quizás oí tu nombre,
bajo el sol de una cancion,
parpadeando al son de la melodía,
que esta cantaba para mi;
y mientras ella entonaba,
los arboles bailaban,
alejando sus hojas,
para que se vayan mas allá con tu canción;
que siempre volvía a repetirse,
y cada vez que lo hacia podía escuchar tu nombre,
bajo el sol de esa cancion,
donde las nubes no llegaban nunca a ponerse,
sobre ella,
y aunque se encuentre ya tan gastada,
aunque se encuentre ya tan cansada de tanto hacerse oír,
aun puedo escuchar tu nombre,
en los susurros que aquella vieja melodia sabe entonar,
en los momentos en la que mi mente,
sencillamente quiere volverla a escuchar
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