resguardan un secreto,
celosamente,
en la oscuridad de su unión,
una semilla,
es tiernamente depositada en el suelo,
y escondida en él,
lo último que ella puede escuchar,
son pies desnudos,
corriendo,
alejándose,
y un pequeño jolgorio de un infante,
que se va,
y ella se queda ahí,
en el útero del mundo,
tímidamente brota desde la tierra,
gracias al llanto de muchas nubes;
que sin saber,
le ayudaron a ver la luz,
y ayudaron a la luz a ver por fin algo con vida;
y los días;
son espectadores,
como su tallo se vuelve alto,
y como su corteza comienza a nacer,
empezando a crecer,
con el sueño de tocar el sol,
sin temor a quemarse,
aflora un árbol,
cuyas ramas;
como venas en un ser humano,
se bifurcan,
tal así como los pequeños canales;
desembocan en un gran río,
tal así como este gran río,
desemboca en un mar aún mas grande,
tal así como este mar,
desemboca en un océano eterno;
tal así,
las ramas;
los pequeños e infinitos brazos de madera frágil,
que buscan solo un rayo,
que ansían hallar un diminuto haz de la luz del sol;
desembocan en la copa de éste árbol,
para que se pueda ver por fin,
completo,
y así será;
como éste árbol;
ya completo,
desembocará en otro árbol,
que desembocarán en otros más,
y que todos juntos,
desembocarán en un bosque,
en aquel bosque;
que descubrirás,
siendo niña,
donde tus pequeños pies,
besarán la tierra por primera vez;
en aquel bosque;
dónde pasarás tus tardes,
en aquel bosque donde crecerás,
donde quebrarás un poco de pasto,
solo para hacerlo llover sobre tu rostro,
iluminado por el sol,
donde las plantas, los animales;
te verán crecer,
y donde, vos crecerás con ellos,
en aquel bosque,
donde dejarás de ser alguien ajeno a él,
donde serás parte del bosque,
serás las plantas,
serás los árboles,
serás los animales,
serás naturaleza,
serás bondad,
serás un árbol, con un poco más de libertad,
tendrás tus raíces,
pero no estarán en la tierra,
estarán en tu mente,
atadas a este lugar,
dándote aquella libertad,
por la que estos árboles,
estás plantas,
podrían soportar un invierno eterno,
pero no estarán celosos,
serás parte de ellos,
tu corteza será tu piel,
tus cabellos serán tus hojas,
serás naturaleza,
y serás hogar,
tal así,
que de tu mirada,
emergerá un brillo más potente que el sol,
y que desprenderá de ella, un calor abrigador,
pero que nunca quemará;
te alimentarás,
de la eternidad de éste lugar,
y además de ser por siempre;
serás hogar,
vida,
de tu seno nacerá,
como aquella ave,
que concebirás en tu espalda,
desgarrando tu piel,
que luego, segundos después sanará;
y como madre,
cuidarás de él,
hasta que este listo;
ya para volar,
lejos de su nido,
lejos de tu cuerpo,
pero como hogar, nunca te habrás de marchitar,
el ave,
tal así como todas las pequeñas formas de vida;
que de vos germinarán,
volverá;
dejando caer en su vuelo,
los cantos que el viento escribe para vos,
pero que tan tímido,
no los quiere cantar,
y los recogerás,
del frágil suelo, donde se encontrarán,
y lo invitarás,
a que sople tus cabellos,
mientras canta,
para vos,
y reirás;
junto a cada ser,
que por aquel bosque habrá de habitar,
y serás por siempre,
pero, hasta cuando es siempre?
de tus noches,
sueños rondarán,
por los rincones de las raíces;
que posees, atadas en esta tierra,
y tus pensamientos,
a otros lados las llevarán,
fuera de aquí,
y con ellas,
te irás?
