lunes, 27 de junio de 2016

Habitarse

no sé si es que mis pausas y mis vacíos 
representan un desvanecimiento gradual de una esencia meramente violenta,

o quizás, una cordialidad hacia el advenimiento de aquello que habré de preceder,

o tan solo, la incapacidad de mi razón para resolver mi presente en algo más que no sea ese silencio.

ahí esbozase una figuración: desolación como excusa para habitarme.

aúllo tanto en mi eco, como fuera de él 
por centurias que son iguales a la vida de mi voz en libertad;

la reiteración del aire vibrando me subyuga a deshauciarme de mi mismo,

viéndome víctima de una urbe indómita, que cuyos partícipes -casi como evocaciones mías-
bosquejan en su inmensidad, similitudes que están encadenadas a aquello que está inhabitado

que por momentos,

soy yo,
gritando.

lunes, 20 de junio de 2016

Índices

I

monocromo de lo irreparable,

rastros
de una misma imagen: sendero ocre.

conducción

a una totalidad que es un rostro bosquejado
apuñalándose a sí mismo.

-la constante ausencia de la mirada-

reproducción perfecta de una distancia
que parezco ser 

yo.

II

a mi corazón, 
mi pecho ya no lo envuelve.

caen libres, estalactitas al latir,

¡cóncavo vacío el mío!
es siempre el centro el que termina por sangrar

habito aún,
persistiendo de a ratos.

manteniéndome casi a la deriva,

pero no desapareceré entre dolor,
cuando es el dolor

quien habita dentro mío.


III

inmovilidad en la fuga,

-contrapunto-

el silencio moviéndome
siendo yo tan frágil,

invencible,
invisible.

casi escapándome del aire,

huyendo,
mientras mi permanencia es la misma

y todo calla
y enardece al mismo tiempo.

IV

hiervo,
me evaporo.

se ahonda mi alma.

miércoles, 15 de junio de 2016

Donde La Piel No Tiembla

I

fracción de mi piel, impresa de nada 

-vidrio destruido, sangre obscura-

mi tez disfrazada de noche.

II

hablo, ¡si, hablo!
pero ¿quien escucha?

¿quién ve mi voz acaso?

un nudo de sílabas probables: trago infinidad

vomito hilos de afonía.

III

no duele tanto ya
la indiferencia de mis sombras,

arde, en cambio, la luz,
como arde este silencio, que hurga en mi.

desnudo, ahí me encuentro,
donde ni la piel tiembla

con cada parte de mi, advirtiendo el peligro

emprendiendo fuga
-alejándose mis oestes a puntos inconexos-

despedazándome.

IV

seguridad de dejar de ser:

- si he de flotar, seré mil pequeñas partes retozando sobre un mismo charco -

- si me he de hundir, me hundiré como uno solo en el mar más negro -

V

por favor, no me dejen solo

¡no callen nunca! 

lunes, 13 de junio de 2016

Inevitable Es Habitar

me siento morir
-inhabitable-

¿qué habito? ¿donde habito?

inevitable es deshacerse

ante la virtud de mis odios,
ante la canción de mis espíritus;

hiedras oirán mis plegarias
[el veneno de verte en mi]  ya no es

ni dolor, ni nada.

rendido ante los principios de mi anatomía

ay! el vientre de mi soledad es lo que duele

y me siento suscitar
-súbito-

aparición, llegar, enigma
enardecer, incendiar, hogar

acorralado en mí

-habitar-

pero no es que, ni donde

es quien habito
(y no es nadie)

silencio, vacío
y rosas cayendo desde el cielo

asesinándome.

martes, 7 de junio de 2016

Ruegos Dentro Mío

mi pulso 
cayendo al vacío

caudales de veneno en mis adentros,

identidad: un grito que desangra intensidad sobre mi inocencia;

[perduro solo la duración de mis aires] 

que por como soplan, me hacen facultarme: hay relieves habitando en mí,

ay! ilusiones de profundidad en mi carne descompuesta y vacía 
en las que no dejo de oír mi constante retorno haciendo eco en mi pecho. 

no dejo oírme,
ni dejo de prolongar mi presencia 

tras esa ausencia efímera que es el silencio.

replicaciones de mí, 
desearían que el tiempo no las tocase,

ser inmaculadas para pudrirse eternamente,
puesto que: 

¿que es acaso, vivir sin caerse pedazo a pedazo, hasta que no quede nada?

hay que destruir cada aspecto 
y aún así, perdurarse,

perdurarse con una voz que no se reconoce,
con aires que no se respiran

con sangre que no es la tuya, ni es la mía

y con una ausencia que duele tanto
que calla solo un poquito,

para después seguir llorando -mi existencia-

martes, 31 de mayo de 2016

Alcantarillas

todo es albergue,

hueco sucio ahondado en la superficie,
tras lo más recóndito, me encuentro yo

ahogado en agua pútrida.

es transitoria la permanencia:

por allá, asomé aproximaciones a una atadura,

el filo de los nudos me degollaba la cintura, 
y roía mis vértebras, 

pero tengo la certeza de que mis muñecas, a pesar de que lloraban mi ardor, 
de seguro te hubiesen acariciado 

sobre mi horca. 

efímero el cuerpo: algo que da lo mismo

pero bajo él, 
está el sentimiento: lo que me mantiene vivo.

eco 
en las cloacas que habito,

ahí soy más libre que en ningún otra parte,
pero de mí se escapa el agua y no hago pie

-pero creo aún, en la existencia de un fondo-

sobre alcobas de concreto, 
se lamentan las ratas que quieren trozos de mi

¡y bien que me estoy despedazando para ser complaciente!

pero no me siento bien,
mi pulmón enfermo, sabe que no respirará por siempre acá,

no sé si quiero estar, siquiera
pero ahora, si de pertenecer se trata

-pertenezco-
                         ¿pero a donde?

si todo es albergue,

pero nada es hogar

jueves, 26 de mayo de 2016

Alfaguaras De Mi

raíces gritan, 
abultando puñados de tierra blanda

[el adoquin es disfraz, bajo el esta mi playa]

pero, ¿hablar? ¿para qué? 

¿para quién acaso?

si siempre es caso omiso, paso acelerado
de la mano de respiraciones a las que les falta aire, 

que atoradas con cenizas
desprendiéndose del alquitrán cual alfaguaras,

escenifican su urbanismo con mi naturaleza muerta a un lado.

[seducción post-mortem]

desvisto prolongaciones 
solo para ver momentos, fracciones

luego, la sed en mi recuerdo
hace arder a mi garganta,

mientras el resto de mí, observa.

ahí,
es donde la claridad es una: mi sombra.

¡intermitencia, libertad!

entre itinerancia hay petrifiación (instante):

[lloriqueo]

aquella alineación torcida siendo juzgada ante el vacío
conmueve hasta las piedras que cargo sobre mi pecho,

pero no hay resolución final,

no hay salto,
ni hay alivio

solo hay una voz, repitiéndose a sí misma:

"despacio,
la vida está en otra parte,

en mi vientre solo está la rabia

que en tu cuerpo, llora mi sangre"

y es ahí, que desnudo y vestido de rojo

-viéndote-

creo estar escuchándome a mi mismo,

pero siempre
es caso omiso

¿no?