martes, 26 de abril de 2016

Alusión a..

me amordazan al impacto de un aire helado, bocanadas de sutil humo,
esa bruma que empuja a mi respiración dañada a detenerse

y a mi cuerpo, a arrojarse muerto sobre un precipicio:

de la vereda a la calle,

permanezco en lo que el paso llega a su fin: alunizaje

veo y todos los autos se han ido 
y ya es de noche.

grita la chatarra en estrecho callejón

[los gatos pueden ser causantes de infartos con luz y situación adecuada]

aún no estipulo cual será la proximidad 
que sabrá definir que sombra será sucesión de mí,

(quizás, sino decido 
solo apague la luz tras verme preso de la idea de huir de mi presente)

mimetizando la idea de adentros que, aunque ajenos a los míos,
guardan gran relación: oscuridad desmesurada, abismo incontrolable

en fin, la sombra primera.

ardía (yo) al despertar,

(no comprendo si soñaba la oscuridad, o ella me soñaba a mi)

hablo, pero solo emano inarticulaciones:

se me quedó atascada la voz bajo impresiones de esta piel áspera por el aire frío,
al cual, aún me veo atado: silencio

respiración,
es aquella la mía que es constante deterioro

pero aun sigo cayendo
y nada, ni nadie me sucederá:

ni la sombra primera, ni la última, ni la ínfima, ni la inmensa

puesto que  la tierra es lo suficientemente oscura
para eternizarme en ella

hasta que la bruma se disipe 

y me vea cara a cara conmigo mismo: vacío eterno.

Cenicero

solo una palabra de más cayendo, poco a poco por la boca
con la misma inocencia con que los niños
deslizan por los toboganes de un jardín abandonado

solo una palabra de más
y todo se torna tan desconocido (para mí)

¿que erupcionará de aquel silencio?

arde el decir de más,
arde la caída y arde el abismo,

la tensión, solo está a punto de bullir

como el incipiente grito que comienza a bojar tu boca: extinción

por primera vez, el sol tiñe la piel  de las piedras
condenadas  anteriormente a la comodidad de la penumbra 
(del secreto)

ahora, con su filo rajan las fauces 
y vuelan como balas con la puntería de los labios 

para morirse en oídos desprevenidos.

movimiento perpetuo,
tracción de ideas a palabra desnuda

piedras acongojadas al fulgor de un incendio que hoy ya es poesía,

y un exhaustivo tinte de apaciguante densidad:
la palabra que rebalsa,

la que cae
gota a gota,

la que habla de más,

la de la estrafalaria condición 
que cuando ni bien empieza a supurar su danza prohibida

se desploma al compás 

de un cristal roto,
de un llanto mudo,
de otro ruido trivial
y mundano.

la palabra es ceniza
y las cenizas no saben hablar.

por eso de mi garganta no nace voz alguna

si he tragado varios ceniceros,
y he tragado la pena de mil noches hecha papel quemado

¿como pretendo que las palabras nazcan?

...

las palabras ya no salen
ya no caen:

ya entendí,
todas están de más


Escrito con el camarada Felix

Anotaciones para la Creación de un Cuento

extractos de prefacios deberán desnudar esbozos de comienzos, volviéndolos trizas,
he ahí la idea de consignar un inicio;

(luego el posterior seguimiento: grita el desesperado, camina aquel que duda
mientras abre la boca el que desconoce, y calla quien no quiere decir más)  

debe ser estático el presente (tal y como lo es al momento de leer esto)
SOLO hasta la precipitación y posterior incitación a la violencia: ¿es ese acaso el entretenimiento?

claro que no! es sufrimiento!
y es deber buscarlo

(si no ese el fin que propones para tu idea, no pierdas el tiempo y aprende que todo es violencia)

todo es sufrimiento y de ahí parte la idea de una diversión propia
diversión a cuestas de la agonía del otro!


ahora,

la clausura tiene que ser ideal,
deberá efectuar un golpe en la mandíbula y su impacto tendrá que dejar solo agonía

y sed de más

lunes, 25 de abril de 2016

Ahí, Donde Duele

pretérito de mi,

me tiembla la inmensidad de bocas que no dicen nada,
más trágica aún la mía, que habla,

pero nadie parece oírla

¿que acaso no es suficiente oír la palabra desnudarse ante pulmones exhaustos
o es la sangre de mis labios rotos, de mis decires agonizantes

la que asusta y que casi parece intimidar?

me ahogo de palabra pura, violenta y (a)penas, respiro;

sé que es ahí donde duele
y no me importa.

