
poder
hacer
nada.
y mis dientes, malos, amarillos, agrietados y tristes
van a degollar toda aproximación a la esperanza
comiendo de su mugre
de su falta, de su carencia
para desviar la atención de aquellos que me miran comerme las uñas
de lo que roto que estoy realmente.
yo estoy viendo a mis dedos.
se mueven uno tras del otro,
tac-tac-tac-tac
repiten eso tras un intervalo de silencio de la misma duración que el tac-tac-tac-tac
la madera es hueca
por lo que el repique hace un eco
que pareciera que hiciera otro tac-tac-tac-tac
que sirve como respuesta al primero.
mis dedos me están viendo
yo los estoy mirando
se quedan quietos mis dedos,
yo me quedo en silencio
el eco acaba de extinguirse finalmente.
mis dedos me ven
yo miro mis dedos
y decido tocarlos,
toco mis dedos,
mis dedos están tocándome,
palpo las yemas,
rasguño mi identidad.
mis dedos están tocándose,
toco mis dedos entre si,
toco mi boca con mis dedos,
mis dedos están tocando mi boca
y saben mal.
mis dedos saben a tristeza,
toco la tristeza con mis labios
es amarga.
no me gusta,
pero no puedo dejar de probarla.
mis dedos me están tocando los labios y saben a tristeza.
de mis manos nacen mis dedos
y mis manos están raspadas.
el otro día me caí y me raspé mis manos,
de donde nacen mis dedos
son cinco raspones que tienen forma de archipiélago griego
rojos, violetas
mediterráneos.
digo griego porque suena bonito,
la verdad es que nunca fui a grecia
y la verdad que estos raspones me están doliendo mucho
así no tendría que estar hablando de ellos,
dicen que el dolor es psicológico
y me duelen.
entonces
como mis manos están raspadas y me duelen
y mis dedos saben tristeza
y es amarga
y no me gusta
puedo suponer que cualquier cosa que haga con estas manos
y estos dedos
no va a ser algo lindo.
va a ser algo triste y que va a doler.
por ejemplo
recién agarré el último pucho
y es triste porque es el último
y duele porque hace seis meses que tengo una faringitis no tratada.
es culpa de las manos,
de mis dedos
que se están tocando, que están agrietándome los labios de tristeza,
porque la tristeza es seca, es árida, poco húmeda, deshidratada
o al menos yo veo a la tristeza como algo que ahueca cosas, cuerpos, ecosistemas
y donde después de que la tristeza pasa
nada vuelve a florecer.
pero hay algo más que mis manos y mis dedos,
están mis uñas
que nacen de mis dedos,
que nacen de mis manos.
mis uñas están sucias, tienen mugre.
los dientes amarillos,
agrietados,
tristes
buscan en lo más recóndito de la superficie de mis uñas
un largo suficiente que les permita decapitar a alguna de ellas.
mis dientes son malos, están amarillos, agrietados y tristes
y son muy nerviosos
y decapitan uñas pensando que así
quienes los vean van a ignorar que están amarillos, agrietados y tristes y que son malos
y solo se van a quedar con una imagen sádica y tiránica de ellos,
pero eso es mejor a que vean lo roto que se está por dentro.
y mis dientes tienen un fetiche con la mugre.
la tristeza es amarga,
y la mugre es simplemente desagradable.
hoy la mugre es tierra.
tierra seca,
tierra árida,
tierra poco húmeda,
tierra deshidratada,
tierra triste.
mis uñas estuvieron buscando una raíz que las conmueva en mi patio muerto hace poco.
mis uñas tienen esperanza,
mis dedos solo transmiten tristezas,
mis manos están raspadas y duelen.
el archipiélago se hunde
en la tierra donde enterré a mi primer perro
y saca su cráneo.
mis uñas escriben sus iniciales en el cráneo de mi perro muerto,
mis dedos lo vuelven polvo
polvo seco, árido, deshidratado y triste.
un viento de pena que me patea la nuca
y me hace empezar a llorar.
