miércoles, 30 de marzo de 2016

Teatralizaciones de Sangre Húngara

Introducción a Todos los Momentos en Silencio

abierto al vacío,

ahora desentierran voces, que le dan al alma
lo que le da una caricia a un rostro triste,

aquellos sordos, que abnegados al transcurso del tiempo,
son parte de todos mis momentos,


ay, pero si tan solo pudieses verlos!: tan frágiles son, aún tan eternos!

la tierra está fría, la siento, 
falta parte de ella y llora el agujero que quedó.
pero la evidencia bajo las uñas carcomidas por la culpa 

la esconderé entre mi sombra, [a contraluz nada se distingue]
cuando me vea solo [como cada tanto pasa] y me repita:


[que el presente traerá la calma, pero el caos traerá verdad] 

y siempre, pero siempre pasa
no temas

[calma]


Acto Primero

ya desienten de sus formas,
extractos de la fragilidad que abraza lo que somos


ya desnudo, nada conserva su sentido 

y la piel conversando junto a un pecho perforado 
[llenando de sangre, las copas de las dagas inundadas en risas]

y los cuervos húngaros, casi tuertos, oriundos de un pueblo ya olvidado
                                                                                  [aquel donde pude haber nacido]

hambrientos de estatuas,
lloran cartón viejo, porque creen que a nadie les interesan,


pero ellos no saben que no es su culpa 


[si incluso puede estar muriendo uno ahora,
 mientras hablo, haciéndome morir de pena al instante]


¿que clase de respuesta se podría obtener al dialogar con el vacío?

más allá de una invitación
a una caída libre sobre abismo;


[si el pecho jamás mostró su corazón, solo un punto negro]

ahí caeré, amor,
allá 

caeremos;

Interludio

dentro tuyo no existe nada aún
llamado eco,
       siempre nace todo por primera vez 
         ni tus latidos son 
                         los mismos
                                                                   [jamás sientas nada por mí]




Acto Segundo

intermitencia 

no floto, solo me mantengo oscilante
entre el aire y la tierra;


no cae la piel y la sangre es recia, puesto no hay final alguno 
[ni fin de cualquier clase]

tan solo: 
                solo y sin hablar, atándome al camino que marcan mis pasos,

con la mirada descifrando rincones,
atisbando el desprecio:


la maldición del ánima que hemos creado

y todo destruyéndose al hablar de la palabra,

habré de salvar mi piel, tal vez, si es que no se tiñe blanca
[hombre muerto, triste alma]

pues ya mi decir no me pertenece,

y aún llueve del pecho roto con el cual la conversación
jamás me llevo a algún lugar 
al que quisiera haber ido antes
mi piel permanece en silencio, esperando alguna clase de magia

y aún es mía, es mía!
[¡quiero creer que es mía!]

y mientras soy, se abre aquel vacío, 
el abismo siempre fue el mismo (siempre fue mío)

y la sangre no me pertenece, pero aún conservo gotas para calmar mi sed,
y llueve, siempre llueve, amor! siempre llueve!

siempre llueve!

ay, pero amor, si tan solo pudieses verme!: tan frágil soy, tan lejos está mi muerte!


quiero regalar mi mirada a algún hambriento,

y dar mis latidos a los corazones mas tristes,
acariciarles el sentimiento que traen agonizante!

es mía está sangre que lloro por mi pecho,

con el que habla mi piel,
mientras cubro de tierra todos mis recuerdos:


y los sordos entierran las voces
y mis uñas limpias
y mi rostro pálido
y los cuervos,


ay, si tan solo pudieses vernos, mi amor!: 

seguimos siendo los mismos,
cayendo por el pecho que no posee corazón alguno [no el mío, aún];

y es de todos esta sangre ya,
es de todos esta sangre ya,


es de todos,
ya? 

