jueves, 7 de marzo de 2019

métodos instantáneos de contraespionaje

I

caída libre 

es contraer los tendones de los pies,
  descarga a tierra

colibríes picoteando mi pecho desde adentro.

en mis venas encuentro 
  los nombres por los que jamás me llamaron,

nunca tuve tanto temor  

al
desahucio.
   
  el pago del alquiler
 el sacrificio de la moral.

verme patologizando lo que se me fue arrebatado como pasatiempo de domingo.

II

quitarme las ataduras solo para dormir,
  mi mejilla lijando el cielo raso. 

silbo aire húmedo entre las sombras de la primera hora de la mañana

 por la madrugada todo será indistinto.


III

    llueven macetas por entre las veredas abiertas al vacío
la tierra es infértil

 derrocando paulatinamente la idea de la permanencia.

IV

el cristal mis manos 
   mis huellas entre el viento  
   
se erosionan para que nadie siga mi camino

la advertencia
 de saberse 
  lejos.

V

no quedan souvenirs para el personal de limpieza, 
  la salida es por la puerta de emergencia.

la rima solo ocurre en casos de simulacro.

estatuas vivas con los pies fundidos al piso, 
  
  el reflujo ácido que sube por las gargantas alistándose para la próxima ejecución.

VI

incisivos 
 perforan 

el hueco entre las alas de la enfermedad, 
  el cielo un poco más cerca

   la idea de la divinidad siempre da gracia.

VII

todas las buenas intenciones del mundo no brindan consuelo suficiente, 

VIII

incendiar 
  iconos 
   
 de mi infancia, solo la mirada hacia abajo.

  intrusos entre las inmóviles
 los innombrables, avanzan agazapados entre la ira

¿ir a dónde?

nada puede ser peor que aquí.

IX

la luz se apaga en el cenicero
  junto a al ruido de un máquina del siglo xx,

afuera los inútiles se equivocan

   bolsas de nylon tiran de carruajes invaluables
nadie cuestiona el daño ecológico 
    
  todos prefieren ahorcarse de enredaderas, de todas formas.

la exhibición de los perdones

pronósticos de un apocalípsis deseado. 

 actores mediocres que babean el diálogo de una escena final 

ramos de espinas  
     para cenar sopa de rosas.

 la luz se aviva con el aire en el cenicero
afuera los inútiles se perdonan entre si

 los tubos de vacío explotan en mi cara,

la noche se mece en el aire.

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