y es por esto que nada bueno puede nacer de mis manos, que duelen,
ni de mis dedos, que están tristes,
ni de mis uñas, que depositan su esperanza donde todo está muerto.
mis manos cubren mi ojos
mis dedos me despeinan las cejas
mis uñas dibujan paréntesis en mi frente.
una lagrima me cae en los labios
porque cayó por uno de mis dedos
y llegó a la palma de mi mano que cubre mis ojos.
la lágrima es salada.
mis papilas gustativas no se equivocan porque ya probaron la tristeza
y sé que es amarga
y que no me gusta.
pero es raro.
la lágrima es salada,
es salada como el mar muerto,
el mar muerto, bueno, no está muerto porque no puede morir,
pero nada crece de él.
y a pesar de no es seco, ni árido, ni poco húmedo, ni estar deshidratado,
es triste
porque nada crece de él
y duele porque es salado, como la lágrima
y por eso mis heridas punzan
y por eso duele
y mis manos están lloradas alrededor de las cinco islas
rojas, violetas
mediterráneas.
ahora estoy confundido,
todo lo que creía saber de la tristeza
acaba de adquirir un campo mayor al que yo le había otorgado.
mis ojos se hinchan y las cuencas son como un cinturón puesto en un agujerito demás, osea que aprietan.
parpadeo rápido, rápido, muy rápido a ver si puedo ocasionar un huracán a dos cuadras de mi casa.
mis manos duelen,
duelen mas que antes
y creo que es porqué me di cuenta que hay muchas formas de que algo duela
y que eso me ponga triste
y mis dedos proyectan su ambición en agrietar mi cuerpo, mis ojos, mis labios
de tristeza
porque ahora sé que muchas mas cosas de las que pensaba pueden ser tristes
no es que tienen que ser precisamente secas, ni áridas, ni poco húmedas, ni estar deshidratadas.
mis uñas solo quieren enterrarse en mi sien
por la verguenza de haber perdido su inocencia.
y no sé realmente que sentido tiene todo esto
porque las heridas me van a cicatrizar
y mis manos van a tener como manchitas más blancas del color de mi piel
que van a significar algo que probablemente no recuerde en algún futuro,
pero que ahora me parecen lo más urgente de mi vida.
mis dedos van a seguir tocándose,
rasguñando mi identidad, tocando las heridas sin permiso, tanteandolas
cauterizandolas, ahuecandolass, agrandandolas, desgarrandolas
y yo voy a estar
con los labios tocando mis dedos
o mis dedos tocándome los labios
viendo como todo
a veces lentamente,
a veces de una forma absurdamente veloz
se va pudriendo en mi,
tanto dentro como fuera,
sin
poder
hacer
nada.
y mis dientes, malos, amarillos, agrietados y tristes
van a degollar toda aproximación a la esperanza
comiendo de su mugre
de su falta, de su carencia
para desviar la atención de aquellos que me miran comerme las uñas
de lo que roto que estoy realmente.
viernes, 20 de abril de 2018
por favor, omitan éste párrafo cuando editen mi biografía
I
dispongo la mesa del comedor para hacer una barricada.
refugiarme de lo que me pega hachazos en la puerta todas las noches,
como objetivo primario.
me arrojo del cuarto piso con mis sábanas mojadas como paracaídas.
nadie va a saber nunca
de lo que me hace llorar en mis sueños
o de la incontinencia urinaria con la que cargo desde el vientre.
las cloacas son rutas de escape
"mujeres y niños primero"
mi infancia esquivando su presente.
aquella idea de no saber como hacerse frente a uno mismo por no tener las herramientas adecuadas
o por el simple hecho de tener miedo.
II
hablo
negándome,
diciéndome sobre los demás,
dejando que aquellos se pudran por mi.
el sol enceguece.
un mar muerto me acaricia con su corriente de autopsia mal practicada.
mis heridas humedecen la sal,
se nubla.
no hay nada por qué seguir luchando.