no sé, no siento no me siento,
                                                    nada es mío, no me pertenezco;


solo siento
que he divagado tanto desde mi principio, mi comienzo
que ya me desconozco

y no puedo rehacerme de nuevo;

solo un pecho, una piel, muchos sordos y muchos cuervos

¿y que significan?

nada,

nada como todos mis pasados
es por esto que no quiero ninguno de todos mi momentos,

que se los quede el sol
que se los quede la tierra a la que tanto le he robado!

traición al alma,
y destrucción del cuerpo


eternidad y adiós

desiento de mi forma en mi (anterior) totalidad
solo silencio;


silencio, 

mi amor


Epílogo de Todos los Lugares al Este del Mundo

en hungría, los cuervos consiguieron ojos para devorar,
paradójicamente están mas ciegos,

pero eso es por  picotearse sus miradas unos a otros,


pero ya no anhelan tanto las estatuas,  [al menos]

salvo algunos, claro;

ahora lloran ahora mármol de hace algunos años,
con el que adornan los pisos de su pueblo


y los más adinerados contentos

y los que duermen junto a la pobreza, sonríen ,ya ciegos;

pero también, el cartón que lloraron antes,
 se volvió la obstrucción en una cloaca de una ciudad gigante y llena de gente,


y los plomeros hoy son ricos,

y las calles de los lugares mas conchetos huelen a mierda,
a una de las mierdas mas tristes del mundo,

[la justicia no es siempre es ejercida/impuesta de una manera justa,
bah! ni es justa siquiera!


pero funciona a cierta medida
solo a veces, ¿no?]

;

domingo, 20 de marzo de 2016

Ese No Sé Qué

tiendo mi intimidad sobre la tumba del perdón,

mis pasos desnudos 
son opacados por las olas negras;

mientras mi palabra hierve de sal,
y mi boca llora en estos mares contiguos en los que se ahoga

y me hundo;

ahora, 
más allá de todo lo que alguna vez hemos visto 
o he, al menos,

verme ahí,
volviendo eco la agonía que pesa en mi pecho,

ya no me da igual,

¿véase destruido el sentimiento de auto destrucción natural
que lleva consigo el ser, entonces?

mi destrucción, a este punto, es la única certeza que poseo,
lo de auto es discutible, ¿no?

el verdadero problema es el apresuramiento por el cual creo
que me aflora el sentir que por tanto tiempo se me ha negado; 

es por eso que muero un poco más tras cada segundo de indecisión,

[he ahí presentada en práctica la inminencia de la devastación mía]

creo ser el vacío perpetuo de un árbol muerto,

solo acariciénme con dagas, por favor
y me rendiré ante ustedes cuesta abajo,

desperdicio es mi piel mundana, corteza de todos mis males

y mi tronco un farsante
quien dice que soy eterno;

es esta la sinceridad que brota de mi corazón dolido,

la que va empapándose del agua que cae de mis pulmones llenos de sal
y aún no decido,

mejor dicho, no distingo que siento (o si es que lo hago, al menos)

pero es una situación idónea, a su manera,
puesto que me encanta jugar a decir mis últimas palabras,

pero odiaría morirme en serio y darme cuenta al segundo previo a dejar de ser,
que podría haber dicho algo mejor;

no creo en despedidas de todas formas,
creo que solo es un atributo que, complaciente a mi mismo,

adorna mi verdad con cierta "poética" decadente;

ahí está lo que digo,
odiría si muriese ahora tras haber dicho eso,

pero sigo agonizando, indeciso ante la idea de sentir;

y aún sigo tan vacío como antes,
es solo que divago para no pensar en ello,

tal vez para cuando vuelva en mí 
ya sienta o tal vez ya esté muerto,

solo sé, que en este momento,
me estoy ahogando y duelen mis palabras,

y me pesa la agonía de la incertidumbre,
que es el limbo de la existencia (mía)

puesto que siento (si, siento)
pero siento solamente, el no saber que estoy sintiendo

