lunes, 8 de diciembre de 2014
Tierra
de la tierra;
nacen los gorriones,
que luego;
el niño va a soñar;
pero la lluvia,
los asusta;
y los manda de vuelta,
de donde salieron a volar;
y tan cansada está la tierra,
de quedarse,
siempre en el mismo lugar;
concibiendo a los gorriones,
uno por uno,
sin tener la oportunidad de volar,
harta de esperar,
por un mañana,
que pareciera,
que nunca va a llegar;
respirando,
la tierra es fértil,
pero soñando,
lo es aún más,
sus sueños son el único sustento,
que le queda, ya;
de aquella idea de poder,
llevarse consigo;
un pedazo de cielo,
y de la lluvia,
el barro, en ella nacerá;
los gorriones asustados,
se refugiarán,
hasta que el sol;
con su luz,
disipe las nubes,
y puedan volar;
de nuevo,
la tierra,
mientras tanto se quedará,
esperando,
un día,
en el que el cielo;
pueda tocar.
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