III
me da miedo viajar en subte
porque siento que estoy constantemente despegando en un avión de una aerolínea barata
y me aterra despegar
y los aviones
y estar bajo tierra, no oyendo nada de lo que me dicen.
y también me aterra no ir a donde quiero ir
y las películas de los aviones que están todas dobladas
y no tener control sobre mi propia muerte,
y la linea c
sobre todo.
hay una curva donde ves el vagón que va en dirección contraria
viniendo derecho, derecho,
exactamente hacia donde estás.
ves en sus luces el reflejo de tu rostro asustado,
el de tu niñez, refugiándose en una estructura de brazos con mas huesos de los que debería,
y el de tu frente con los rastros de la formación de hace 30 años que nunca cambiaron
además del aviso de demora con tu cuerpo estallado
repartido entre las 9 estaciones.
IV
amanezco con pavimento crudo entre las encías
un piquete en mi mandíbula
y un pedido de captura para mi lengua, que yace fallecida
en lo más profundo de mi cenicero.
tengo que vomitar.
sexo oral calibre .45
las yemas de los dedos incendiadas por el calor de la campana,
la manifestación de la fé.
domingo de ramos,
resurrección.
V
es extraño
despertarse
y seguir siendo lo mismo
que prometiste cambiar, hace ya tanto.
dispongo la mesa del comedor para hacer una barricada.
refugiarme de lo que me pega hachazos en la puerta todas las noches,
como objetivo primario.
me arrojo del cuarto piso con mis sábanas mojadas como paracaídas.
nadie va a saber nunca
de lo que me hace llorar en mis sueños
o de la incontinencia urinaria con la que cargo desde el vientre.
las cloacas son rutas de escape
"mujeres y niños primero"
mi infancia esquivando su presente.
aquella idea de no saber como hacerse frente a uno mismo por no tener las herramientas adecuadas
o por el simple hecho de tener miedo.
II
hablo
negándome,
diciéndome sobre los demás,
dejando que aquellos se pudran por mi.
el sol enceguece.
un mar muerto me acaricia con su corriente de autopsia mal practicada.
mis heridas humedecen la sal,
se nubla.
no hay nada por qué seguir luchando.
III
me da miedo viajar en subte
porque siento que estoy constantemente despegando en un avión de una aerolínea barata
y me aterra despegar
y los aviones
y estar bajo tierra, no oyendo nada de lo que me dicen.
y también me aterra no ir a donde quiero ir
y las películas de los aviones que están todas dobladas
y no tener control sobre mi propia muerte,
y la linea c
sobre todo.
hay una curva donde ves el vagón que va en dirección contraria
viniendo derecho, derecho,
exactamente hacia donde estás.
ves en sus luces el reflejo de tu rostro asustado,
el de tu niñez, refugiándose en una estructura de brazos con mas huesos de los que debería,
y el de tu frente con los rastros de la formación de hace 30 años que nunca cambiaron
además del aviso de demora con tu cuerpo estallado
repartido entre las 9 estaciones.
IV
amanezco con pavimento crudo entre las encías
un piquete en mi mandíbula
y un pedido de captura para mi lengua, que yace fallecida
en lo más profundo de mi cenicero.
tengo que vomitar.
sexo oral calibre .45
las yemas de los dedos incendiadas por el calor de la campana,
la manifestación de la fé.
domingo de ramos,
resurrección.
V
es extraño
despertarse
y seguir siendo lo mismo
que prometiste cambiar, hace ya tanto.
lunes, 16 de abril de 2018
restauración de un comentario extraído de un foro de internet que cerró sus servidores en 2008
- "¿como te llamas?"
¿como que "como me llamo"?
¿como me llamo?
¿por qué me llamo?