y eso hace doler mi corazón,

y me hace pensar,
que quizás mañana amaneceré muerto 

sin que nadie se de cuenta,

[no sé que estoy haciendo sintiendo]

martes, 15 de marzo de 2016

A Veces Siempre

punto de quiebre,

adivinanza tras la que se estrechan los asombros míos
y todo se desnuda;

y la piel dolida de mi espalda ahí,

tras la cual pautan, otros que no soy, mi final
o hacen presunción del mismo, 

al menos;

máculas de soledad,

un vacío infinito
del tiempo,

como es y ha sido,

la perdida fortuita de un gramo de mi esencia
tal vez, 

por deseo de otros,
pero siempre,

por inclemencia del reloj;

punto de fuga,
[pasos en sueños que dudo haber soñado]

son estos mis anónimos,
aquellos que dicen: "tragedia es hundirse, ¿que más se puede hacer después?"

[sabes que saliendo a flote nunca serás el mismo]

y tienen razón;

pero
¿por qué he de desmemoriar si somos? 

si somos, ¿no?
sé que no soy más que una carta de poemas quemados bajo mi piel 

¿pero que más puedo decirte? 

si se llevaron mis palabras
rotas

y dejaron caer mi corazón,
por la garganta del pozo mas ciego de todos;

y yo, mudo ahora, 
descifro las piezas pasadas de quien fui,

desarmándome otra vez,

¿pero que más puedo decirte?

a veces siempre, ¿no?

Escrito con Felix y Nene Lila

lunes, 14 de marzo de 2016

Sobre el Autor

yo fondo:

el aire que me robo apenas un pie me acaricia,
es la vida que me falta,

la sal que no se vuelca, pero arde en el recuerdo:
esas heridas que invocaban
posesiones de la sangre más austera,

y la tristeza acongojándose bajo la norma
y los ahorcados desfilando con la culpa de haber intentado ser libres;

y yo
sombra:

no hay llamamiento, en mí
salvo la presencia que se desprende siempre de la piel tan llamada propia,

y la ausencia (amor de todos los amores míos)
que esta consigo acarrea;

inhabitantes del espacio propio 
existen perfumados en tal ausencia,

manifestados en invocaciones (conjuros de complejidad variable) 


mostrándose ante ojos incautos, como ciervos de revelaciones y visiones impropias,

y aún pues, sumidos en la tan llamada nada,
su ocupación hiere los confines de los espejos cuyo reflejo no existe:

asesinan mi contorno;

y yo
huida:

enardezco la fuga del sol sobre el sitio [horizonte] 
donde me he visto casi toda mi vida;

ahora siento un poco más de frío sobre los peldaños
de la torre de la cual he caído más de una vez,

¿y mis pies? por supuesto, desnudos;

los preámbulos divagan entre la formalidad y la precisión
y solo queda aquella forma, que a contraluz 

sombrea el esbozo de un poema,

[casi siento la tempestad pisoteandome el pecho]

y la imposibilidad de que aquel poema sea leído,
pues sé que sus palabras han muerto al posarse sobre ellas mi mirada,

ya no existe un sentimiento en él
[en mi];

y yo
abnegación:

escucho una voz que dice: vámonos

¿pero a dónde ir, pues, si no hay donde?

miércoles, 9 de marzo de 2016

Luto

me reduzco a una mínima parte de lo que me habla tu forma,

adentrándome en confines que luego ignoro,

sean, tal vez, recámaras de sedientos cantos,
o solo vacíos de altas tempestades

que envenenan los escombros de personificaciones pasadas;

[cae la corteza que nos envuelve]

y aún ahogándome de libertad,
solo pienso en devorar aquella tierra donde estás llorando ahora,

ahora, ¡si!
en este mismo y preciso instante, 

donde lo súbito se encuentra repiqueteando
sobre mis fines y comienzos,

contraponiéndose
a la antelación que tanto he resguardado bajo los velos de aquellas hojas secas,

allá, por donde recaen mis vestigios
[estelas que tantean tu olvido]

y tu forma (expresándose)

cautivando los rostros, ahora impresionados, 
de cientos de personas que jamás han estado realmente donde vos

