I
hoy el cielo cayó sobre mis hombros.
hoy
no cumplí
con ninguna obligación
el día de la fecha está marcado en negro
en uno de esos calendarios simpáticos
que traían fotos de flores o de gatos muy naif,
de esos calendario que te daban en las verdulerías
esas que hoy tienen los anaqueles vacíos,
podridos y cuyo toldo no puede soportar otra lluvia.
esos calendarios que son del año 1990 y que podes volver a usar este año
que están arrugados de recorrer el fondo de distintos bolsillos rotos,
húmedos de haber estado en cautiverio en el cajón de la alacena que nadie abre
que están dibujados por manos inocentes de trazo torpe ,
que inscriben fechas de cumpleaños que ya nadie celebra
que tienen todos los días
escritos arriba, que ya pasó todo lo que tenía que pasar
que ya no hay nada nuevo para conmovernos
que no tiene sentido pedirle al cielo por algo que nos sorprenda
que tiene el día de la fecha marcado en negro.
el cielo cae sobre mis hombros,
el cierre forzado de la verdulería es inminente.
mañana no quiero hacer nada, tampoco.
II
retroceso,
retroceso, retroceso
mi cabeza contra el teclado,
mi cabeza contra mis rodillas,
las manos sobre mis ojos.
mi cabeza asomándose por el cuarto piso.
una araña bajando lentamente por mi monitor,
muriéndose del asco al leer lo que intenté escribir
y lo que intenté creer que era realmente buen material
una araña, ahora muerta, aplastada con uno de mis libros favoritos
veo la contraportada,
recorro la edición
cuyas partes están mejor cosidas que la cicatriz de mi apendicitis hace un par de años atrás.
a veces me hago pérdida,
a veces pierdo las ganas de hacer,
retroceso, retroceso,
retroceso.
deshacer.
y sé que no es suficiente
que no soy capaz de hacer algo hermoso.
retroceso.
ahora,
mis dientes apretando la colilla de un cigarrillo virgen
la yema de mi pulgar borrándose las huellas dactilares con un encendedor defectuoso
el humo, los dientes pudriéndose junto a las encías
el monitor que sigue ahí, desafiándome
las palabras que no encuentran sentido,
una araña cuyo cadáver nadie reconoce.
retroceso, retroceso
retroceso,
retroceso.
una línea titila en el vacío.
"¿desea guardar los cambios hechos en aweawwgfiauegoeujge.txt?"
.
III
fue la marea quien me enseñó a caminar,
la falta de personal del registro civil la que me nombró
las sepulturas de mis ancestros las que me hicieron temer por primera vez.
las páginas de internet que nadie mantuvo y fueron olvidadas en servidores que aun siguen pagos, las que me contaron las historias más tristes.
fue la televisión encendida de madrugada sin que nadie la estuviera viendo, la que me hizo dormir bajo mi cama por tres semanas,
los árboles podridos que moraban en la parte de atrás de mi casa, los que me hicieron sangrar por primera vez.
fue la violencia con la que crecía el río, la que me cortó la respiración por más de media hora,
las manos presionando mi pecho bajo un mismo pulso, las que me hicieron dar cuenta que todo es en vano.
fue la tierra árida la que me enseño a quedarme quieto,
el calor haciéndome perder la sensibilidad en mis pies, el que causó que sufriera bruxismo
fue este día, que siento que empezó hace años y que creo no va a terminar nunca, el que me hizo quebrarme en el medio de la redacción de este poema y me hizo decidir dejar de intentarlo.
IV
mis pies,
lastimados
caminan en sentido contrario
a los autos que me enceguecen,
y me cortan el aire que respiro.
hay piedritas incrustándose bajo mis uñas que arden tanto como sangran,
dejan una huella física de un momento que ya pasó.
realmente estoy muy cansado y duelo mucho
como para encontrarle un sentido a esto
pero sé
que si no estuviera caminando
aún estaría quieto,
con las manos juntas, el tacto enfermo
esterilizado,
hospitalario
aislamiento cuarentena y demás sinónimos de encierro y cosas que no me agradan.
si no estuviera caminando,
doliendo a cada paso,
sangrándome tanto como corta el camino del pedregal
¿que podría estar haciendo?
estaría sentado en la misma posición desde que comenzó el día
contando que hay en mi escritorio
me imagino, 22 colillas, quizás 23, no conté bien y no quiero volver a hacerlo,
7 chapas de cervezas que tomé durante el fin de semana
unos anteojos que no son míos, 5 cajas de cigarrillos vacías
mi billetera resguardando solo mi documento
un teclado en el cual mis dedos descansan más de lo que escriben
mis ojos, contando lo que hay en mi escritorio
porque me pareció una idea ingeniosa romper el imaginario en el que estoy narrando esto que estoy escribiendo ahora
aunque no sé,
estoy muy cansado y me duelo demasiado
como para encontrarle un sentido a esto.
V
cosas en las que pensé hoy:
un vhs dañado con los finales de las historias que jamás concluimos
que nunca devolví.
una cena que aún no cocino.
una migraña naciendo dentro del cráneo del vecino del 4-D que va a causar que mañana, cuando le pida que me espere para bajar por el ascensor, no me haga caso y baje, a pesar de haberme escuchado.
una advertencia que viene de tres pisos más arriba, y que no logro oír por haberse perdido entre el eco.
una hornalla que está abierta hace 5 días.
el cadáver de mi gata guardado en la alacena que se reproduce una y otra vez en los peores sueños que tengo durante la semana y que suceden generalmente los domingos y como hoy es domingo, sé que voy a soñar cosas feas y escribo esto a modo de distracción para que al momento de irme a dormir, me haya olvidado que voy a tener pesadillas y que cuando me levante llorando en el medio de la noche, pueda... bueno, para eso no hay nada que pueda hacer realmente, solamente hundir mi boca en la almohada y esperar que nadie se entere, en especial el vecino del 4-D, demasiado tiene con su cabeza ardiendo de dolor. creo que ahora soy yo el que está empezando a levantar fiebre. la primavera trae estas cosas, supongo.
VI
no tengo más ideas y siento que el mundo se va a acabar en cualquier momento.
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