¿quién me llama? podría comenzar por ahí,
si uno me dice pibe,
otro flaco,
otra loco,
y para quien me conoce tengo un nombre,
y para quien no me conoce también, pero está oculto.
y nadie me consulta si lo que tengo lo porto con orgullo, porque no me llamo, sino que me llaman por mi.
y si no soy un nombre, bien puedo(intentar) llamarme por lo que hago.
entonces podría resolver que por mi apariencia y/o gestos se deduce (o podría deducirse) que:
- no duermo bien
- no coordino bien para caminar
- nunca miro a la gente a la cara
- siempre me siento con las patas cruzadas, preferentemente la izquierda sobre la derecha
- jamas me paro con las dos piernas, siempre alguna de las dos hace todo el equilibrio (eso explicaría porque no camino bien)
- mi pelo siempre tiende a cubrir mi rostro
- mi rostro siempre tiende a ser cubierto por mi pelo
- mis manos arañan mi ropa siempre que pueden por temor al abandono
- uso ropa holgada, preferentemente mas estirada del lado izquierdo que del derecho
en una primera aproximación, se afirmaría que tengo la columna desviada -sospecha que vengo conjetando hace algún tiempo-, que me pongo nervioso y por eso no veo a la gente cuando interactuo y que estiro mi ropa para evitar fumar tan seguido producto de esos nervios -ah, si, y también que fumo-.
bueno, si. soy una mala postura, un camino mal caminado y una ansiedad continua, pero no fulminante.
tambien, bueno, fui el pibe, el loco, el flaco, ese de ahí y aquel de allá
fui un número, un nombre concreto, otro número en otra situacion ajena a la primera y fui un nombre que no era certeza, sino suposición.
fui la espera, fui el enojo, fui la frustración, fui el abandono, pero jamás el deseo.
fui decenas de anécdotas contadas por personas que luego de haberlo hecho se dieron cuenta de su falta de relevancia, desentendiéndose del tema para no volverlo a mencionar.
fui la ausencia dialogada.
fui el que lloraba una gotera en el baño del piso de abajo.
fui el que aplaudía sus manos polvorientas fuera de una casa abandonada, esperando que alguien saliera y me patease penales al arco que había hecho con los cuerpitos de mis perros sacrificados, porque fui, también, al que le regalaron una pelota para su cumpleaños, y todos los días con guantes nuevos esperaba revolcarse en la tierra, pero con un propósito.
fui aquel que jamás jugo con nadie, aquel que empleó sus guantes nuevos para sacar la maleza del patio de atrás de mi casa.
fui el único que visitaba el patio de atrás de mi casa.
fui el único testigo de mi primer sueño roto.
¿entonces cómo me llamo?
comprendo que soy la aproximación de una entereza que está distribuida en distintos planos,
ninguno de ellos relevantes para nadie.
el nombre que tengo, podría no portarlo.
descompongo lo que creo que fui y no encuentro nada, ni nadie que me agrade.
prueba y error,
como nombre y apellido.
bueno. entonces puedo decir que soy ese de ahí,
soy el que no dice nada,
soy el que carga en sus manos el cadáver de su infancia,
soy el que entierra sus ojos en los antebrazos,
soy el que se muerde los labios para evitar decir algo y que nadie me responda
soy todo lo que no quiero ver.
reprimirse, censurarse, arrodillarse para cubrirse la cabeza con los brazos.
soy aquel de allá,
soy la derrota,
soy la única habitación vacía del departamento
soy quien oye todo lo que susurran en la pieza contigua.
soy el vaso en mi oreja esperando una palabra que refiera a mi,
soy la frustración
la impotencia
y la soledad.
aunque a pesar de todo no llego a ser olvido aún, porque me recuerdo
a pesar de intentar todo para no hacerlo.
soy mi propia memoria.
soy mis sueños rotos, mis esperanzas incendiadas, mis manos buscando el cielo y atrayendo la lluvia
y soy el agujero en mi techo que llora sobre mi cabeza.
soy lo que encuentro:
- una foto carnet con una mirada rota
- un retrato familiar con mi rostro quemado
- el cuerpo de una gata muerta y a sus hijos que se alimentan de sus restos
- tres colillas de la misma marca de cigarrillos
- una bolsa de basura rota
- un anuncio de tarot que me promete que las estrellas guiarán mi camino hacia mejor
- el cadáver de una estrella fugaz venida abajo
- un cuaderno que recopila todos los sueños de una persona en un lapso de 9 meses
- un calendario con solo los 3 meses de invierno
- un certificado de defunción.