[o donde yo]

y ahora, solo por tu advenimiento en su mirada, 
revolucionan la existencia;

[caen ahora los pedestales que tersan la imponencia de tu figura]

y ahora desnuda,
no sos tan diferente a mi

pero sigo siendo nimiedad ante tu contorno;

invisible, en contrapunto a tus pliegues, 
casi tocando los ecos de tus últimos latidos,

a ultranza, bordeo tus terminaciones
para escabullirme inadvertido,

sin que puedas siquiera sentirme;

[ahora tumultos, murmuros en rincones que juegan de incógnito ante mi mirada]

silencio,

silencio porque tal vez las altas tempestades conquisten tus vacíos
y silencio porque quizás los cantos de tu sed hagan llover algo que no sea la tierra que cual anhelaba nutrirme,

pero solo pido:

que no olvides tu recuerdo,
ni tu forma

[a pesar de que estemos en tiempos distintos]

(otredades del segundo efímero)


puesto que ahora solo me queda tu recuerdo, 
con lo que dificultosamente guío éstas palabras,

mientras boceteo tus sombras
sin poder hacerles siquiera decoro

a las paredes de mármoles donde se dibujaron,
maravillando a los inexistentes,

pero ahora silencio;

[mientras caen mis lágrimas de concreto sobre la tierra tuya]

sobre la cual ya no poseo afán alguno,

sobre la cual lloro ahora,
sofocándome encadenado a tu ánima obnubilada en descanso inquebrantable,


[ya no hay libertad verdadera después de esto]

domingo, 6 de marzo de 2016

Nada Nuevo Bajo el Mismo Árbol

no tomaré tus principios,
ni daré a nadie la certidumbre de esto que estoy viviendo;

el tiempo se desfasa de su propia oscilación,

escapa cuesta abajo,
y mi comienzo se entrega a la idea del recuerdo

y luego etcéteras, ¿no?

ahora de mi, se desprende mi alma,
retrayéndose el ruido de mi corazón molesto,

silencio
[eco]

de mi constancia
surge la reiteración:

el aire que respiro;

la urgencia se aleja cual palpitación incesante bajo mis pasos,
y es la representación misma del recuerdo,

mi corazón no responde 

y hago memoria,
construyendo y deconstruyenndo mis recuerdos,

viviendo ya, evocaciones mías,

etcétera

miércoles, 2 de marzo de 2016

Inmersión en Silencio

roen carcamales hambrientos,
la persistencia que tensa los umbrales de los inciertos,

delimitándolos;

tendones orquestando su crujido de sombras,

esparcen su miedo, sugestionando mi gesticulador
de inexorables reflejos

y lamentos resquebrajados;

no hay fulgor ahora 
que a mi sombra haga nacer, 

ya que no existe mi contorno en la penumbra,
ni mi piel en la infinidad del incesante declive 

tras el cual marcaré el fin de nuestro abismo;

[abrupto descontinuado, derramándose ambigüedad]

(túrbase la respiración mía)

realización
[y...]

recordé que tenía los labios abiertos cuando me inundé de tu silencio
y caí muerto, hundiéndome en el suelo,

pero he ahí la vaguedad y la certeza de mi fulminación:
                               [espacio]       [acción]
  
tanto en la ideación de mi decadencia, aferrándome a nuestras penumbras,
como en la culminación más sincera de aquello que no dijimos 

[la falta de mis palabras,
la cantidad de tu silencio]

terminaba por hundirme,

delimitando el fin de nuestro abismo:
el silencio que nos mata

y ahora vuelvo a enfrentarme a tu mirada, sin poder aún decir nada,

ni cerrar mi boca,

no calles

(hablame)

[...]