¿por qué es imprescindible rehacerse cada vez que uno se vuelve (o lo vuelven) escombros?
si sé que tarde o temprano me apedrearán mis ansías

presencié mil vaivenes entre la idea de quien quiero ser
y el polvo que soy realmente

y sé que ya se avecina la danza de piedras sobre mi

¡ay, mis marchas fúnebres impacientes me sonrojan! 

mi memoria no se apaga y la noche canta como lo que es:
boca y garganta de lobo muerto

deshechos de mi, ahí, junto a la carne pudriéndose
y un corazón que embarrado

sigue latiendo,

hace presunción de que es mío, pero yo no le creo.

¿y de que bastará conformarse? 
ó, en una formulación de la interrogante que encuentro más idónea: 

¿bastará con conformarse?

deposité en márgenes de ambigua antigüedad, destrucción 

pero no de algo ni de alguien, no un incompleto de un determinado cuerpo físico,
sino la idea de la misma,

aquella que rondaba por peregrinajes míos hacia inciertos abismos:

[corazones sin sangre,
rebeliones sin rosas

y un sol que nunca se ponía]

solo para eternizar el recuerdo, la idea:
pues ahora creen de los desperdicios, de aquello que fue derribado!

porque sé que no podré estar tanto tiempo erguido

pero que siempre se es posible ser traslación,

sea corpórea,
ideológica

o meramente poética/utópica

(y la perseverancia luego de ella)

¡háganme algo más!

que lluevan mis piedras sobre mis rostros, mis edades y mis miedos,

¡desfiles mortuorios por mis rosas,
 por mi violencia,

por mi piel resquebrajada y mi pulmón agonizante!

[vivir del pesar es estar mas vivo que aquel que está muerto]

el pesar es el recuerdo,

y el recuerdo siempre es hoy,
pero también es mañana;

pendiente de mí:

apenas si,
a penas, si.

jueves, 21 de abril de 2016

Terminante Replicación de Violencia

retrocedo,
devastándome

pero ¿como prescindir de la violencia que me forma?

si son mis multitudes extintas las que dejaron el vacío,
el impulso siempre estuvo allí;

ahogué tantos de mis gritos en silencios ásperos,
que ahora mi garganta ahondada en cenizas solo escupe,

no habla más allá de la sangre;

y aquella poética silenciosa me rodea: la decadencia de la reiteración,
que sirviéndose de engaños, para perpetuar mañanas a merced

esclaviza mi cuerpo a habitar bajo una misma figura detenida:
gesto inmóvil y algo más;

hace tanto que grité
que soy solo un impulso superior (ánima)

¿el cuerpo? solo ubicación espacial,


[es deber despojarme de mi carne bajo el sol retrocediendo]

¿es día? ¿de noche?
que más da, si ninguno me pertenece;

bajo un mañana, o un ayer (no sé) 

tal vez

resuene el eco de aquel grito que se me fue,
pero que me está volviendo

para clavarme, como tester de violencia,
su daga en mi cuello,

haciéndome retroceder,

devastándome

domingo, 17 de abril de 2016

De Todo Aquello Que Pudimos Haber Sido

(de todo lo que pudo ser y lo que no)

ya tengo la palabra exhausta,

ardiendo las tormentas 
llora mi piel que las contiene,

[y de si me pertenezco o no]

solo evoco silencios, para evitar decir;

de la carencia, nace el deseo,

y yo soy el anhelo contenido por este umbral de nada 
(como mi espíritu)

mis arterias a punto de explotar
incitan a la contradicción de estas miradas cómplices

que ya no existen

(el sol seca lo que veo)

supresión de la forma 
(aunque mas allá, aún creo ser)

[y de si me pertenezco o no]

mi voz se va, guardándome el silencio,
yéndose como eco, 

eco que es la manifestación
y el deseo que empuja mi cuerpo a 

acariciar cada rincón viejo que caminé;

fin de épocas pertinente a lo que fuese,

soy ahora,
todo lo que no supo ser

(si todo lo que es ahora o fue en algún momento, ya fue)

y me estaré yendo entre páginas, al momento de que mi techo caiga sobre mi sueño,
pero aún no estoy seguro de esta tan supuesta libertad

todo lo que pude ser y lo que no, me atan a la idea

de creer haber sido (en algún momento)

y es esa la angustia que manipula mi piel
y se apodera de las miradas que te di

por ella, las tormentas que llevo encima

me están lloviendo

y no se cuando volveré a secarme

jueves, 14 de abril de 2016

El Recuerdo Siempre es Hoy

prolongarse a través de súplicas
es ahondar un piso hueco;

respiración lenta:
                   el alma ansiosa, enmudecida.