fui quien caminaba mal
soy quien tiene los dedos amarillos por fumar tanto
fui quien estiraba la ropa de mi mamá para que no me abandone
soy el abandono que me han hecho.
fui quien temía caminar descalzo para que no me matase lo que habitaba bajo el colchón
soy quien se esconde de sus miedos bajo su cama
fui el incendio que acabó con el árbol favorito de mi patio
soy el agua estancada en la cuenca del rio en la cual duermo.
soy mil pulmones llenos de ácido
soy la lengua que lame baterías, la bañera llena de sangre y los azulejos tallados de poesía barata.
soy una bocaque florece,
que marchita lo que habla
la palabra muerta bajo mi almohada
y el nido de polillas en mi ropero.
fui la quemadura china permanente en mi muñeca, la ultima elección en clases de gimnasia,
el único banco individual,
el amigo invisible verdaderamente imaginario.
soy la caminata de noche, el revistero que me encierra como tunel,
el kiosco que no tiene mas cigarrillos
la calle vacía y mis llaves rotas.
soy quien duerme afuera, quien muere de frío, el prisionero de las cucarachas
quien corta la calle inmolándose para señalar un desvío,
soy el auto que no frena,
las luces que iluminan mi rostro
mis manos alzándose creyendo que alcanzaron el cielo
soy la lluvia de mi funeral,
soy el padre, el que se cubre de luto y el cuerpo.
soy la ausencia de cementerio,
de lápida, de nicho.
soy la extinción del recuerdo.
- "¿qué como me llamo?"
- "si, igual dejá, no importa."
¿como que "como me llamo"?
¿como me llamo?
¿por qué me llamo?
¿quién me llama? podría comenzar por ahí,
si uno me dice pibe,
otro flaco,
otra loco,
y para quien me conoce tengo un nombre,
y para quien no me conoce también, pero está oculto.
y nadie me consulta si lo que tengo lo porto con orgullo, porque no me llamo, sino que me llaman por mi.
y si no soy un nombre, bien puedo
entonces podría resolver que por mi apariencia y/o gestos se deduce (o podría deducirse) que:
- no duermo bien
- no coordino bien para caminar
- nunca miro a la gente a la cara
- siempre me siento con las patas cruzadas, preferentemente la izquierda sobre la derecha
- jamas me paro con las dos piernas, siempre alguna de las dos hace todo el equilibrio (eso explicaría porque no camino bien)
- mi pelo siempre tiende a cubrir mi rostro
- mi rostro siempre tiende a ser cubierto por mi pelo
- mis manos arañan mi ropa siempre que pueden por temor al abandono
- uso ropa holgada, preferentemente mas estirada del lado izquierdo que del derecho
en una primera aproximación, se afirmaría que tengo la columna desviada -sospecha que vengo conjetando hace algún tiempo-, que me pongo nervioso y por eso no veo a la gente cuando interactuo y que estiro mi ropa para evitar fumar tan seguido producto de esos nervios -ah, si, y también que fumo-.
bueno, si. soy una mala postura, un camino mal caminado y una ansiedad continua, pero no fulminante.
tambien, bueno, fui el pibe, el loco, el flaco, ese de ahí y aquel de allá
fui un número, un nombre concreto, otro número en otra situacion ajena a la primera y fui un nombre que no era certeza, sino suposición.
fui la espera, fui el enojo, fui la frustración, fui el abandono, pero jamás el deseo.
fui decenas de anécdotas contadas por personas que luego de haberlo hecho se dieron cuenta de su falta de relevancia, desentendiéndose del tema para no volverlo a mencionar.
fui la ausencia dialogada.
fui el que lloraba una gotera en el baño del piso de abajo.
fui el que aplaudía sus manos polvorientas fuera de una casa abandonada, esperando que alguien saliera y me patease penales al arco que había hecho con los cuerpitos de mis perros sacrificados, porque fui, también, al que le regalaron una pelota para su cumpleaños, y todos los días con guantes nuevos esperaba revolcarse en la tierra, pero con un propósito.
fui aquel que jamás jugo con nadie, aquel que empleó sus guantes nuevos para sacar la maleza del patio de atrás de mi casa.
fui el único que visitaba el patio de atrás de mi casa.
fui el único testigo de mi primer sueño roto.
