lunes, 2 de mayo de 2016

Análisis Exhaustivo de la Temporalidad de un Gesto

no hay lugar para otros tiempos,

ahora mismo, un recóndito presagio,
es acribillado por centenares de rifleros,

con el arma martillada al hombro que responden solo 

a la orden del presente.

los gajos de óxido antiguo 
yacen desparramados, junto a los cadáveres de los proyectiles

sus verdugos
con las pupilas bien atentas

el hoy sonríe,

se vuelve mueca,

y espera en una no-espera, su turno
para morir en nombre del ayer

volviéndose gesto petrificador de esperas

y retrocediendo, en orden para no divergir,
el futuro no es necesariamente hacia adelante;

ahora, si los pasados desprendiesen las costillas, 
una por una:

-se muere

y si se muere
se es cadáver, 

y si se es cadáver
se pudre-

no hay eufemismos tras la muerte,

solo hay la idea un aforismo: la prolongación del recuerdo poético

ese diamante con alas
que atraviesa mentes inconclusas

y que escapa hasta los sarcófagos más lujosos 
que se esconden en el estómago del planeta 

y es tan etérea 

y aún más arisca 

que todos aquellos granos de arena
que deslizan por la cintura de los relojes

cronometrando la duración de la carne
y despidiéndola

sobre el mármol de una lápida 
con epitafios de trazos gruesos

y gramos de sentimentalismo

pero jamás yacerá inscrito 
lo poético,

puesto que lo poético no es un tiempo en sí,

es la eternidad a la que atinamos,
y fallamos 

en consecuente mortalidad,

Escrito con Felix

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