deshaucio (despacio)
mis interrogantes no tienen pronunciación

mi voz, un delirio,
orgasmos de ceniza y vino picado

sobre la sábana se encuentra todo lo que vi ayer por última vez, 
menos yo;

de esto que me atraviesa es donde brotan mis jardines
aunque las hojas secas no sean idóneas para apagar este incendio,

descomponiendo el fuego,

puedo hallar dos elementos principales: luz y fulgor
[y es eso, aquello que me falta]

y duele la memoria,

se ha ido la conjugación del verbo que escapaba hace instantes de mi garganta,
un trago de silencio agrio;

parálisis por erosión,

mis ventanas ya no cierran, y el frío hierve tanto en mis adentros
como el grito del óxido en las bisagras:

náuseas en las virtudes que me forman:
eran solo designios,

ahora son rebeliones;

discrepo de lo que la tierra grita en silencio,
mis pasos son huestes sin ideales

mi destino es ese incierto

inminencia de lejanos,
que paulatinamente vuelven al mismo punto inconexo:

la incertidumbre

lunes, 11 de abril de 2016

Arrastrando Pasados/A Pesar de que Maten/La idea de haber sido

Arrastrando Pasados

(telón en alza)

"y todos mis pasados ahora, son ahoras tuyos"

mi espalda ha cargado tanto peso,
que se ha resquebrajado de a poco,
 casi al punto de quebrarse

porque han hervido y rehervido mis vértebras,


mis huesos hechos polvo;


concreto cuyo pesar es abismo 
(es este sobre el cual apoyo mi tan llamada delicadeza)


la consecuencia de haber arado vestigios tantos años,


de tener diálogos encriptados bajo las uñas
de una tierra que realmente

 no me quiere decir nada más,
 allá de aquella insistencia en que me quede con ella;


insuficiencia de persona,

y mi garganta seca de tanto tragar

aquello que dijo,

(paréntesis para la elaboración de una conjetura más allá de estos versos)
pero no busco agua para detener la aridez de mis palabras,
no busco agua, (tampoco)

para no tener que recurrir a mi forma primera:



este barro que tengo sobre mis pies,
y que me ata tanto a donde vengo, que apenas puedo caminar,


tanto que a penas me muevo

casi quieto,

silencio


A pesar de que Maten


esta libertad es tuya, 

abrazala
y no la sueltes


La idea de haber sido

¿como te das cuenta de que en verdad fuiste?


si las única certezas que posees
son pretéritos que no significan absolutamente nada!


(paréntesis)
atropello al vacío y caigo
rompiéndome los huesos

contra rincones de nada:


esta nada que somos,
esta nada en la cual  vivimos,
y por la cual vivimos,

 ¿por quien vivís vos entonces si no es por nada?


¿por la idea de ser alguien digno de recuerdo, acaso?
 acordate que tus recuerdos valen lo mismo que vale tierra infértil!

y toda, pero esta pena que sienten por vos
 es toda, toda tuya,  ya  sea sobre o bajo tierra;



[porque en vano crees eternizarte en memorias que no sean las tuyas]


esa idea es digna del patetismo que solo se encuentra
al nivel de aquel que lamenta su vida entera

 justo antes de cruzar el umbral de la muerte 



siempre oigo: 

"ay, si muriéramos a nosotros mismos, tan solo!"


"ay, si hubiéramos sido,
tan solo!"


pero no hay nada más que contemplaciones,
de la idea de haber sido


¿por quien crees haber tenido la idea de haber sido entonces?

ojalá sepas que fue en vano,


(fin del tercer acto)

viernes, 8 de abril de 2016

Tormenta

la huida distanciándose 
¿quién sangra ahora?

si las tristezas son de todos;

