sueño fuera de mis sueños
(fuera de mi cama),
sobre la madera podrida,
donde los tendones de mis pies
abocan a la más inútil cautela;
crujen mis pasos sobre árboles muertos
que lloran sus raíces,
atrapando mi silencio
para perpetuarlo en la constancia
de un eco de tristeza;
que resonando por cada rincón
de mi casa,
desprenderá, como hielo,
dagas de concreto que caerán por una eternidad (y un poco más)
y terminarán por clavarse en mi garganta,
cortándome el aire;
y no será el filo del cuchillo,
sino el de la pena,
[a la cual tanto me aferro]
el que detendrá mi pecho a medio respirar
y me cortará el aire;
los árboles han desprendido sus raíces al vacío
y yo he echado raíces
en su vacío podrido;
con mi cuerpo, inmóvil en la madera silenciosa
en la cual aún sueño
mirando al techo,
esperando conmoverlo
para que desprenda aquellas dagas de concreto,
que como escombros, caerán,
cortando mi garganta;
para que mi voz se pierda,
entre la sangre de la misma,
desparramada sobre esta madera muerta,
mientras el techo,
que en cielo se habrá de convertir
deja nacer y entrar a la luz,
que dejará ver como todos los escombros me arropan,
mientras permanezco aún, sobre aquella madera muerta
en la que soñaré
con la muerte
y la destrucción que me habrán de sobrevenir,
dentro de una tristeza y un poco más
tal vez,
No hay comentarios.:
Publicar un comentario