¿entonces cómo me llamo?
comprendo que soy la aproximación de una entereza que está distribuida en distintos planos,
ninguno de ellos relevantes para nadie.
el nombre que tengo, podría no portarlo.
descompongo lo que creo que fui y no encuentro nada, ni nadie que me agrade.
prueba y error,
como nombre y apellido.
bueno. entonces puedo decir que soy ese de ahí,
soy el que no dice nada,
soy el que carga en sus manos el cadáver de su infancia,
soy el que entierra sus ojos en los antebrazos,
soy el que se muerde los labios para evitar decir algo y que nadie me responda
soy todo lo que no quiero ver.
reprimirse, censurarse, arrodillarse para cubrirse la cabeza con los brazos.
soy aquel de allá,
soy la derrota,
soy la única habitación vacía del departamento
soy quien oye todo lo que susurran en la pieza contigua.
soy el vaso en mi oreja esperando una palabra que refiera a mi,
soy la frustración
la impotencia
y la soledad.
aunque a pesar de todo no llego a ser olvido aún, porque me recuerdo
a pesar de intentar todo para no hacerlo.
soy mi propia memoria.
soy mis sueños rotos, mis esperanzas incendiadas, mis manos buscando el cielo y atrayendo la lluvia
y soy el agujero en mi techo que llora sobre mi cabeza.
soy lo que encuentro:
- una foto carnet con una mirada rota
- un retrato familiar con mi rostro quemado
- el cuerpo de una gata muerta y a sus hijos que se alimentan de sus restos
- tres colillas de la misma marca de cigarrillos
- una bolsa de basura rota
- un anuncio de tarot que me promete que las estrellas guiarán mi camino hacia mejor
- el cadáver de una estrella fugaz venida abajo
- un cuaderno que recopila todos los sueños de una persona en un lapso de 9 meses
- un calendario con solo los 3 meses de invierno
- un certificado de defunción.
fui quien caminaba mal
soy quien tiene los dedos amarillos por fumar tanto
fui quien estiraba la ropa de mi mamá para que no me abandone
soy el abandono que me han hecho.
fui quien temía caminar descalzo para que no me matase lo que habitaba bajo el colchón
soy quien se esconde de sus miedos bajo su cama
fui el incendio que acabó con el árbol favorito de mi patio
soy el agua estancada en la cuenca del rio en la cual duermo.
soy mil pulmones llenos de ácido
soy la lengua que lame baterías, la bañera llena de sangre y los azulejos tallados de poesía barata.
soy una boca
que marchita lo que habla
la palabra muerta bajo mi almohada
y el nido de polillas en mi ropero.
fui la quemadura china permanente en mi muñeca, la ultima elección en clases de gimnasia,
el único banco individual,
el amigo invisible verdaderamente imaginario.
soy la caminata de noche, el revistero que me encierra como tunel,
el kiosco que no tiene mas cigarrillos
la calle vacía y mis llaves rotas.
soy quien duerme afuera, quien muere de frío, el prisionero de las cucarachas
quien corta la calle inmolándose para señalar un desvío,
soy el auto que no frena,
las luces que iluminan mi rostro
mis manos alzándose creyendo que alcanzaron el cielo
soy la lluvia de mi funeral,
soy el padre, el que se cubre de luto y el cuerpo.
soy la ausencia de cementerio,
de lápida, de nicho.
soy la extinción del recuerdo.
- "¿qué como me llamo?"
- "si, igual dejá, no importa."
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