[pero esto es mío]
no hay dimensión alguna para  aquello que hurga en la memoria,

solo copas y copas de vino agrio bajando por una garganta
cubierta de fuego,

se asimilan al recuerdo,

pero las supuestas evocaciones de ayer 
no son las mismas que estas que trato de evocar hoy:

contrayendo mis labios, aún inciertos de palabra
y más secos que la tierra por la que estoy nadando,

palabra por palabra

voy narrandoselás a la violencia que sumerge decenas de vidrios rotos
sobre estos océanos por los que nadan transéuntes cabizbajos;

y llueve hace tantos días
y yo que veo hacia abajo y sigo descalzo: ahora sé quien sangra, 

mi pie dando indicio de mi huida,

pintando mi sangre como la huella que me sale del ánima,
encadenada a la desolación,

que es esto que soy: solo, soy solo sangre
y esta tristeza (que es mía)

¿y quien sangra, entonces?

ciertamente se deshace mi recuerdo
por la agonía, que es eso que hurga mi pensar

ojalá no evoques tu dolor,
ni cortes tu piel con vidrios de días olvidados,

sé que sigue lloviendo

y yo, escapando de la distancia,
puedo llegar a decir esto, iluminado por este rayo que hace que tus ojos se cierren:

que esta huida soy yo: la tristeza que me desangra

miércoles, 6 de abril de 2016

Ni Aire

la reiteración de la voz, nos vuelve eco

aún pesar de que duela existir
en la desecación de este aire, habitado de palabras que jamás dije;

alguna incertidumbre, que me habla más allá de mis adentros,
implora porque guarde algo de este silencio que me pertenece,

pero el silencio sería mi sentencia de muerte,
puesto que la voz, a fin de cuentas es el aire que respiro, a pesar que duela:

tal vez ahora esté respirando un poema encriptado, uno que quizás descifre mi pulmón
y se convierta en un suspiro, solamente

o tal vez, en ese aire frío que conmueva mi piel y haga hervir mi sangre;

pero a pesar de que no exista preludio 
ante aquello que la piel lucha por sentir,

la piel misma es delicadeza ante el aire que erosiona sus marcas,

ante la voz que pueda llegar a conmoverla, a invitarla a que sienta
incluso, a pesar de que duela tanto,

de que duela tanto el poema que haga colapsar el pulmón que conserva su tersura,

dejando a quien la viste sin palabras,
sin reiteración,

ni eco

lunes, 4 de abril de 2016

Alternativas al Pesar Poético

aluden a mi alma descompuesta,
escorias que roen, despavoridas, mis cimientos

volviéndo(me) ruina;

reina el hambre, pero yo estoy sediento

y la sangre rodeando mi cuello, casi ahorcándome
parece casi seducir a mi lengua ya muerta,

como todos tus idiomas;

y mi cobardía ante este silencio,
la gente cortándome el pecho con su paso

y mi mirada desnuda, derrumbándose;

¿a que naturaleza pertenezco?

no hay punto de quiebre estando roto,
ni hay sol bajo el barro seco

de bosques petrificados de algunos de los rincones 
donde me escondí del miedo,

donde volví madera mi sombra, talando mi reflejo de tu pared:
ahora solo vacío;

[y basta de palabras]

bastan las palabras para incitar al silencio,

pero no pesa la ausencia de mi voz, o de mil cuchillos cayendo en mi cocina en simultáneo
la pena verdadera es estar solo

y saber que me están devorando el alma

y me voy cayendo 

pedazo

a pedazo

Pero si soy Ausencia

pero si soy ausencia, me dije

[suspiro]

si habrán rosas bajo esta piedra que es mi piel,
no sé, 
         
pero las cenizas de despabilos, eternizaron su marca en mis manos,

antes lloraban sangre,
ahora no tanto,
                 pero arde, siempre arde;

y aún pesar de hablarme y escribirme, 
no suelto la idea de ser un vacío

ni las almas se pierden en mi, ya,
pero de alguna forma, sigo perdido

y desconozco si continuo buscándome después de tanto tiempo;

ya no asediaré mi corazón de sangre que no es mía
ni reharé mis comienzos

[tan solo conservaré el recuerdo de que pude haber sido]

¿qué pude haber sido?
¿quién pude haber sido?

tal vez un poeta prolífico, pero no tan reconocido, 
o un vago por el cual cruzarías la calle por el incipiente temor a que te haga daño

tal vez ambos, 

¿quien pude haber sido?

¿quien puedo ser hoy?

tal vez aquel que dibuje los horizontes cada día,
o que cuente los años de los árboles muertos y les edifique un recuerdo,

tal vez pueda,

tal vez sea y pueda ser todo eso,

pero si soy ausencia, 
me dije

y me arden las manos y ya no tengo cigarrillos