no sueñes más;
"no sueñes mas",
resoplarán,
las criaturas de las que madre serás,
despertándote,
entre enredaderas,
que resguardarán tu piel de las noches;
porque el sol ya habrá salido para ese entonces,
y no habrá,
día que desperdiciar,
las verdes hojas,
tu cuerpo libre dejarán,
para esconderse en el suelo,
hasta que se avecine otra noche más,
amarás las días,
pero aquellas noches un poco más,
porque verás que su encanto,
te deslumbrará;
las estrellas, que como puntos blancos,
en el negro manto que vestirá el cielo, se muestran;
te despabilarán,
y te preguntarás,
que tan lejos estás de tocarlas;
de sentir su luz,
opacando a la tuya,
te preguntarás,
que te falta para ser una de ellas;
porque su luz,
tan resplandeciente,
se volverá algo indispensable,
para poder dormir,
y para poder apreciar,
a aquellas noches,
donde el silencio;
besa a cada vida,
para darles un presagio de la muerte,
junto con un sueño,
pero al ser la vida en el bosque,
te dará mas sueños por soñar;
y en el silencio, indudablemente, soñarás,
junto con todos los árboles,
animales,
plantas,
arbustos,
fantasearás sueños a color,
y en blanco y negro;
y,
despertarás tarde,
casi todos los días,
y algo extrañada;
por los sueños que solo eran,
nada más que,
sueños;
pero si algo habrás de saber,
es que,
si te atas a un sueño,
morirás,
porque te verás atrapada,
por siempre en el recuerdo,
de algo inexistente,
como fantasías de sal,
que solo se las lleva el agua,
de nuevo hacia el mar,
viviendo un instante,
como algo hermoso,
pero que irremediablemente se esfumará:
tal así que si te atas a ellas;
arrastrándote te llevarán,
para ahogarte,
en un mar,
cuya realidad,
es todo lo contrario de tus deseos nocturnos;
y aún toda tu vida,
no podrá con un mísero recuerdo irreal,
lo fantástico,
te podría matar,
obnubilándote;
para que quedes,
hipnotizada,
atada,
para que seas;
prisionera de tus propios anhelos;
aunque inexorable será,
que sigas tu vida,
de una forma tan apacible,
en la que nunca te veas tentada por algo más allá de lo que ves,
a todos;
nos lleva consigo,
un afán,
de un placer,
de una satisfacción,
de algo más,
pero bonhomía,
es lo que los sueños tendrán,
ya que no se verán tan tentadores,
solo para no tener que llevarte con ellos;
ya que saben que sos la vida,
de ese lugar,
y sin vos,
nadie ahí, habrá de soñar;
y así quedarás,
en el bosque,
dónde solo envejecerá tu piel;
y tus cabellos,
tu mirada permanecerá, casi tan brillante como el sol,
y seguirás siendo madre,
serás por siempre vida;
las aves cantarán para ti,
y te alimentará la eternidad,
de los árboles,
del bosque,
pero sé,
sé muy bien,
que no te contentarás solo con eso,
y soñarás,
algo muy bien planeado,
para que te pueda llevar lejos;
y sé que desearás,
y sé que con ese afán;
te desvanecerás,
físicamente,
del bosque,
dejando a cada pequeño ser,
valerse por si mismo,
ya que los sueños,
podrán más,
que tu realidad,
pedirás que cuando desaparezca físicamente,
ya que al envejecer solo de piel;
te encogerás,
ganando el tamaño de un conejo,
luego de un ave,
luego de un grillo,
y antes de esfumarte,
serás una pequeña hormiga,
y luego nada,
tu eternidad se encontrará en esa nada,
en tu nada,
en la nada que serás,
y de nada servirá,
pero sé que desearás,
que cuando la vida del bosque se termine,
vuelva a nacer,
y vos,
en forma de semilla,
serás el primer árbol;
que nazca,
en ésta fértil tierra;
y otra forma física,
tomará tu espíritu,
que al brotar de la semilla,
junto a aquella forma física,
se fusionará,
y serás,
inmortal,
alimentándote,
de aquella eternidad,
que este bosque, para ti guardará;
y que por siempre agradecerá,
el hecho que te hayas sacrificado,
para darle la vida eterna,
cayendo ante un sueño,
que no fue producto de un mero beso del silencio nocturno,
si no de la imaginación;
que iba más allá de la noche,
más allá de los ojos cerrados;
producto de la imaginación,
de tus raíces;
que se afianzaron,
a la tierra de este bosque;
eternamente;
pero ¿y que quedará;
de esa quietud,
que sabrá rondar,
por la tierra en donde el bosque sabía estar?
tal vez sea solo el silencio,
haciendo callar al viento,
porque el sol sin árboles que iluminar,
no se anima a salir,
y no lo hará,
hasta unos días más.
"y oigo,
que ya ríes,
porque mis palabras no son nada para ti,
así que ve,
te regalo esta semilla,
pequeña hija mía,
guárdala en tus manos,
y plántala;
juega un poco más,
ya que,
pronto aquí,
otro bosque nacerá,"
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